Urnas de sal, arena y PET, moda que crece en México

La práctica de la cremación ha ido en aumento, debido a la saturación de los panteones; la gente quiere sus cenizas en el mar, un lago o un bosque.

México

En la Ciudad de México, 80 de cada 100 difuntos son llevados a los hornos de cremación y es creciente el uso de urnas ecológicas de sal y arena por encima de las de madera, aunque hay quien utiliza envases de PET para guardar las cenizas de sus seres queridos.

En entrevista con MILENIO, el especialista en el tema y organizador del evento anual Expo Funeraria, Carlos Lozano O’reilly, asegura que el aumento en la preferencia de la cremación se debe a la saturación de los panteones, como es el caso de los 14 oficiales ubicados en el DF.

Por otro lado, se refirió a uno de los principales problemas por la demanda, el mal manejo de la cremación de cuerpos, y es que en las funerarias patito suceden casos en que las cenizas de los difuntos, al ser cremados, son entregadas a deudos equivocados, o bien, que los ataúdes de muertos que se creman no sean donados, como muchas funerarias presumen, sino que se vuelven a vender incluso con manchas de sangre o maltratados.

 “Al fomentarse la cremación, resultó que los ataúdes pasan al mercado secundario para revenderse en un servicio más barato”.

Para evitar confusión en la entrega de cenizas, gran parte de las funerarias “serias” colocan en la muñeca o tobillo del difunto, frente a familiares, una placa metálica con el número de folio de la orden de cremación. Solo así se evita confusión en la entrega de las cenizas.

Carlos Lozano afirmó que el uso de urnas ecológicas va en ascenso; sin embargo, sus precios y el de urnas de madera varía. Las primeras tienen un costo de entre 4 y 5 mil pesos, y las segundas de mil pesos.

En cuestión de urnas ecológicas, las hay de sal y de arena. “Se están poniendo de moda. La gente quiere tirar sus cenizas al mar, en un bosque o en un lago”.

En la fabricación de las urnas de sal se utilizan productos orgánicos certificados y ésta se trae de Yucatán: “se fabrican con aglutinantes vegetales y calor”; se recomienda lanzarla al mar.

Las otras se hacen con arena de Veracruz. Estas son recomendables para enterrarlas con las cenizas en los bosques. Los deudos escogen un árbol y proceden a enterrar sus restos; “los nutrientes de las cenizas ayudan al crecimiento del árbol”.

Informó que en Acapulco los visitantes y oriundos acostumbran llevar sus urnas para lanzarlas al mar en Caleta; “en el fondo hay una gran cantidad de urnas”.

Ahí también se ve la práctica de deudos que meten las cenizas de sus seres queridos “en envases de PET y le hacen hoyitos para que entre el agua y se hunda”.

Las urnas ecológicas se desintegran rápidamente. Las que se entierran en el bosque, en casi tres semanas y la que se lanza al mar “flota unos 20 segundos y después se va al fondo y se deshace en siete u ocho minutos”.

Al igual que sus amos, las mascotas también tienen su propia urna ecológica. Si el difunto es un perro grande, genera hasta 500 gramos de ceniza.

Reglamento obsoleto

Pese a la saturación de los 14 panteones oficiales del DF que estarán al tope en dos años, la Asamblea Legislativa del DF ha retrasado la aprobación de una iniciativa de ley que haría frente a esa problemática, acusó en entrevista la diputada local, Polimnia Romana Sierra.

Dijo que desde hace 85 años el actual Reglamento de Cementerios del DF no ha sido modificado; debido a ello, los panteones están saturados, abandonados, saqueados o sus tumbas se venden al mejor postor. De seguir esa tendencia en dos años más no habrá espacio para sepultar a más cuerpos: “estamos llegando al límite”.

Señaló que el registro de inhumaciones, exhumaciones y cremaciones en los panteones que supuestamente son administrados por jefes delegacionales “data de la época del porfiriato: se lleva en libretas viejas o de memoria, no hay nada electrónico”.

Para enfrentar la saturación es necesaria la recuperación pronta de fosas y otorgar a la iniciativa privada la administración de nuevos cementerios.

En la Ciudad de México, según cifras oficiales, además de los 14 cementerios que manejan las delegaciones, existen 83 vecinales, 14 concesionados, cinco civiles generales y dos históricos; sin embargo, en estos últimos ya no hay inhumaciones.

“Hay malos manejos administrativos en los panteones de las delegaciones; no hay nada que obligue a los jefes delegacionales a rendir cuentas del dinero que ahí entra. Nada que los obligue a usar ese dinero para el mantenimiento del mismo”, acusóla legisladora.

Dijo que el dinero que ahí ingresa por concepto de inhumaciones u otros servicios “es la caja chica de los delegados”. Puso como ejemplo lo que sucede en el Panteón Civil de Iztapalapa. “Durante un año recibió 9 millones de pesos y se aplico cero pesos en el panteón”.