REPORTAJE | POR MOISÉS RAMOS

“Treinta ñeros refrendará amistades muy añejas”

Carlos Arellano, músico y compositor

En el festejo por los 30 años de carrera tocarán los Rupestres Rafael Catana, Nina Galindo, Armando Rosas y Gerardo Enciso, así como Armando Palomas y María José Camargo

Puebla

Periodistas y promotores culturales organizaron para el próximo 13 de febrero, en el Teatro de la Ciudad, un evento para celebrar la trayectoria del compositor y cantante Carlos Arellano, en el que tocarán diez bandas de rock y solistas poblanos, y al menos cinco invitados del DF, Jalisco, Pachuca y Aguascalientes.

Sobre este evento, Arellano comentó: "me gusta que se llame celebración, porque así lo entiendo, como una fiesta colectiva, como tantas que hemos tenido a lo largo de tantos años. Hay gente que habla de homenaje, pero éste se lo merecen otras gentes que sobreviven con una miseria, por ejemplo. Nosotros nos merecemos fiesta; todos nos merecemos fiesta".

El festejo iniciará con la presentación del libro Voy a morir, de Juan Pablo Proal Mantilla, se trata de una biografía del cantante, compositor, armonicista y líder de la banda de blues Real de Catorce, José Cruz Camargo; ambos estarán en el acto y la entrada a las actividades será gratis.

El evento "Treinta ñeros", explicó el cantante y compositor, "refrendará algunas amistades muy añejas que vendrán a tocar, algunas nuevas, pero todas fuertes", y es organizada por Hugo Cabrera y Wendy Pardo del programa radiofónico Transeúnte, que se transmite los miércoles y cumple catorce años de apoyar el rock en español; y Movimiento perpetuo, la revista cultural que conduce Óscar López Hernández y cumplirá 15 años de pasar, de lunes a viernes de nueve y media a diez y media de la mañana; ambas emisiones son de Radio UAP.

¿Qué son estos 30 años?

Cumplo tres décadas de compositor y visto por el lado claro, estos son 30 años muy chidos, muy emotivos, conociendo a mucha gente, muchos lugares; me siento contento con las cosas que he hecho.

Si lo quiero mirar desde el lado obscuro, está esto de haber hecho las cosas con un poco de desorden, sin esa visión un poco más ordenada, de manejar tu carrera con visión, orden, en donde entran en función muchas cosas, vista más desde el lado empresarial. Creo que tiene que ver mucho con una combinación explosiva de hueva, de desorden y de sobreideologización con la que crecimos en nuestra adolescencia, en nuestra primera juventud, en donde mandábamos al carajo todo. Todo esto sumado es una bomba explosiva.

¿Y la timidez...?

Sí, claro hay un rollo de personalidad que creo que ha estado matizado con la cuestión de poder cantar en público, que de todos modos sobrevive, pervive, está ahí. No lo digo como una derrota ni como la imposibilidad de poderlo hacer, pero que sí ha hecho que los pasos hayan sido más lentos, que la capacidad de convocar sea más escasa.

Hay un reconocimiento a nivel nacional en grupos pequeños, subterráneos, pero eso ha dificultado vivir sólo de la música. El resultado de todo esto es una dificultad de vivir exclusivamente de la música.

A pesar de mi timidez, a pesar de que me abochorno, a pesar de que uno trae una batalla permanente con su ego, y buscas cómo no te desborde, creo que hay un juego encontrado entre el ego, la timidez, el gusto, el agradecimiento, la pena, como que "¿Yo por qué?", cosas así, muy encontradas pero por supuesto que prevalece un profundo agradecimiento a los compas, a los amigos, a Wendy, a Hugo, a Óscar. Bueno, son muchos los que están involucrados.

Y no queda más que divertirse, divertirse y aprovechar esta circunstancia para compartir con muchos amigos que hemos sido, que he ido haciendo y, además esta fortuna, esta parte muy chida de oírte versionado por muchos otros. Es un agasajo, es una fiesta muy chida, a pesar de todo, agrega el autor de "La jauría".

GUITARRAS CASERAS

Como se le considera parte del Movimiento Rupestre que surgió en los años ochenta en el rock mexicano, en la fiesta a Carlos Arellano tocarán los Rupestres Rafael Catana, Nina Galindo, Armando Rosas y Gerardo Enciso, así como Armando Palomas de Aguascalientes y María José Camargo, del DF.
De Puebla actuarán Aletya Serrano, La Trola, Serpiente Elástica, Tierra Baldía, Caca de Gato/King Nini, Nono Tarado, Iván García y Cuarto Blanco.

¿Cómo llegaste a esto?

Empiezo en la música por asuntos de familia. Yo soy el quinto de seis hermanos y mi padre tocaba la guitarra, tocaba boleros, nunca profesionalmente, era para las fiestas familiares.

"En 1986, Huesca me pone 2 micrófonos en su estudio casero, y me dice: 'grábate las que quieras'"

Entonces yo nazco en una familia con música, con guitarras permanentemente en la casa. Mis hermanos mayores empiezan a tocar la guitarra, y cuando yo estoy en edad de empezar a tocarla es un hecho natural: yo crecí en medio de fiestas donde tocaba mi papá o mi hermano el mayor, a quien le tocó, por ejemplo esta primera oleada del rock de los sesenta e hizo un grupo a esa manera.

Siempre hubo en mi casa guitarras, hubo boleros, por parte de mi papá, hubo rocanrol de parte de mi hermano mayor; después yo empiezo a tocar la guitarra naturalmente y empiezo como todos, a tocar las rolas que más me gustaban; empiezo tocando boleros, canciones de rock y después recibo la influencia de otro de mis hermanos mayores a quien le tocó la segunda ola del rock, la de Avándaro, ya original, básicamente en inglés y se convierte en mi influencia, muy fuerte en términos de rock como música.

Mi hermano, de sus peregrinajes jipis regresaba a la casa con discos y los pequeños mamábamos de esos discos que nos traía.

Entonces sigo incorporando música a mi vida y sigo tocando esas primeras canciones que yo escuchaba, esas segundas canciones que yo, con la guitarra que me enseñó a tocar mi padre y mis hermanos mayores, tocaba. Y junto con eso, un poco para llegar a cómo empecé a componer, vine la influencia de mi hermano inmediatamente superior, Víctor, con quien por la cercanía en edad, siempre compartí la recámara, la habitación, y él desde pequeño fue lector, por lo que la casa estaba también llena de libros, producto de las lecturas de él, y yo empiezo a tener un gurú, por el lado de la literatura que me empieza a guiar sin rollos. ¿Cómo? Poniendo libros en mi cuarto.

Si tienes libros y empiezas a leer, llega un momento en que empieza a decirte ¿por qué no te lees este, porque no te lees este otro...?

Digamos que se va armando el rompecabezas para que yo, un día, sin darme cuenta empiece a, no a pensar, porque no fue un acto tan consciente, sino a tomar el lápiz y empezar a hilar dos tres líneas, hilar dos tres acordes, y empezar a hacer rolas. Esto sucedió, calculo, cuando tenía unos dieciséis años: es cuando empiezo a hacer mis primeras canciones, siempre con mucha timidez de mostrarlas, porque yo tenía la intuición, certera, de que eran canciones de principiante, lo anterior sumado a una personalidad medio "recogida", por lo que no las mostraba y las fui acumulando.

¿30 años con o sin Tierra Baldía?

Se me liga con el grupo Tierra Baldía; sí, lo fundé, pero salgo de él en el 84. Entonces, en este 2014 se cumplen treinta años en los que comencé a ser solista, me empiezo a juntar con gente que también estaba haciendo rolas y dos de ellas eran Abelardo Fernández y Rogelio Ramsoli.

Rogelio, quien ahora reside en Estados Unidos y viene de una familia de músicos, de una pianista argentina que tenía una academia muy famosa en la avenida Reforma, donde empezamos a hacer un trío donde cada quien ponían canciones y tuvimos algunas pequeñas presentaciones, pero hubo un momento en que yo me separé de ese trío y fue cuando Rogelio y Abelardo emprendieron este rollo de musicalizar poemas de Jaime Sabines, pero yo ya no participo en eso. Estaba cerca, pero no era ya parte fundamental.

"Se me liga con el grupo Tierra Baldía; sí, lo fundé, pero salgo de él en el 84; hace 30 años"

Pero antes están algunas cosas más: en los años setenta, en la secundaria, empiezo a conocer a amigos que, para mí son fundamentales en términos musicales y en términos amorosos. Pienso en Alberto Kuri, en Antonio Chávez, en Hipólito Zenteno, en Chucho Romero, a quien de hecho conocí en la secundaria porque la hicimos juntos. Son los amigos con los que me reunía ahí a guitarrear.

Al terminar algunos nos fuimos juntos a la preparatoria Benito Juárez y armamos nuestra primera banda de rock, donde participaba tocando la batería José Luis Aranda, "El Tubo", que es un académico de la UAP, Alberto Kuri en una guitarra, yo en otra y Antonio Burgos, en el bajo, ahora un empresario de Teziutlán.

La banda se llamaba "Tortuga" y básicamente nos dedicábamos a refritear: tocábamos mucho blues, tocábamos mucho a John Mayall, a Gallager, a bluseros de aquellos años que nos gustaban mucho. Tocábamos, por supuesto algunas de los Rolling Stones... y empezábamos a incorporar, tímidamente alguna que otra pieza nuestra, agrega.

Esto que te estoy contando fue en el 73 o en el 74 y ya en el 75, en medio de esa ola grande de exiliados, chilenos y argentinos que vienen a México, en particular a Puebla y al DF, empiezan a generar un ambiente de peñas, de música folclórica latinoamericana y de lo que entonces se llamaba Canto Nuevo, que era una música muy izquierdosa, muy comprometida políticamente con la izquierda, muy reivindicativa de los movimientos, de los procesos políticos latinoamericanos.

Saliendo del grupo "Tortuga", a partir de mi reencuentro con mi amigo de la secundaria, Hipólito que estaba en un grupo de música folclórica que se llamaba "Teotonatl", doy un salto cuando él me dice que por qué no le entraba al grupo, me da un disco con la grabación de un disco que hoy sigo escuchando con mucho entusiasmo, de un grupo formado por un francés, un argentino, de un boliviano que se llamaba Urubamba y hacía un folclor no tan desde las raíces, sino "cruzado" con conceptos "europizantes" porque el pianista y compositor era francés y hacían una música ambiental muy chida que me gustó.

Entré a "Teotonatl", después, con Alberto Kuri nos empezamos a mover un poco y cada vez empezamos a incorporar más canciones nuestras en un grupo que se llamaba Nuevo Gallo, donde cruzábamos muchas cosas, cuando ya casi no tocábamos folclor: música argentina, mucha música chilena, cada vez con canciones nuestras, participando ampliamente con movimientos reivindicatorios que salían de la universidad, de la UAP, participando en mítines en el zócalo y todo este asunto.

Eso fue del 75 al 82, después me salí, con José Luis Benítez del grupo "Nuevo Gallo" y quisimos de nuevo comenzar a tocar rock. Para esto siempre eran las discusiones interesantes y que ahora las veo como medio de chiste, pero que en ese momento eran interesantes porque eran esas discusiones acerca del rock como música imperialista, el folclor y el nuevo canto como la neta y todo este rollo. Porque nosotros (Chucho Romero, Alberto Kuri y yo), si bien dejamos de tocar, no dejamos de escuchar, de comprar discos de rock: no abandonamos la parte roquera.

¿Qué vino después del folclor?

Mis amigos y yo dejamos el folclor y el Canto Nuevo y empecé a involucrarme con un grupito de gente que no había dejado el rock, como Olinto Montiel; en el 82 me topo con Alejandro Meneses y comenzamos a hacer una especie de colectivo cuya única razón era reunirnos los viernes a emborracharnos, no había ninguna razón política, literaria o musical, pero en el camino fueron involucrándose todos estos aspectos.

Teníamos como dos motes: uno era "Los que imaginan" a partir de recuperar la 3 Oriente, la ahora Plaza John Lennon, en el segundo aniversario del asesinato de Lennon, como un espacio que fuera un tianguis muy relacionado con el rock.

Luego hacíamos una especie de fiestas particulares a las que llamábamos "La fantástica", donde estaba Abelardo Fernández, Luis Benítez, Aída Suárez que ahora anda en Pachuca, Olinto Montiel, y a partir de ahí salió la idea de Alejandro de escribir una rock ópera que se llamaba "Los motivos del insomnio".
Tratamos de involucrar a la UAP, que dijo que la hiciéramos, que viéramos cómo la podíamos presentar y que la pudiera producir; nos reunimos con Rodolfo Taubas, un argentino que trabajaba ahí y ya murió.

Sobre el guión de Alejandro me puse a musicalizar, porque en el guión iban textos que él escribía con idea de que fueran canciones, y de ahí nació una relación rolera, de cancionero con Alejandro Meneses. El proyecto aborta, se va difuminando, se va desbaratando, pero queda de eso el grupo Tierra Baldía, del que me salí para meterme mucho en el rollo de ser solista, de grabar mi disco y cuando lo consigo, al grupo que acudo para grabarlo, es a ese grupo, Tierra Baldía, en 1986.

¿Cómo fue tu debut discográfico?

En 1986 no existían estudios de grabación domésticos. Para hacer un disco profesional tenías que meterte a un estudio profesional, no había más, pero significaba tener dinero. Entonces un día me llama Helio Huesca y me dice: "te quiero grabar un casete", nos vamos a su estudio, que era en su casa, donde tenía una grabadora de carrete abierto, estéreo, me pone dos micrófonos, uno para la guitarra, otro para mí y me dice: "Grábate las que quieras".

Entonces grabé un grupo de canciones, unas doce o quince, y ese primer casete fue mi primer demo que yo hice correr con mucha gente: Guillermo Briseño, Modesto López de Discos Pentagrama y al escritor José Agustín, y a la postre me permitió hacer el disco Canciones domésticas.

Hace como diez años Helio me regaló un disco compacto, conteniendo la grabación de aquél casete, que yo no guardé, no tuve la curiosidad de guardar una copia y nunca supe más. Fue muy loco escuchar esas primeras versiones, de lo que posteriormente sería Canciones domésticas.

No hay una planeación muy consciente del disco. Aquí entra una parte que para mí es fundamental porque yo, en diferentes épocas, antes de grabar el primer disco me andaba peleando, como todos, con nuestra obra: no dabas con la voz que tú querías tener, tirabas por muchos lados, estabas a desagusto (sic).

Hubo una temporada en el 82, 83 cuando se funda la hoy desaparecida librería y cafetería Teorema, que yo me meto a musicalizar poesía un poco queriendo entender el asunto de las palabras, porque no encontraba al personaje que escribiera como yo quería que se hicieran las canciones.

Quería encontrar las entrañas de las palabras, de la poesía, y es clave en eso un viaje que hago durante ocho meses a España y a Francia en el 84: me voy de músico callejero, me voy a vagar y me voy a cantar las canciones que yo nunca cantaba: "Cielito lindo", "Solamente una vez", "El rey", las clásicas de la música popular mexicana, boleros que yo había escuchado mucho, y entonces resulta que en esa estancia empiezo a componer mis primeras rolas en las que yo me empiezo a sentir contento, empiezo a encontrar una voz con la que empiezo a sentirme con menos vergüenza de mostrarlas.

Yo regreso en el 85 buscando cómo ganarme la vida porque había dejado todo, y empiezo a ser panadero en el día y en las noches a componer; era un músico que no tocaba, que no me presentaba en ningún lugar porque trabajaba en la panadería y en las noches componía esas primeras rolas, de ahí lo de Canciones domésticas, porque era un trabajo muy de casa donde era notoria la escenografía doméstica, casera. Ahí es donde entra la grabación de Helio Huesca y comienzo a recibir esos apoyos anímicos de mis compañeros, de mis amigos que ya llegan a la casa, las escuchan y dicen "sí, están chidas".

Vas encontrando reafirmaciones de cosas que tú intuyes y te animas a soltar casetes a cierta gente para buscar la grabación del disco.

30 años haciendo rock

Es considerado uno de los mejores compositores y escritores de letras de canciones del rock mexicano desde 1987, cuando publicó su primer disco