“Tosca” vista por primera vez

Relato de la vivencia personal del reportero al enfrentarse a la obra de Giacomo Puccini montada por el MET y transmitida ayer en el Auditorio Nacional.
Tosca
Tosca (Especial)

México

Ahí estaba, una pantalla gigante, imponente para cualquier espectador, un entorno lleno de ímpetu ante el comienzo de la proyección; yo, un completo aficionado, quedé pasmado ante el sonido tan estremecedor y envolvente de la sala. Era la primera vez que veía en vivo una obra de ópera y comenzaba con un clásico: "Tosca", de Giaccomo Puccini.

La música comenzó con una aceleración estrepitosa y el sonido me pareció demasiado fuerte; yo leía presuroso la letra, utilizando al máximo mis sentidos y miraba alrededor para saber si los demás espectadores percibían lo mismo que yo.

Allí estaba yo, en las primeras filas del Auditorio Nacional, para presenciar la proyección de la tercera producción del Metropolitan Opera House en su temporada 2013-2014, realizada ayer al mediodía, acompañado de una libreta, una pluma, mis lentes negros y un silencio sólo interrumpido por voces graves, violines y flautas. No quería dejarme llevar totalmente por la función, ya que tenía que ser un profesional y mantenerme al tanto de cada aspecto de esta proyección; sin embargo, la música era muy fuerte y el guión me incitaba a leerlo.

Mientras transcurría el tiempo ya no me importaba lo que los demás pensarán; yo leía, escuchaba y veía... y de pronto, el aplauso... Había olvidado que estábamos en una proyección en vivo; la transmisión no lo parecía ya que todo ocurría de manera tan natural y precisa. Vino a mi mente el esfuerzo de tantas personas para la realización de la obra: los ensayos, el ensamble, el calentamiento de la voz, la colocación de las cámaras, etcétera. Así, de pronto ya era un experto y me acomodaba como tal para parecerlo, y asumí una posición bastante "nice", diría yo.

Entonces interrumpió mi pensamiento la voz de una mujer, tan suave y tenue que me llevó a otro lugar; ya no estaba leyendo, sino pensando en otras cosas: en como y qué haría para escribir acerca de lo que estaba viviendo. ¿Cómo relatar el ambiente en el que estaba inmerso?, ¿cómo fue que me perdía ante la melodía, en cómo me encontraba y me sorprendía ante tal acontecimiento?, ¿cómo es que no dejaba de pensar en las dimensiones de la pantalla?

Como se sabe, Puccini fue uno de los más grandes compositores de fines del siglo XIX y principios del XX, considerado un innovador y un visionario: por ejemplo, en "Tosca" la forma en que reemplaza el texto por pasajes musicales nos anticipa la acción que esta por acontecer. Esto es lo que buscaba identificar en la puesta en escena.

Esa búsqueda me llenaba de intriga y sufría. Quería descansar un poco: el sonido por momentos era apabullante y en otros me llenaba de tanta paz... transcurría el tiempo y no lo percibía. Trataba de disfrutar el momento, pero la secuencia de imágenes no lo permitía, presentí que esto iba a terminar mal.

Tosca enterraba el puñal y Scarpia estaba dado por muerto: pensé que esto sería el final y que todos vivirían felices para siempre, que es a lo que uno está acostumbrado después de ver tantas películas comerciales, pero no. La música sube aún más, el canto angelical se convierte en un profundo sufrimiento y la angustia es incesante.

Cuando leí "el sueño de amor desvanecido para siempre, la hora ya ha pasado y muero desesperado; jamás he amado tanto en la vida", entendí lo que sucedía: Cavaradossi, fiel enamorado de Tosca, moriría. No había más remedio: era el pago de una desafortunada historia de amor, y no sólo eso: Tosca tendrá el mismo final.

Se encendieron las luces y regresé por fin: el sufrimiento terminó pero el deseo de volverlo a vivir se quedo intacto.