[Toscanadas] El juego del hombre

Que Holanda le haya ganado a la selección mexicana por dos goles a uno es asunto que no debería inquietarnos.
En comparación con Holanda, México tiene muchas deficiencias.
En comparación con Holanda, México tiene muchas deficiencias. (Cortesía)

Ciudad de México

Algunas personas de algunos diarios se han comunicado conmigo para que les diera mi pronóstico sobre tal o cual partido. Suelo decirles que solo participaré en esa patraña el día en que el “Chicharito” aproveche la banca de su equipo inglés para leer a Shakespeare o “El Piojo” Herrera haga uno de sus desproporcionados gestos mientras canta Nessun dorma.

Una de las cosas menos relevantes en nuestras vidas es el destino deportivo de once iletrados. Que Holanda le haya ganado a la selección mexicana por dos goles a uno es asunto que no debería inquietarnos. Lo en verdad preocupante es que nos superan por cuarentaiún escalones en las pruebas de la OCDE para evaluar la educación matemática, científica y de lectura.

Transparencia Internacional coloca a Holanda en el octavo lugar en el índice de países menos corruptos. México ocupa el lugar 106. Aquí nos ganan por goleada.

Reporteros sin fronteras pone a Holanda en segundo lugar mundial; México ocupa el lugar 152.

Dichas clasificaciones son mucho más relevantes que las de la FIFA. Ante ellas importa muy poco si un naranja se tira clavados o si el árbitro mordió el anzuelo.

Holanda ha sido tradicionalmente un territorio liberal. Allá iban a parar muchos pensadores perseguidos por motivos religiosos. Ha sido un país pionero en legalizar el aborto, la prostitución, la eutanasia, los matrimonios homosexuales y tiene una visión muy tolerante con respecto a las drogas.

Es extraño ver que algunos intelectuales en México ya estén dedicando sus columnas al trabajo que deberá hacerse para el 2018. Más bien es tiempo de bajarle su protagonismo al futbol.

Cuando México pasó a la segunda ronda luego de vencer a Croacia, los comentaristas echaron las campanas al vuelo. Se decía que por sexta ocasión consecutiva se pasaba a la siguiente ronda.

Lo cierto es que esto no representa ninguna mejora con respecto a las selecciones de los primeros mundiales. Antes se jugaba con 16 equipos y México no quedaba entre los ocho grandes fuera de casa. Ahora se juega con 32 y México sigue sin llegar a ese octágono. El torneo se ha diluido sin que por eso México se coloque mejor.

La cima del futbol como espectáculo llegó en 1970. El clímax del futbol como enajenador de cerebros se da con cada nuevo campeonato. ¿Cómo es que nos hemos aficionado cada vez más a un deporte en declive?

El día en que eliminaron a México del Mundial, yo me fui a celebrar. No soy un cínico. La derrota no me merece ni tristeza ni festejo; son once tipos que no conozco y que la FIFA los ponga a cantar el himno nacional no me hace creer que mi país se esté involucrando en algo. Mi festejo fue porque casualmente una institución cultural francesa me invitó a pasar este mes en Bordeaux, y justo el domingo de marras se celebraba la clausura de la Fiesta del Vino, que de pasada fue un homenaje a tres hijos predilectos de la ciudad: Montesquieu, Montaigne y Mauriac.

A todos los que quieren y a todos los que aman el futbol he de decirles que la vida, el verdadero gusto de estar en esta tierra, la aventura del cuerpo y el pensamiento, está más cerca de una copa de vino y de un buen libro que de un balón. El juego del hombre está en la cabeza, no en los pies.