"The Köln Concert", 40 años de un disco emblemático

El álbum, que ha vendido más de tres millones y medio de copias, “creó un nuevo género de improvisaciones para piano largas y libres”, asegura Ted Rosenthal.
Histórica presentación de Keith Jarret en la Casa de Ópera de Colonia.
Histórica presentación de Keith Jarret en la Casa de Ópera de Colonia. (Luis Miguel Morales)

México

Con más de tres millones y medio de copias vendidas, The Köln Concert (ECM, 1975), de Keith Jarrett, es el disco de piano solo de jazz más vendido en la historia. Hoy se cumplen cuatro décadas del álbum que, publicado en el verano del mismo año, fue grabado en la Casa de la Ópera de Colonia, Alemania, aunque las condiciones eran poco favorables.

Si bien era el primer concierto de jazz que se ofrecía en la Casa de la Ópera, organizado por una jovencita de 17 años, Vera Brandes, y aunque se celebraría cerca de medianoche, la sala estuvo repleta de gente que estaba al tanto de las virtudes del pianista. El concierto fue un éxito, tanto para Jarrett como para el público y Vera, quien siguió una exitosa carrera.

Aunque Jarrett ha asegurado que el disco se ha convertido únicamente en un soundtrack (se ha usado en las películas Bad Timing y Caro diario) y que “debemos aprender a olvidarnos de la música, de otra forma nos convertimos en adictos del pasado”, es una obra que ha maravillado a varias generaciones. El propio pianista ha dicho, al recordar el momento con un reportero de The Guardian: “Mis lentes se me caían, mis pantalones estaban torcidos, estaba sudando, flexionándome, parándome, sentándome, estaba pensando: ‘Ahora nada me puede parar’”.

En su reseña para Allmusic.com, Thom Jureck escribe que la grabación tiene, “junto con su reveladora música, un bagaje cultural concomitante que es injusto en un sentido: cada chavo de universidad mariguano, mareado y confundido —y algunos de los más complicados de secundaria— poseían este disco como uno de los verdaderamente clásicos del jazz, junto con Bitches Brew, Kind of Blue, Take Five, A Love Supreme y algo de Grover Washington Jr. Así es el mestizaje cultural”.

En tono más serio, Jureck escribe que The Köln Concert “habla mucho de un músico y una música que abrieron el mundo del jazz a muchos que habían sido excluidos. Ofreció la posibilidad —aunque solo brevemente— de un optimismo cultural, estético, sin importar que el intervalo fuera tan breve. Es una obra maestra verdadera y duradera de composición melódica espontánea e improvisación que marcó una pauta”.

Agrega Ted Rosenthal que Jarret “creó un nuevo género de improvisaciones para piano largas y libres”.

Fenómeno irrepetible

En entrevista, Jarrett le dice a Rosenthal que “la gente que quería otra vez el concierto de Colonia nunca lo obtuvo. Yo solía decir que si el público en un concierto de piano solo pudiera recordar cada segundo que fue improvisado, entonces ellos se meterían en ese proceso y verían lo que realmente trataba de hacer yo. Ni quiera importaría si el material funcionó esa noche o si el concierto fue ‘bueno’”.

Las condiciones no eran favorables para que el concierto resultara un éxito: el piano estaba fatal, pues “sonaba como un clavicordio eléctrico”, diría Jarrett, además de que él no había dormido en 24 horas y había ingerido una comida italiana mediocre a toda prisa. Pero el público esperaba una “experiencia tremenda y eso hizo fácil mi trabajo”, recuerda en un testimonio para la página electrónica de los Grammy.

Allí también refiere que alguien le dijo que en el principio de esa presentación “lo que tocaba era una imitación de las campanas en el lobby —la pequeña frase que le dice a la gente cuando es tiempo de entrar al teatro—. Hasta donde sé, no tengo idea si fue cierto. Pero luego sucedió algo interesante: simplemente parecía como si todos en el público estuvieran ahí para una experiencia tremenda, y eso hizo fácil mi trabajo. Lo que ocurrió con este piano es que fui obligado a tocar lo que era una forma diferente en ese tiempo. Mi sentir fue: ‘Tengo que hacer esto. Lo estoy haciendo. No me importa cómo carajos suene el piano. Lo estoy haciendo’. Y lo hice”.

The Köln Concert no fue el primer disco de piano solo de Jarrett, pero su impacto fue grande. El músico ha seguido grabando grandes improvisaciones pianísticas, pero la de Colonia sigue siendo la favorita de muchos de sus seguidores.

La intensidad de un artista

Testigo del concierto, Colin Richardson escribe en la página de Facebook Keith Jarrett-The Köln Concert, que el concierto “no empezó hasta cerca de medianoche, y como apenas me había enterado, a último minuto no conseguí lugar, sino que me quedé parado en la entrada de una de las muchas puertas de la Casa de Ópera. No importaba, porque estaba tan en trance con la música de Jarrett que ni siquiera me daba cuenta”.

El entonces agente internacional de la compañía de discos Charisma, conocida por haber grabado a músicos como Genesis, Peter Gabriel, The Alan Parsons Project, The Nice y otros, afirma que su principal recuerdo es la intensidad de Jarrett: “Gemía, gruñía, se balanceaba, se paraba, se sentaba, se volvía a parar, fluyendo sin esfuerzo de una pasaje a otro, aparentemente inconsciente de su entorno y del público embelesado. El tiempo voló y de repente terminó: el público, que ciertamente estaba consciente de que había sido testigo de algo realmente especial, aplaudía enloquecido, deleitándose de su buena fortuna, lo mismo que yo, debo decir”.