Vida y muerte, reflexiones del escritor Hernán Lara

Es la historia de un médico rural, quien decide alejarse de su pasado y renacer con todo a su alrededor: amistades, amores...
Todos tenemos “errores, frustraciones, placeres y desilusiones”.
Todos tenemos “errores, frustraciones, placeres y desilusiones”. (René Soto)

México

La historia de la más reciente novela de Hernán Lara Zavala no es la de él, pero no deja de estar cerca de él, porque al final se trata de una reflexión acerca del paso del tiempo y de cómo lo puede enfrentar cada ser humano, aunque está muy lejos de lo que pareciera decir su título, Macho viejo (Alfaguara, 2015).

"Incluso el nombre del personaje y el título del libro implican ciertos riesgos, implican que alguien diga por qué quiero que me digan viejo rabo verde... ahí tenía muy claro en la mente la idea de cambiar la percepción del lector frente a una serie de elementos como la naturaleza, la mujer, los hijos, la diferencia entre hombre y mujer... todo eso que está en el aire y que es importante que un escritor plantee nuevas posiciones frente a la vida. Ese era el juego".

Se trata de la historia de un médico rural, quien decide alejarse de su vida anterior y renacer con todo a su alrededor: amistades, mujeres, amores y una atmósfera que tiene un origen real, "pero yo quise que pareciera más un lugar inventado, un puerto marinero".

"En todos nosotros siempre existe el anhelo de hacer un pequeño balance de nuestras vidas; en todas las vidas hay errores, frustraciones, placeres, hay desilusiones. Sí es una reflexión sobre una época de la vida, aun cuando también quería hacer una novela interesante, en el sentido de que contara anécdotas originales, que llevara a algo a los lectores".

Dentro de toda la ficción, Hernán Lara Zavala buscaba reflejar ciertos puntos de vista sobre la vida cotidiana, por ejemplo la relación con los hijos: un protagonista que tiene hijos, a quienes toca "muy de pasada, sin embargo lo que no toco de pasada es cómo puede ver uno a los hijos, y ahí digo 'los hijos son de uno, pero uno no es de los hijos'".

"Te encargas de ellos, los traes al mundo, pero eso de ninguna manera significa que ellos deban amarrarse a ti como su fuera una especie de esclavitud para ellos, sino que es algo que uno elige y asume la responsabilidad y sobre eso ya sabrá cómo se desarrolla la relación".

Cercano a los 70

Macho viejo también alcanza a percibirse como una reflexión acerca del amor, la amistad, la paternidad, el amor de mujer y hombre, o la muerte de un ser querido; luego también está la parte ética del médico y "hasta hago énfasis en la parte de la naturaleza, porque el personaje no mata animales, sino más bien los protege y eso no deja de ser más que un antídoto del machismo".

De acuerdo con Hernán Lara Zavala, quien en febrero próximo llegará a las siete décadas de vida, otro de los temas fundamentales dentro de la novela es la reflexión acerca de la muerte, lo que de alguna manera se presenta precisamente por el paso de los años, porque comienzan a desaparecer quienes "son nuestros contemporáneos". "Cuando uno es joven ni siquiera piensa en la muerte, esas son decisiones que se toman ya de viejo, salvo cuando se muere algún amigo o una persona cercana lo pensamos en la juventud; en la medida en que nos vamos acercando a la vejez, la presencia de la muerte se hace cada vez más concreta y, además, eso lo ve uno porque la gente de alrededor de pronto empieza a morir".

Se trata de un miedo natural a la muerte, sobre todo por la incertidumbre, explica el autor, premio de la Real Academia Española 2010, pues todos sabemos, desde que nacemos, que nos vamos a morir, el problema es que no sabemos sino cuándo, cómo o por qué motivo.

"Digo que estamos en la línea de fuego, y parte de lo que quiere decir el libro es la aceptación de la muerte, que no se vea como algo negativo o que deba de dar miedo. Para eso también es importante morir con una cierta dignidad: aceptar la muere y hacerlo con fuerza, con dignidad, con valor, reconociendo que la vida vale mucho la pena vivirla".