UNAM estudia una molécula que desactiva el virus AH1N1

El grupo de investigadores es encabezado por Alfredo Torres Larios, del Instituto de Fisiología Celular (IFC) de la UNAM.

México

Científicos mexicanos lograron inhibir la actividad de una enzima causante de la influenza AH1N1 usando una molécula sintética, investigación que han desarrollado desde 2009, cuando ocurrió el primer brote de este virus en el mundo.

El grupo de investigadores es encabezado por Alfredo Torres Larios, del Instituto de Fisiología Celular (IFC) de la UNAM.

Aunque el proyecto parece prometedor, en un comunicado la universidad señaló que  aún deben realizarle pruebas experimentales en animales y protocolos clínicos con humanos para llegar al mercado.

Explicaron que con este desarrollo ensayan, a nivel molecular, varias rutas para impedir que la enzima neuraminidasa, una proteína presente en la parte más externa del virus, se accione.

“Desde 2009, año en que ocurrió el brote de influenza AH1N1, comenzamos a trabajar dos grupos del IFC, el del investigador emérito Armando Gómez Puyou (ya fallecido) y el mío, para desarrollar un fármaco inhibidor del virus. Especialistas del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias nos proporcionaron el virus, con lo que iniciamos el estudio y las pruebas in vitro”, explicó.

A partir de la molécula sintética 6-Quinoxanilamina, obtuvieron derivados que han probado en el laboratorio para impedir que ese organismo inicie su trabajo como agente infeccioso.

“El 6-Quinoxanilamina es un compuesto que demostró tener propiedades inhibitorias sobre una de las enzimas —la neuraminidasa—, crucial para la propagación del virus. Es un inhibidor y, hasta ahora, un protofármaco, pues aún no puede ser administrado. Provee una especie de raíz sobre la cual se puede desarrollar un medicamento más completo”, detalló.

A la enzima que se desactiva está dirigido el medicamento Tamiflú, con el que se trata la influenza, desarrollado a partir de la metodología en la que Torres utiliza la cristalografía de rayos X. “Al nuevo fármaco le pondremos otra molécula que no tiene que ver con el que está en el mercado”, destacó.

Algo novedoso en la investigación es que la molécula sintética aparentemente no se pega al sitio activo del virus y eso es relevante. “Esto resultaría ventajoso, pues el fármaco no compite con el ligando natural y así puede sorprender al virus”, remarcó.

Con una patente en trámite, el investigador requiere financiamiento de una farmacéutica para avanzar en su desarrollo. “Lo más costoso es la fase clínica, que necesita realizar protocolos en humanos”, dijo.