[Escolios] Teresa

Teresa de Ávila de la escritora irlandesa Kate O’Brien, no es una hagiografía, ni una biografía, ni una valoración literaria, sino una hermosa y colorida novela de formación.
Libro de Kate O’Brien sobre Teresa de Ávila.
Libro de Kate O’Brien sobre Teresa de Ávila. (Especial)

Ciudad de México

¿Cómo se aborda a una figura tan multifacética como la de Teresa de Ávila? La mística, la escritora y la reformadora; la visionaria y la polemista; la poeta clásica y la persuasiva mujer de empresas aparentemente inalcanzables. Teresa de Ávila de la escritora irlandesa Kate O'Brien (Vaso Roto, 2014, traducción de Antonio Rivero Taravillo) no es una hagiografía, ni una biografía, ni una valoración literaria, sino una hermosa y colorida novela de formación, que brinda un retrato tan sintético como completo de la complejísima figura de Teresa. La ulterior santa es la niña que nace en Ávila en 1515, que se impregna tanto de devoción católica como de novelas de caballerías (existe la leyenda de que escribió una) y que fantasea tanto con penitencias y cruzadas como con hazañas y amoríos. Tempranamente huérfana de madre, conforme va creciendo su viva inteligencia e independencia y su gusto por los cosméticos alarman al padre viudo que manda a la precoz adolescente a un convento. Luego, la proximidad de un tío beato y la enfermedad (el miedo a la finitud) la hacen buscar la infinitud. Ya segura de su vocación ("Bien sé que dejar la oración no era ya en mi mano porque me tenía con las suyas el que me quería para hacerme mayores mercedes"), decide profesar como monja. Sus trances, visiones y traslaciones dan cuenta de una experiencia perturbadora y desbordada, pero, a la vez, adquieren una inmediatez y verosimilitud asombrosas: "No es resplandor que deslumbre sino una blancura suave y el resplandor infuso, que da deleite grandísimo a la vista y no la cansa, ni la claridad que se ve para ver esta hermosura tan divina". Por supuesto, esta expresión tan apartada de la ortodoxia no deja de ser peligrosa y la "alumbrada" monja, amén de que es vigilada por la Inquisición, llega a temer ella misma una trampa diabólica en tan potentes efusiones.

Si su fe se manifiesta poderosamente en lo interno, también ocurre en lo externo, cuando decide restaurar la regla primitiva (absolutamente austera y rigurosa) de la orden carmelita, predicando la transformación por el ascetismo y combatiendo a su odiado Lutero con una vuelta a los orígenes. Aquí, la biógrafa se detiene en el sentido práctico de la poeta, en su ambición, diligencia y habilidad política, pues Teresa pertenece a esas personalidades religiosas que combinan su ardor místico con su pragmatismo. El relato de las fundaciones de su rigurosa orden, y de su triunfo, muestra tanto la severidad como la alegría de su fe y está lleno de detalles chuscos, pero quizá lo más sorprendente es que, en el torbellino de actividad mundana y refriega política, Teresa escribe sus obras místicas más hondas. O'Brien de ningún modo es complaciente con su biografiada y con graciosa irreverencia revela sus contradicciones, oscuridades y vanidades, sabe que el valor de lo denominado "santo" no radica en su inocua ejemplaridad, sino en su llamado a las profundidades de lo insondablemente humano.