Estructura galopante /II

Emilio Fernández llevó a Rodolfo Acosta y a Margarita Ceballos hasta arriba, pues tenían que estar de acuerdo con la situación, pero fue cuidadoso de no sobreactuarlos. 
Belleza expresionista.
Belleza expresionista. (Especial)

En el Monumento a la Revolución, Rosa sigue a Rodolfo pidiéndole la perdone por haberse embarazado —una situación como esta en la actualidad ya resulta anacrónica, pero un equivalente pueden ser las madres solteras—; Rodolfo no resiste más y la abofetea. Rosa se entrega a la humillación y dice que pondrá al niño en un hospicio; Rodolfo lo niega, pues eso haría crecer las murmuraciones, y cuando ordena que lo ponga donde merece, Rosa lo pone en la basura.

Emilio Fernández llevó a Rodolfo Acosta y a Margarita Ceballos hasta arriba, pues tenían que estar de acuerdo con la situación, pero fue cuidadoso de no sobreactuarlos. El realismo nos deja mudos. Solo queda preguntar: ¿dónde está la revolución?

Los acontecimientos continúan de forma galopante, pues Violeta se enfurece cuando sabe lo que hizo con el niño y lo rescata; después, entre bambalinas, el niño llora a todo lo que da. Rosa vuelve a negarlo; a don Gonzalo le importa un bledo el niño y quiere que Violeta salga a bailar pues el público exige su presencia, lo que provoca que
despida a Violeta, armándose una pelea que termina con el lugar clausurado.

Violeta se prostituye en los barrios bajos de la ciudad para mantener al niño; ahí se encuentra con Santiago, dueño de otro cabaret situado bajo el puente de Nonoalco. Después de la relación, Santiago se da cuenta de que Violeta es buena y la invita a trabajar en su antro.

En la secuencia que sigue, con tomas precisas, conocemos el cabaret de Santiago, un lugar pensado para una puesta en imagen abigarrada, donde se vea gente arriba, abajo y en profundidad de cuadro; ahí están Rodolfo y Santiago, de los que, en síntesis magistral, se deja en claro que fueron compinches en un atraco que salió mal porque Rodolfo avisó a la policía. Santiago exige que se vaya.

Pero otros compinches de Rodolfo saben lo que hace Violeta; Rodolfo la visita, la trata mal, descubre al niño y lo quiere matar. Violeta lo defiende, Rodolfo la golpea y se arma una trifulca; llega la policía y se los lleva detenidos. En la comandancia Violeta dice la verdad y Rodolfo es condenado a seis años de prisión.

Violeta busca trabajo en el cabaret de Santiago. Cabe mencionar que las imágenes de Ninón caminando por el puente de Nonoalco, con el niño cargado en brazos mientras se acerca un tren que lanza bocanadas de humo como si fuera el diablo, aparte de su belleza expresionista, son imágenes históricas de una época en la Ciudad de México.

Cuando Juanito cumple seis años, Rodolfo sale libre; sabemos qué va a hacer.

Víctimas del pecado (México, 1950), dirigida por Emilio Fernández, con Ninón Sevilla y Rodolfo Acosta.