Terrenal

Recurriendo al mito bíblico de Caín y Abel, Terrenal sigue la historia a pie juntillas, pero la malicia del dramaturgo le da una dimensión brutal en el contexto actual de una macroeconomía ...
Todo ocurre en un pequeño triángulo.
Todo ocurre en un pequeño triángulo. (Especial)

México

Terrenal es la reciente creación del dramaturgo, director y pedagogo teatral Mauricio Kartun, que sigue teniendo llenos a un año de su estreno en el emblemático Teatro del Pueblo, cuna del movimiento de teatro independiente, de la ciudad de Buenos Aires. Por acá pasó como cometa en la FIL de Guadalajara en noviembre pasado, como parte de las actividades del país invitado: Argentina. El capo di tutti capi que es hoy Kartun para la dramaturgia de aquel país representa una generación que podríamos decir que va de salida, pero el caso específico de Mauricio es otro porque reaparece una y otra vez, nuevito, con el sol dando en su rostro cada mañana, renovado. En estas páginas hablé dos o tres años atrás de Ala de criados, otro texto espléndido de Kartun al que el director Mauricio hizo montaje igualmente estupendo. Imprescindible que en México sus textos sean leídos y, en la medida de lo posible, montados con adaptaciones inteligentes que intervengan y acerquen el lenguaje popular al que el autor no solo es afecto sino que hace de él su recurso preciadísimo. Pronto se editarán, al parecer, por estas tierras. Indispensable lectura.

Recurriendo al mito bíblico de Caín y Abel, Terrenal sigue la historia a pie juntillas, pero la malicia del dramaturgo le da una dimensión brutal en el contexto actual de una macroeconomía salvaje que siempre sacrificará a todos los Abel a manos de los Caín de siempre. Los que se encierran en sus castillos, los que amurallan, los que acumulan, los que oprimen, los que salen siempre impunes, pero que en el fondo siempre estarán condenados al temblor, al miedo, a la mirada que es siempre huida, a la desazón de la pérdida, sin derecho al disfrute de las cosas simples. Dios (Tatita), en la historia de Kartun, es un borrachín, putañero y desidioso, que abandona a sus criaturas porque se fue por ahí, campechanamente creando mundo.

“TATITA: Amarás más a los inmuebles que a los hombres [dice a Caín]. Y llevarás adentro el peor de los castigos que alguien puede llevar. Pero el peor de todos: no querrás que te vaya mejor. Querrás que a los otros les vaya peor”.

Y la sentencia de ese Dios-Tatita bohemio la vemos por todas partes, en el norte y en el sur, inventando puntos cardinales. El reparto está compuesto por tres Claudios: Da Passano, Martínez Bel y Rissi, que encarnan a las criaturas kartunescas maravillosamente bien en un montaje de una sencillez absoluta. Prácticamente el trazo escénico ocurre todo en un pequeño triángulo. Esperemos prontamente leer y ver esta obra que tan bien nos queda a los mexicanos.