Tocar a Alberto Ginastera, un desafío enorme: Bitrán

Con Lourdes Ambriz como invitada, el Cuarteto Latinoamericano tocará hoy sus 3 cuartetos de cuerdas en la Sala Manuel M. Ponce.
El autor incorporó el folclor de la pampa a su música.
El autor incorporó el folclor de la pampa a su música. (Especial)

México

Alberto Ginastera (1916-1983) es, para Arón Bitrán, "el compositor más importante que dio América Latina en todo el siglo XX. Tenemos otros titanes: Villa-Lobos, Chávez, Revueltas... Pero, para mí, su obra es fundamental en la música del siglo XX, no solo de América Latina sino a nivel internacional".

El primer violín del Cuarteto Latinoamericano considera que "es un compositor que, a pesar de que transitó por lenguajes muy diferentes a lo largo de su carrera, siempre mantuvo una voz personal muy poderosa y original. Independientemente de si su música era un poco folclorizante, como al principio, dodecafónica en algún periodo y atonal hacia el final, la personalidad del compositor siempre está presente".

Para celebrar el centenario del nacimiento de Ginastera, el Cuarteto Latinoamericano dará un concierto en la Sala Manuel M. Ponce hoy a las 18:00. Con la soprano Lourdes Ambriz como invitada, interpretarán los cuartetos núm. 1 op. 20, núm. 2 op. 26 y núm. 3 op. 40.

Bitrán dice que, en una primera época, el compositor argentino supo incorporar el folclor de la pampa a su música: "Se inspiró sobre todo en el malambo, danza popular que no había encontrado camino en la música de concierto, y creó obras muy originales. Después evolucionó hacia un lenguaje más abstracto, sin perder su conexión musical con Argentina. En su último periodo creó una obra con un lenguaje muy actual, pero a la vez, perfectamente reconocibles como suyas. Aunque vivió sus últimos años en Europa, sus últimas obras tienen raíces muy fuertes en América Latina".

¿Qué tanto se conoce a Ginastera?

Se conoce un puñado de obras, pero la celebración del centenario de su nacimiento ha servido para que se toque mucha de su música que permanecía inédita. En Nueva York se han hecho varios festejos, en Argentina se repusieron sus óperas, lo que hace mucho no se hacía, y en Europa se han tocado algunas de sus obras importantes. El centenario sirve para eso, pero está muy lejos del lugar que debería ocupar entre los grandes compositores del siglo XX.

¿Por qué?

A pesar del cambio demográfico en el mundo, en las instituciones europeas y estadunidenses permanece una visión muy eurocentrista. En EU, por ejemplo, la música de concierto de América Latina no encuentra una representación proporcional. Por otro lado está la dificultad de conseguir las partituras. De Ginastera, como de algunos otros compositores, sus obras están descontinuadas o en editoriales inaccesibles, y otras son muy caras de rentar. Es una música difícil de tocar y tanto las orquestas como los intérpretes prefieren seguir vegetando con los caballitos de batalla que estudiaron en su momento. Tocar a Ginastera es un desafío grande para cualquier instrumentista.

¿Qué hay de sus cuartetos?

El primero, de 1948, es de la época claramente nacionalista. Todos sus movimientos tienen inspiración en ritmos o armonías argentinas, en la sonoridad abierta de las seis cuerdas de la guitarra al aire. Eso le da un sonido de música de la pampa. El segundo, compuesto 10 años después, es mucho más moderno en cuanto a lenguaje, e incluso utiliza el sistema dodecafónico. Y el tercero, de 1973, es como una especie de lenguaje expresionista con mucho más libertad en la escritura, con ciertos pasajes aleatorios. Esta obra es de lo más moderno en su catálogo.

¿Cómo es la participación de la voz?

Este cuarteto incluye poemas maravillosos de Juan Ramón Jiménez, Federico García Lorca y Rafael Alberti, que, supongo, le sugerían mucho a Ginastera. La incorporación de la voz le da una profundidad dramática muy especial a esta música que tocaremos con Lourdes Ambriz.