"Tierra prometida", eje de la intervención en el IVEC

La intención del artista es que esas mismas imágenes que tomó en su país, dialoguen con las que capturó en el Penal de Allende.
“A pesar de que la cárcel ya fue desactivada, todavía huele a prisión, a dolor”.
“A pesar de que la cárcel ya fue desactivada, todavía huele a prisión, a dolor”. (Rodrigo Albert)

México

Por primera vez la fachada del edificio colonial Betlemita, del Puerto de Veracruz, será intervenida con las imágenes con las que el fotógrafo brasileño Rodrigo Albert (Belo Horizonte, 1975) causó revuelo en el Festival Internacional Cervantino, ya que muestran el rostro las cárceles de Minas Gerais que carecen de custodios.

La intención del artista, quien desde hace casi cinco años vive en México, es que esas mismas fotografías que tomó en su país, establezcan un diálogo con las fotografías que capturó en el mítico Penal de Allende, de Veracruz.

La exposición Tierra prometida, conformada por 51 fotografías, dos esculturas y un video, será inaugurada el próximo 22 de enero se extenderá de la fachada al interior de la capilla de ese inmueble histórico, en perteneciente al Instituto Veracruzano de la Cultura.

Relata que su propio trabajo lo llevó en 2012 al Penal de Allende, donde no solo se encontró con la manera tan inhumana en que vivían los presos en Veracruz, sino una desbordada devoción y culto a la Santa Muerte.

"Una cultura religiosa muy rara para mí, pero que me encanta haberla descubierto, todavía estaban los vestigios del set de la película de Mel Gibson, es decir las casitas de madera que conformaban una ciudad. Descubrí cómo en cada celda había un altar a alguna imagen de la Santa Muerte, y de ahí el título de la exposición Tierra Prometida".

Surgió así la idea de presentar parte de estos testimonios religiosos como una especie de lotería, un juego muy mexicano.

El artista indica que de esa incursión tomó 50 mil fotografías de las cuales solo presenta ocho en el IVEC, pudo hacer todo este registro porque para la película de Gloria Trevi se compraron los derechos de su libro sobre las cárceles e Brasil, para reconstruir una cárcel aquí en Veracruz.

"Fue impresionante estar ahí porque a pesar de que la cárcel ya fue desactivada, todavía huele a prisión, a dolor".

Este trabajo conjunto tiene como antecedente la presencia de Rodrigo Albert en las prisiones reconocidas con el método de Asociación de Protección y Asistencia a los Condenados APAC, que está vigente desde la década de los 70.

Rodrigo Albert dice que a diferencia de las cárceles comunes, "este sistema penitenciario no cuenta con custodios por lo que es un sistema de autogobierno, que los muros de la misma no son tan altos, por lo que a los prisioneros se les denomina 'recuperados', ya que tienen la obligación de estudiar y aprender algún oficio. Ellos mismo son los encargados de la prisión, de mantenerla en condiciones, por lo que ellos mismos cocinan, y hacen las labores de limpieza, ha resultado tan eficaz que se ha implantado en alrededor de medio centenar de cárceles en Brasil".

Después de esa enriquecedora experiencia, que le permitió estar conviviendo con los reclusos por lo menos dos años, e ganador del Premio de Fotografía Pierre Verger, uno de los más importantes en su país, quedó prendado de las miles de historias que también se entretejen en el Penal de Allende.

Una de las vivencias que lo marcó con este trabajo Inserción/Violencia y Arte, el cual fue elegido para participar en Descubrimientos Photo España 2010,está reflejada en esta exposición, se trata de una escalera que traspasaba todas las barreras pero que ninguno de los "recuperados" brasileños, escala.

Exposición individual

En palabras del crítico de arte Iván Ruiz, del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM "el trabajo desarrollado por Albert en reclusorios de Brasil entre 2002 y 2010, y continuado en México hasta 2015, propone un giro en su aproximación documental. En principio, esto se explica por la singularidad de los reclusorios en donde se gestó el proyecto: Albert fue invitado por la Corte de Justicia de Minas Gerais, en Brasil, para observar la vida de quienes habitan en las "cárceles de puertas abiertas", un modelo que fue ideado en los años setenta por el abogado paulista Mário Ottoboni como una reacción humanista frente a las rebeliones constantes en la prisión pública de São José dos Campos, en São Paulo".

Tierra prometida, agrega el experto, es el título que Albert ha elegido para su primera exposición individual en Veracruz, lugar donde reside desde hace algunos años: aquí se dan cita tres proyectos relevantes dentro de su producción, atravesados por tópicos referidos a la religión, la fe y el cautiverio: los retratos realizados en los APAC en Brasil, y una selección de la imaginería de la Santa Muerte extraída de los muros del Penal Allende, en Veracruz, realizada entre 2014 y 2015.

El especialista subraya que Tierra prometida constituye un interesante giro documental en torno a los relatos deshumanizadores que se desprenden de los diferentes escenarios de vigilancia y castigo que caracterizan al espacio carcelario, uno de los ámbitos más oscuros de nuestra modernidad fallida.