"¿Chingón, héroe? No; uno solo es actor"

Tenoch Huerta
Tenoch Huerta
Tenoch Huerta (Especial)

Ciudad de México

Cuando Tenoch Huerta quiere aprender algún recurso actoral recurre a ver el trabajo de gente como Klaus Kinski o Damian Alcázar. A sus 34 años, el actor ha construido una sólida carrera sobre todo dentro del cine. Su filmografía rebasa la decena de cintas, las dos más recientes son: El charro misterioso y Güeros.

¿Alguna vez fue nini?

En México hay dos clases de ninis: los que no encuentran trabajo y no alcanzan un lugar en la educación pública; y los juniors, que solo dedican a viajar y vivir de los padres. Afortunadamente nunca me ha faltado estudio o trabajo. Cuando salí de la universidad tenía una chamba de cuatro mil pesos al mes, hacía de todo. Antes de dedicarme a la actuación fui camarógrafo La Academia, en TV Azteca. Ahora que lo pienso, cuando eres actor, entre proyecto y proyecto eres nini.

¿Cómo dio el salto de la cámara a la actuación?

No fue un salto propiamente. Tomaba talleres de actuación como hobby hasta que descubrí que me lo estaba tomando demasiado en serio.

¿Ha sacrificado algo por ser actor?

No, porque es lo que me gusta. No entiendo la palabra "sacrificio" como el martirio de Cristo en la cruz, para mí es la ofrenda sagrada y qué hay más sagrado que la felicidad. Cada uno de mis actos viene de la felicidad, por eso la paso bien. Como todo mundo, para crecer he salido de mi zona de confort, pero al final compensa.

¿Dónde están los placeres de la vida?

En cuidar a mi familia, dar amor, saber escuchar, ser escuchado, ayudar. Me ocupo del bienestar y para conseguirlo hay que rodearse de la gente adecuada. En mi caso, me gusta pasarla chévere, comer bien. Parece receta de programa de radio matutino, pero en realidad sí lo buscas puedes conseguirlo.

¿Así de fácil?

Así de fácil y así de complejo. Tienes que ir a la conquista de ti mismo y reconocer tu rostro verdadero. Solo así te puedes aceptar como eres. Se escucha sencillo pero la clave es encontrar una pasión en la vida. Si lo ves desde un punto de vista espiritual, podría ser el camino a la iluminación.

Está claro que es un hombre místico.

De alguna manera todos los somos... quizá diría más espiritual, pero el concepto lo tomo con pinzas porque suena a alguien que saca el dinero a la señoras de billetes. Trato de pasar la vida lo mejor que puedo, me encanta salir con mis cuates e ir al cine, a fiestas. Suelo sentarme a pensar demasiado en la vida, quizá tendría que hacerlo menos porque me escucho y sueno medio pacheco.

¿Es el alma de la fiesta?

Tengo mis días. Por años fui muy tímido y es verdad que ahora no lo soy tanto.

¿Qué es el ego?

El ego eres tú, está en el yo. Para lidiar con él basta con dimensionar las cosas. No soy famoso. Hago muchas películas, pero nadie en la calle me pide autógrafo. Lo que sí me sucede y agradezco es el reconocimiento de la gente de la industria, pero hasta ahí. ¿Chingón, héroe? No; uno solo es actor. Una persona que realiza una operación a corazón abierto sí lo es. Yo solo regalo fantasía y otros puntos de vista. Al final del día una película no es más que un rayo de luz proyectado en una pared.

¿Quién es su héroe?

La función de un héroe es evocar el superyó de la sociedad, es como la figura inalcanzable a la que quieres llegar. Los primeros son mis padres.

RECUADRO

Nació en la Ciudad de México en 1981. Realizó estudios en Ciencias de la Comunicación en la UNAM antes de dedicarse de lleno a la actuación. Debutó en la cinta, Así del precipicio y desde entonces no ha dejado de trabajar. Entre sus películas destacan: Get the gringo, Colosio: El asesinato, Nesio, Ciudadano Buelna y La vida breve de Sabina Rivas. En 2012 obtuvo el Ariel por su participación en Días de gracia.