Trabajaré con no menos de 120 personas: Faustino Díaz

“Tenemos que pagar el precio de ser un país de tercer mundo”, dice el músico que impartirá cursos en 15 comunidades rurales de Oaxaca.
“Me gustaría ser ese pretexto para que los jóvenes vean el mundo de otra manera”, dice.
“Me gustaría ser ese pretexto para que los jóvenes vean el mundo de otra manera”, dice. (Secretaría de Cultura)

México

Trombonista nacido en San Lorenzo Cacaotepec, Oaxaca, Faustino Díaz no es un purista. "Cuando tocas bien, tocas bien, y cuando tocas mal, tocas mal —dice en entrevista—. Si tocas en una banda de pueblo es muy fácil detectar si lo haces bien o mal, y lo mismo ocurre si estás en una orquesta sinfónica".

El trombonista tiene un pie en la música tradicional y otro en la de concierto. "Hacer música regional no quiere decir que la toques porque sea más fácil, pues, al igual que la clásica, requiere de preparación —comenta—. He tenido grandes maestros en ambas músicas y ninguno me ha prohibido tocar una u otra".

A partir de que triunfó en 2013 en la Jeju Brass Competition de Corea, se ganó, por fin, el respeto de las autoridades culturales. Esto le permitirá cumplir un sueño: ayudar a quienes, como él, se forman en la música tradicional en las condiciones más adversas.

Faustino regresó de Alemania con la idea de compartir sus conocimientos con músicos de las comunidades más apartadas de Oaxaca. "Al principio quería hacerlo yo solo. Ya había hablado con Yamaha de México —compañía de instrumentos que me patrocin— para que me ayudara con reparaciones de instrumentos".

El plan original era realizar todas las actividades en un día: "llegar en la mañana, hacer una plática para las bandas, realizar un ensayo y, en la noche, un pequeño recital. En una plática con Alonso Alberto Aguilar, secretario de Cultura de Oaxaca, que es mi amigo, me dijo que lo hiciéramos de manera conjunta".

Al principio Díaz se negaba porque no quería que al volverse algo oficial, le cambiaran los municipios que había elegido por otros "que fueran políticamente redituables. Al final puse todas las condiciones: que el trato con las bandas fuera directamente conmigo, que yo aportaría el programa de trabajo y seleccionaría los municipios".

Así nació el programa Convites musicales, que, desde el 19 de abril, incluirá clases magistrales, talleres, conciertos y reparación de instrumentos en 15 comunidades oaxaqueñas y poblaciones aledañas. Faustino explica que se quiere enfocar "en la Sierra Juárez, todo lo que es la Zona Mixe, de Guelatao hacia arriba, y parte de la cañada y la costa. Por ejemplo, en la costa nunca hay actividades relacionadas con la música, no se lleva nada".

Díaz comenta que en la costa hay músicos en lugares como Río Grande y San Pedro Mixtepec, a los que buscará "llevar un poco de aliciente, lo mismo que a los de la cañada, una de las dos regiones de Oaxaca más azotadas por la pobreza. También iremos a mi tierra, que son los valles centrales".

El alcance de los Convites Musicales será vasto, pues hay municipios como San Juan Petlapa, de donde lo llamaron para decirle que se habían inscrito cinco bandas, lo que equivale a cerca de 200 músicos. "Es demasiada gente —dice riendo—, por lo que les pedí que ya no manden más gente, si no no voy a poder dar clases a tanta gente. En Juchitán pasó algo similar. Calculo que cada semana trabajaré con no menos de 120 personas".

Faustino Díaz se ha comprometido a dar clases individuales a todos los músicos que toquen instrumentos de metal. "Aunque en una semana no les voy a cambiar el rumbo musical a los chicos, sí puedo motivarlos para que salgan de sus pueblos a buscar otros horizontes. Hay muchos lugares a donde pueden viajar y crecer. Me gustaría ser ese pretexto para que los jóvenes vean el mundo de otra manera".

Quiere que los jóvenes entiendan "que nada en la vida es gratis y que, en este país, si te esperas a que alguien te ayude vas a tener que esperar toda la vida. Si estuvieras en Suiza la cosa sería diferente, pero aquí en México debes rascarte con tus propias uñas. Tenemos que pagar el precio de ser un país de tercer mundo".

Antídoto contra las bandas comerciales

El motor del programa Convites Musicales es su amor por la música, más que cualquier cosa, argumenta Faustino Díaz. "La música tradicional en mi tierra está muy viva, aunque por este fenómeno de la música de banda sinaloense en los medios de comunicación, últimamente en los pueblos han desaparecido algunas bandas tradicionales".

Este fenómeno se ha dado sobre todo en el Valle de Oaxaca, explica el trombonista. "Se escucha menos música tradicional ante el auge de la música sinaloense que ocupa mucho menos elementos y es mucho más accesible de tocar. Muchos chavos ya no se interesan por la música tradicional oaxaqueña y se van más por la música comercial. En algunos pueblos van a venir músicos de estas bandas sinaloenses, porque el curso está abierto para todo mundo, pero me gustaría dejar claro que estamos malcopiando esa música. La música de banda original se está desvirtuando y la estamos llevando a la perdición. Quiero que entiendan bien eso, que hagan la música de la mejor manera".