El arte de Vicente Rojo engalana el Gran Premio

El artista plástico creó 'La fábrica', el primer gran espacio escultórico que se encuentra dentro del Autódromo Hermanos Rodríguez.
Los artefactos, que en EU sirvieron para fabricar armas, fueron traídos a México para elaborar ollas.
Los artefactos, que en EU sirvieron para fabricar armas, fueron traídos a México para elaborar ollas. (Cortesía Isaac Masri)

México

El artista Vicente Rojo intervino 19 máquinas monumentales cargadas de historia: en un primer momento sirvieron para elaborar armamento antes de la Segunda Guerra Mundial en Estados Unidos, y después fueron traídas a México, donde la compañía Vasconia las adaptó para hacer ollas y sartenes hasta el año 2000.

Al estar frente a esas troqueles de metal, que pesan entre 25 y 40 toneladas, el promotor cultural Isaac Masri pensó en que deberían ser objeto de una intervención artística, y qué mejor que tuviera el sello y la firma del diseñador, pintor y escultor Vicente Rojo.

Así que Masri invitó al también ilustrador a experimentar con esas formas y volúmenes en gran formato; el resultado: La fábrica, el primer gran espacio escultórico dentro del Autódromo Hermanos Rodríguez, que se podrá visitar desde el 2 de noviembre.

En entrevista con MILENIO, el creador plástico explica que a las enormes esculturas, ubicadas en un jardín a espaldas de las gradas de la pista de carreras, les incorporó algunos elementos artísticos que dialogan con la grandeza de las propias máquinas.

"Las piezas, que ahora son obras de arte, tienen una altura de entre dos y cuatro metros. Por supuesto que para intervenirlas consideré su hermosa historia: de cómo fueron utilizadas para hacer armas, lo que me pareció pavoroso, pero lo que me conmovió mucho fue que hubieran llegado a México para hacer ollas".

Rojo incorporó algunos elementos artísticos, pero sin que le restaran fuerza a la naturaleza de las máquinas; por eso dice que los colores elegidos fueron los básicos, como el rojo, el azul marino y el ocre.

"Me animé a trabajar con estas piezas porque estarán en un parque deportivo muy visitado y popular. A mí me da mucho gusto que puedan ver esas máquinas históricas intervenidas artísticamente con elementos muy actuales", comenta.

Aunque su participación es fundamental para el lucimiento del autódromo en el Gran Premio de México, a Vicente Rojo no le gustan las carreras de autos: "Nunca se me ha ocurrido ver una".

Formas maravillosas

Masri, quien continuamente propone maneras de intervenir el espacio público en parques, jardines y calles de la Ciudad de México, recuerda que cuando vio por primera vez esas enormes máquinas de Vasconia, de inmediato pensó en Vicente Rojo: "Lo invité a verlas y se enamoró de ellas; fue entonces que decidió intervenir estas máquinas con sus volantes y formas maravillosas".

El resultado de esa combinación son verdaderas obras de arte que trabajó el artista por un periodo de dos años. Lo difícil era la parte conceptual, por lo que la intervención artística resultó más sencilla.

Los primero bocetos que se les enseñaron a los dueños de Vasconia contaron con el beneplácito de la empresa, y fue entonces que se llevó a cabo este proyecto artístico.

Masri dice que en un principio se pensó en montar estas esculturas intervenidas en Metepec, en el Estado de México, pero el espacio con el que se contaba era reducido.

"Así que cuando me enteré del Gran Premio de México me dije: ahí en la Magdalena Mixhiuca tienen mucho espacio y pueden quedar perfectamente estas máquinas, como un testimonio de los que ha pasado en este país, con el plus de que han sido intervenidas por Vicente Rojo".

Masri se acercó a las autoridades que estaban realizando la readecuación de los espacios para que volviera a funcionar como autódromo y como sede del Gran Premio de México de Fórmula 1.

"El acierto es que ese lugar no solo tendrá deporte sino también una muestra del arte que se hace en México. Lo que siempre me ha gustado es llevar el arte a un mayor número de personas, y este proyecto era ideal por los espacios jardinados".

Aclara que las esculturas estarán a cargo de la Ciudad de México para su preservación y cuidado, ya que Vasconia las presta en comodato. De no cumplirse con lo establecido para su buen mantenimiento, la empresa las podrá retirar.

"Eso está muy bien; es algo que nunca hice con las esculturas que instalé en los parques escultóricos que hice: las bancas, columnas, campanas y Libertad en bronce están abandonadas, particularmente en el Distrito Federal".

El promotor cultural insiste en que el arte se debe llevar a las calles para disfrute de los ciudadanos, siempre y cuando los beneficiados se comprometan a cuidarlo.