“Me ha costado mucho llegar hasta donde estoy”

Vianey Alejandra Rico Cortés es la encargada de Grupos Especiales, e informó que la biblioteca braille está compuesta de 500 ejemplares de literatura, historia, religión y política.
Vianey Alejandra Rico Cortés, encargada de Grupos Especiales en el Centro Cultural Lily y Edilberto Montemayor Seguy.
Vianey Alejandra Rico Cortés, encargada de Grupos Especiales en el Centro Cultural Lily y Edilberto Montemayor Seguy. (Manuel Guadarrama)

Sabinas, Coahuila

Vianey Alejandra Rico Cortés tiene 25 años y es egresada de la carrera de Psicología de la Universidad Autónoma del Noreste, Campus Sabinas.

Ella es la encargada del área de Grupos Especiales donde se da atención a personas con discapacidad visual, autismo y se apoya a quienes desean aprender el lenguaje braille.

"Tenemos algo más que quizás sea inexplicable, los que ven detectan la apariencia, nosotros vamos más allá, nos fijamos en la energía, en su interior".

Este espacio, ubicado al interior del Centro Cultural Lily y Edilberto Montemayor Seguy, en Sabinas, cuenta con una biblioteca braille compuesta de 500 ejemplares de literatura, historia, religión y política, así como 50 audiolibros, poesía e historia.

Imparte cursos de braille para personas ciegas o débiles visuales.

"Me ha costado llegar hasta donde lo he hecho", destacó al recordar el esfuerzo que ha tenido que hacer para poder concretar sus estudios, ya que en lo general las instituciones educativas no están preparadas para atender a una persona que tenga alguna discapacidad.

Según recordó, desde preescolar, el reto una vez que se graduaba de primaria o secundaria, fue el tener la duda si iba a ser aceptada o no para dar el siguiente paso.

Vianey no lo mencionó en la entrevista, pero sus ojos sufrieron daños al momento de estar en la incubadora, provocando la imposibilidad de visión.

Con tristeza recuerda la crueldad con que de niña era tratada por sus compañeros en la escuela.

"Los niños son crueles por naturaleza, no intencionalmente, claro, pero uno se acostumbra y se crea cierta inmunidad para poder responder y al final deja de causar temor y dolor".

"El tiempo es el que ayuda a madurar y acostumbrarse a estos prejuicios y temores".

Hoy tiene su carrera profesional y un trabajo. Aunque se dice plena, quizás su gran pendiente sea el formar una familia, según reconoció.

"Pero estoy disfrutando mi etapa laboral, porque luché por años para ello".

Su orgullo por tener un empleo se magnifica luego de que en varias ocasiones, Vianey se enfrentó a duras puertas que se le cerraban, sólo por el hecho de no poder ver.

Los que pueden ver tienen la luz para guiarse. Los ciegos en cambio, dijo, tienen la capacidad de usar el tacto, el oído, el olfato.

"El ser ciego no es impedimento para trabajar, o excusa para que no te contraten en una empresa".

"Tenemos algo más que quizás sea inexplicable, los que ven detectan la apariencia, nosotros vamos más allá, nos fijamos en la energía, en su interior y es eso, lo que nos lanza una alerta y saber qué tan lejos se puede ir con una persona".

"No son los ojos, es la energía, su voz, su tono, lo que nos indica si hay buena o mala intención, esa es la guía de nosotros."

Los talentos de Vianey van más allá de la enseñanza del sistema braille y su trato con personas con autismo.

Da masajes terapéuticos, su voz es melódica al momento de cantar, realiza visitas guiadas en el centro cultural.

Pero ante todo es ejemplo para quienes la conocen, donde los sentidos pueden pasar a un segundo término y aún así, las cosas se pueden hacer.