[Vibraciones] Sucia luz de madrugada

The Go Rounds revitaliza al género alternativo con un sonido que oscila entre el folk y la psicodelia. Su participación en el Festival Holler de Nueva York reunió a cientos de seguidores.
Vibraciones
(Cortesía)

Ciudad de México

1) Es común que los jóvenes de Kalamazoo, Michigan, terminen la universidad y no encuentren empleo. Entonces se juntan siete u ocho para rentar una casa. Todos tienen sexo con todos. Cenan marihuana y desayunan whisky.

2) Graham Parsons (1987) vive en una de estas comunas. Líder deThe Go Rounds, es la estrella de rock de la ciudad. Escribe música y letras (autor de himnos energéticos de aspecto retro como “All Night” y “SUM1LUVU”), canta y toca la guitarra eléctrica. Su voz tiene un extenso colorido (frisa las dos octavas) y posee una técnica impecable: de lo grave a lo agudo sube y baja sin rupturas; matiza brillos y pronuncia suavidades. En el fondo de su canto late una esencia de auténtica grandeza.

3) Al principio, durante los dos primeros Epes (2009 y 2010) y su álbum debut (2011), la música empieza y termina en su voz, que impresiona por el volumen y la variedad de posibilidades expresivas. El problema es que en eso se queda: en un sonido extraordinario aferrado a su propia luz; una voz que desprecia otra ley que no sea la de su canto y, arrogante, se niega a servir a un mensaje, a contar historias o a crear un personaje. Entonces las canciones, incluso las mejores (como “The Weaver”, “Sure to Return” o “Cornmouth”), son ricas en efectos y pobres en el mensaje.

En vivo, el éxito es rotundo. Graham salta, corre, sonríe, agita la melena, gesticula, mueve la cadera, y en la voz tiene tantas fuerzas reunidas (espirituales, lúdicas, románticas, violentas) que resulta imposible no ir admirado hacia ella. Todo va bien mientras esa voz suena: la gente baila, se divierte y sorprende; después del concierto, compra el disco con la seguridad de haber descubierto a una nueva estrella.

Al regresar a casa, nadie puede recordar las letras o alguna melodía, y cuando se reproduce el disco, al cabo de un rato las canciones suenan a la misma: se olvidan y esa voz es lo único que permanece como el aislado recuerdo de un hermoso sonido vacío.

4) El álbum Feathername (2012) representa un paradigma en la carrera de The Go Rounds. Por primera vez hay una línea narrativa en su música: las canciones están unidas a través de la coincidencia del fracaso amoroso. Es un relato sin personajes concretos ni continuidad dramática, cuya apuesta es ofrecer en cada canción una mirada interesante hacia un romance que nunca puede consolidarse. Aunque no todas lo logran (por momentos el disco resulta demasiado ambiguo), la voz de Graham encuentra en esta historia una dirección para sus poderes, que lucen plenos en dos canciones memorables: “For Two” (sobre un viudo que se pregunta qué hubiera pasado de haber amado libre a su mujer, sin las ataduras del matrimonio y los hijos) y “Kalamazoo Gospel”, que plantea un amor de mentiras y muchas dudas y en la que el coro se pregunta: “¿Estarás hambrienta de otros mientras te acuestas a mi lado?”

5) “Kalamazoo Gospel”determinó el futuro de The Go Rounds. La nueva música de Graham, contenida en los Epes Summer Sweet (2013) y el nuevo Purple Mountain Travesty (2014), se ha vuelto trascendente tanto artística como socialmente: explora desde adentro el significado de ser un kalamazooan moderno (en la canción “Noontide”, por ejemplo, se incluyen palabras en argot local, como “fennin”, equivalente a “mala vibra”) que se asume integrante de una generación en crisis y se pregunta el por qué de su vida triste y promiscua. Esta falta de sentido se fragmenta en múltiples imágenes, que casi siempre suceden envueltas en la sucia luz de la madrugada. Algunas son sutiles: un reclamo de amor desencadenado por los misterios en el peso y las posiciones de una mano (“First Light”). Otras son violentas: la desesperación por encontrar a “alguien a quien amar, un puerto para resguardarme durante días más duros” (“Dusk”) y descubrir, como siempre, un amor falso, que nació de la necesidad de sumar un número más en una interminable lista de cogidas sin pasión y orgasmos sin futuro.

6) En la canción “Dark Devotion” un joven que despierta entre  “visiones de muertos y moribundos” se arrepiente: promete abandonar esa tonta adicción a la oscuridad, dejar de destruirse y utilizar la madrugada para renacer, “para ser joven otra vez”.

Ese arrepentimiento es mentira y la historia destructiva se repite. El ciclo es tan implacable y doloroso que a veces, junto con las primeras luces del día, grises y suaves, el corazón siente un terror inexplicable y junto con el terror el impulso de arrancarse los ojos (“No Eyes”; quizá la mejor canción del grupo) para así entregarse completamente a ese amor con el que solo se encuentra la muerte; una muerte que pudre y que se usa para pudrir también al amante.

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*Escucha a Graham Parsons and The Go Rounds enthegorounds.bandcamp.com