Recuerdan a Leñero en Feria del Libro de Buenos Aires

El periodista mexicano fue evocado en una conversación entre Ricardo Cayuela Gally, director General de Publicaciones del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, y el escritor Miguel Bonasso.
Ricardo Cayuela Gally y Miguel Bonasso.
Ricardo Cayuela Gally y Miguel Bonasso. (Jesús Alejo Santiago)

Buenos Aires

Unidos por el periodismo y la literatura, Rodolfo Walsh y Vicente Leñero también coinciden en contar con un obra dentro de su bibliografía en la que hacen de la literatura de no ficción una herramienta para contar hechos en los que tuvieron alguna participación Operación masacre y Los periodistas, respectivamente.

Ambos personajes fueron evocados en una conversación entre Ricardo Cayuela Gally, director General de Publicaciones del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (DGP-Conaculta), y el periodista y escritor argentino Miguel Bonasso, como parte del programa de actividades de la Ciudad de México como invitada de honor en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires (FILBA).

"Leñero tiene más libertad que Walsh, porque está contando una experiencia más personal, aunque en ambos casos se refiere a su experiencia: Rodolfo cuenta cómo fue descubriendo a los sobrevivientes de la masacre. Vicente a cómo fue esa conspiración del poder en contra del Excélsior de Scherer: los dos cuentan un asunto autobiográfico, pero que está en un segundo plano, nunca cometen la torpeza o la grosería de colocarse a sí mismos en un primer plano, sino colocan a otros personajes que consideran como los principales de lo que están contando", comentó Bonasso durante la charla.

Desde su perspectiva, la diferencia estaba en la escena histórica nacional en la que se desenvolvían los dos dramas individuales, el de Leñero y el de Walsh: "aquí, en Argentina, hubo una dictadura de características totalitarias", recuerda el periodista argentino, quien pasó una parte de su exilio en México.

"Nadie se hubiera atrevido a asesinar a Poniatowska o a Leñero, al contrario. El gobierno hacía un juego doble, donde por un lado mimaba a los grandes referentes de la cultura y, por el otro, en los lugares donde el conflicto social podía tornarse muy agudo, allí había represión por diversas vías."

En la sesión conducida por Ricardo Cayuela, Miguel Bonasso centró sus evocaciones en la figura del periodista y escritor argentino Rodolfo Walsh (1927-1977), a quien tuvo la oportunidad de conocer ya como un escritor de éxito que había abandonado la práctica de la literatura para consagrarse al periodismo y, más específicamente, a un periodismo militante.

"En su época le interesaba el ajedrez y estaba en el club de ajedrez de La Plata, pero cuando alguien le comentó que había un sobreviviente de una masacre de 1956, el hallazgo operó como una llave en la conciencia de Walsh, en su conciencia ingenua: era un hombre de clase media, de una familia de la Patagonia, hermano de un capitán de la Marina que participó del bombardeo de Plaza de Mayo.

"Walsh era antiperonista, crítico desde una posición de derecha, y creía como en las novelas negras, que si uno llevaba una primicia a los diarios se la iban a arrebatar, se le iban a tirar encima los editores y le ofrecerían millones de dólares para publicar la noticia."

De ese trabajo periodístico surgió un libro emblemático de la literatura argentina de la segunda mitad del siglo XX: Operación masacre, cuya publicación se dio por el convencimiento del escritor de que "si no se convertía en una gran estrella del periodismo, el libro serviría para que se fueran presos los asesinos".

"Grave error: el sistema no castiga a sus verdugos, los premia. Lo aprendería con los años y eso lo lleva a él a tener un compromiso tan grande, que termina con su muerte", señaló Miguel Bonasso.