Con un dron, la UNAM mapea con precisión zonas arqueológicas

"Huitzilin" fue adaptado por la arquitecta Genevieve Lucet con una cámara para hacer reproducciones exactas y en 3D de las áreas de los yacimientos.
Su éxito, a pesar de ser un dron de 10 mil dólares (de los más baratos) y con aditamentos "hechizos".
Su éxito, a pesar de ser un dron de 10 mil dólares (de los más baratos) y con aditamentos "hechizos". (Especial)

México

Un lunes de mayo de 2013 Lucet Genvieve llegó con un dron a la zona arqueológica de Zempoala. Lo encendió y lo echó a volar, desde entonces este aparato está corrigiendo los registros o planos de zonas arqueológicas de México.

No ha sido fácil, pero ya lo hizo en Zempoala y en Las Higueras, y no falta mucho para que corrija Xochicalco. Es un dron de 10 mil dólares (de los más baratos) y con aditamentos de los que en electrónica se conocen como “hechizos”: una cámara a la que se le montó un temporizador casero para controlar los disparos fotográficos, un sistema de comunicación por radio (también casero), un GPS y un transmisor de imágenes.

Desde 1951, los investigadores que se acercan a Zempoala, (capital ceremonial Totonaca) a partir de los planos publicados por Ignacio Marquina en el libro Arquitectura prehispánica. El problema es que en ese mapa la escalera del Templo del Sol (el cuerpo más grande de la zona) está en el lado equivocado “y la entrada la pone aquí cuando era en otro lado”, precisa la doctora Genevieve Lucet del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México), la mujer detrás de Huitzilin, el dron que también mostró que el Templo de las chimeneas había sido “encogido” en los planos mencionados.

Lucet, de profesión arquitecta, lleva un cuarto de siglo haciendo registro del patrimonio arqueológico. Su primer trabajo fue en Cacaxtla, en 1990, una época en la que las computadoras aún era un lujo. “Digitalicé los planos ya existentes pero después dijimos: vamos a ponerlo en tercera dimensión y lo hicimos con Autocad”.

Aquella maqueta virtual tridimensional se montó en una sala de la Dirección General de Computo de la UNAM a la que se llamó El Ixtli. “Tenía una pantalla de 8 m y un cupo para 40 personas que podían visualizar con efecto estereoscópico el sitio. Fue el primero en su tipo en Latinoamérica”, recuerda. 

Ya desde entonces Lucet se percató que los planos existentes de las zonas arqueológicas en México eran inexactos. “Conservar la memoria es trascendental para estudiarla, restaurarla o reconstruirla. Pero para eso se requiere un registro exacto de los sitios, tenerlos en detalle, con las medidas exactas”, explica.

Pone el ejemplo de lo que sucedió con la Segunda Guerra Mundial en Europa, donde los bombardeos desaparecieron monumentos históricos, pero gracias al registro que se tenía en los planos, se pudo hacer una recuperación arquitectónica.

“En México — añade— el problema es otro: los sitios arqueológicos son muy frágiles. El sistema constructivo hace que la intemperie y el medio ambiente nos gane (en la carrera de la conservación), además de que el crecimiento urbano las afecta”.

Emprender, por ejemplo, una restauración Zempoala con el plano erróneo de Marquina llevaría a distorsionar la historia.

Así que en 2012, cuando los drones comenzaron a bajar de precio, la arquitecta de origen francés convenció a la UNAM para adquirir uno con fines arqueológicos, algo que nunca se había hecho. El argumento era irrefutable: usar el dron para tomar cientos de fotografías aéreas de las zonas arqueológicas, reconstruirlas luego con un programa computacional y obtener al final un plano tridimensional más exacto que los que se han hecho con topografía y con mayor resolución de los que se pueden consultar el Google Maps.

Esta técnica se llama fotogrametría y es usada desde el siglo XIX con fines militares. Se requiere, sin embargo, de mucho trabajo: primero hay que tomar cientos de fotos de un mismo lugar pero desde diferentes ángulos; al mismo tiempo, la distancia física entre foto y foto no debe ser muy grande para que el programa pueda reinterpretarla al construir el mapa 3D.

Así que una vez que tuvo el aparato volador, la investigadora le montó la cámara fotográfica y unos ingenieros amigos suyos le construyeron el temporizador, el sistema de radio y los instalaron junto con el GPS.

¡A volar!

En mayo de 2013 Lucet llegó a Zempoala para el primer vuelo de Huitzilin. Y falló. El temporizador de fotos no funcionó correctamente. Regresó el martes. Falló de nuevo. Había demasiada turbulencia.

Pero en lugar de darse por vencida, regresó todos los lunes y martes (días en que hay menos turistas) del resto del año. Con el tiempo consiguió dominar a Huitzilin y se convirtió así en pionera en fotogrametría digital aérea aplicada a la arqueología.

En este caso se tomaron 364 fotos desde el cielo de Zempoala para luego rearmarlas en una computadora, ponerlas en tercera dimensión y finalmente crear una plano no solo exacto, sino también detallado y de gran resolución del sitio arqueológico.

Los planos que existen hasta ahora fueron hechos de manera terrestre y con base en la topografía y por eso suelen tener errores. Desde arriba, Zempoala se ve no solo con más precisión sino también más clara.

“A veces la gente me pregunta para qué hago estos planos si ya existen en el INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia) o incluso se pueden encontrar en los mapas de Google. El problema con los planos es que están equivocados y con Google la desventaja es la baja resolución. Como ellos fotografían todo el mundo, sacrifican resolución, e incluso hay un pequeño desfase derivado de que estiran las fotos para hacerla coincidir con la dirección. Por eso hay veces que el GPS te ubica a algunos metros de distancia del lugar original”.

Hutzilin (el náhuatl de colibrí) descubrió entonces los desfases entre la realidad y los planos existentes, incluso en el INAH. “Mi objetivo en la vida no es el registro de todo el patrimonio mexicano pero sí es mejorar las herramientas para tener una información completa y precisa”, señala la arquitecta.

Ya estando en Veracruz, Hutizilin se fue de volada a Las Higueras, a donde llegó a mediados de 2014. Es una zona rica en pintura mural, descrita por primera vez  en 1958 por el arqueólogo Alfonso Medellín Zenil, quien encontró primero un montículo y luego, al excavar, se topó con una pirámide y también con decenas de pinturas murales. Algunos edificios de la zona tenían hasta 19 capas de pinturas en sus distintas fases de construcción.

En la década de los 70, los murales fueron retirados del sitio por temor a su deterioro y llevados al Museo de Antropología de Xalapa. En el sitio arqueológico quedaron sus huecos que, con el tiempo, se han ido confundiendo con tierra o estuco.  

Aún así, la arquitectura de la pirámide principal ha sido registrada con precisión, excepto en su parte alta. “Era muy difícil porque tenía un adoratorio cubierto de pintura”, cuenta Genevieve. Ahí entró en acción Hutzilin, luego se hizo fotogrametría de la pintura mural en el museo. Hoy, a partir de las 413 fotografías que se tomaron, se puede saber con exactitud no solo el aspecto de la pirámide sino también en qué partes estaban ubicados los murales y en donde solo hay estuco o derrumbes. 

El vuelo más reciente de Hutizilin fue en Xochicalco. Ha sido también el más difícil porque es una zona arqueológica de grandes desniveles. Basta ver el frente de la Gran Pirámide que baja y desemboca luego en la Plaza de los Dos Glifos. “Cuando se hace el registro de manera terrestre es complicado, tienes que hacer acrobacias ¡hasta te juegas la vida!”, bromea la arquitecta.

En cambio, el dron sobrevoló la zona no sin problemas pero sin arriesgar la vida de alguien. “Tomamos 2 mil 170 fotos para cubrir Xochicalco ¡Y lo hicimos en tres días!”, dice Lucet con una alegría que se explica al conocer que ese mismo trabajo realizado a la manera tradicional hubiera domado el cuadruple de tiempo, es decir dos semanas.

Por supuesto, también influye que ahora maneja con dominio a Huitzilin y hasta habla de él con cariño: “No lo vuelo más de diez minutos para no exponerlo”.

Técnicas

Fotogrametría: determina propiedades geométricas y espaciales de los objetos con fotografías. Se usa desde el siglo XIX, ahora de manera digital.

Estación total: Aparato electro-óptico usado en topografía.tScanner 3D: Barre el objeto con un rayo láser, punto por punto. Es caro y muy pesado.


Otras misiones de Huitzilin


Zona arqueológica de Xochicalco

 

Ubicación: Miacatlán, Morelos

Fecha de inicio: Mayo de 2014

Orografía: Terreno de grandes desniveles. Complicado para sobrevolar

Total de fotos tomadas: 2 mil 170

Resolución de la imagen final: 1 pixel igual a 1 centímetro

Imagen final: En proceso


Pirámide de Las Higueras

 

Ubicación: Zona arqueológica de Las Higueras, Vega de la Torre, Veracruz

Fecha de inicio: mayo de 2013

Orografía: De difícil acceso, desniveles

Total de fotos tomadas: 413

Resolución de la imagen final: 8 pixeles igual a 1 centímetro en el sitio

Imagen final: En proceso



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