ENTREVISTA | POR JUAN SANDOVAL ÍÑIGUEZ/ MILENIO DOMINICAL

Juan Sandoval Íñiguez Cardenal

La voz del cardenal Juan Sandoval Iñiguez es de las más autorizadas dentro de la Iglesia católica y acaba de publicar el libro Credo.

“¿Usted me ve trazo de pecador?

Juan Sandoval Íñiguez
Juan Sandoval Íñiguez (Octavio Hoyos)

Ciudad de México

Juan Sandoval Iñiguez se asume como un hombre de carácter fuerte. Sobre la espalda del cardenal mexicano reposan no pocas polémicas que atraviesan la muerte de cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, el aborto o la homosexualidad. Su voz es de las más autorizadas dentro de la Iglesia católica y acaba de publicar el libro Credo.

¿A qué le tiene miedo?

Al juicio de Dios, porque él nos va a juzgar a todos. Su juicio es muy estricto, hay misericordia si uno la sabe aprovechar, endereza su vida y pide perdón de sus pecados. Le pido al Señor que me juzgue con misericordia. Hay una frase en las Sagradas Escrituras: "Señor no entres en juicio con tu siervo, trátame según tu misericordia".

Su pecado más recurrente es...

¡Ah quiere que me confiese con usted! ¡Eso sí que está curioso! ¿Usted me ve trazo de pecador? ¿De hombre desarreglado, con mala vida? Pecadillos todos tenemos, somos humanos pero no estoy empecatado.

¿Tiene fe en el ser humano?

Sí, porque soy un ser humano. Sé que hay una parte buena y otra no tan buena, lo positivo lo sembró Dios. También tenemos las pasiones que nos sembró el padre Adán y hay que aprender a gobernarlas.

¿Y cuáles son sus pasiones?

Las mismas que todos, los siete pecados capitales que llevamos dentro.

Lo describen como un hombre que a veces habla de más.

Digo lo que pienso y con verdad. La mentira está prohibida por la ley de Dios; decir la verdad para aclarar las mentes es sano, a veces las digo aunque hieran. Sin embargo, nunca señalo personas. Yo suelto mis pájaros y ellos agarran sus ramas.

¿Qué piensa del papa Francisco?

Es el hombre que Dios mandó en este momento a la Iglesia. Es auténtico, inteligentísimo, sencillo, humilde, vive la pobreza y la aconseja. Es una persona firme de carácter, como jesuita es un soldado. Va a hacer mucho bien a la Iglesia.

¿Usted practica la austeridad?

La casa donde vivo me la dieron, es grande pero austera. Yo no tengo casa. Mi abundancia son los libros.

¿Le falta austeridad a la Iglesia?

Sin duda, a muchos nos falta cierta moderación. No me considero un hombre pobre pero sí sobrio. No soy de pachangas o fiestas.

¿Nunca fue fiestero?

No, ni de joven. A los 12 años entré al seminario. A los 19 me becaron para irme a Roma, estuve ocho años. A mi regreso ya era sacerdote así que dígame a qué hora.

Pero le gusta la música...

Sí, en especial la clásica. Mis compositores favoritos son Beethoven, Mozart y Bach. Me gusta también la semi clásica, las óperas de Verdi por ejemplo. También me gustan las rancheras de Tony Aguilar.

¿Alguna que lo haga llorar?

Ninguna, soy muy duro de pelar. No soy sentimental.

¿Pero así es de nacimiento o la vida lo hizo así?

La tierra, soy de Los Altos. Es un lugar de tierra pobre y gente trabajadora, crecí en ese ambiente y supongo que eso forjó mi carácter.

¿Por qué hay seguridad afuera de su casa?

Hay seguridad en mi casa desde el tiempo del cardenal Posadas. Se le metieron buscando una famosa valija negra. Cuando llegué levantamos una barda e hicimos un frontenis donde jugaba hasta hace algunos años. Al reclamar la verdad de su asesinato me asignaron seguridad.

¿En qué se tiene que modernizar la Iglesia?

Debemos presentar un rostro de cercanía y sencillez, de autenticidad. No podemos encerrarnos. Nuestras exigencias deben ser sobrias y nostros misericordiosos. Necesitamos una Iglesia que sea madre, no suegra.