Tecnología ha cambiado la promoción cultural

En casi tres décadas, tanto Adriana Loera y Eduardo Nuñez han visto como la irrupción de la tecnología y la era digital cambió las dinámicas para la promoción de la lectura.

Monterrey

En casi tres décadas, tanto Adriana Loera y Eduardo Nuñez han visto como la irrupción de la tecnología y la era digital cambió las dinámicas para la promoción de la lectura.

Ambos son los trabajadores con mayor tiempo en funciones de la Biblioteca Central "Fray Servando Teresa de Mier", cuentan con 29 años de servicio, una cifra que se dice fácil pero que no lo es.

Tanto Loera como Núñez recibieron un reconocimiento por este tiempo de servicio y de ser promotores de la lectura tanto en niños como en jóvenes y adultos.

Desde su punto de vista, han visto como la Biblioteca Central se llenaba en los primeros años y cómo la llegada de la tecnología cambió la promoción cultural.

Con 29 años de trabajo en la Sala Infantil, Adriana Loera aún no pierde el entusiasmo por trabajar con los niños.

A través de cuentacuentos o marionetas se involucraba a los pequeños a la lectura. Hoy se tienen que apoyar de recursos digitales para atraer su atención, aunque menciona que una buena historia sigue encantando.

"Hoy nos apoyamos un poco más con la tecnología pero cuando empezamos a contar el cuento ellos se callan, se interesan porque a lo mejor es algo que no han visto o normalmente no les llega", menciona Adriana Loera, con formación de educadora.

Recuerda que en los primeros años de la década de los 90, la Biblioteca Central se llenaba de niños y padres de familia, especialmente los fines de semana.

"No nos podíamos sentar de tantos niños que venían. Incluso hacían fila para poder ingresar a los talleres", relata.

Hoy en día, la Sala Infantil de la Biblioteca recibe a 25 mil niños al año en promedio.

Otro de los cambios que percibe es en la actitud de los padres, pues en la actualidad se involucran más con sus hijos en las actividades.

"Como que hoy existe más consciencia de la importancia de promover la lectura", indica.

La mayor satisfacción para Loera es poder compartir el gusto por la lectura en los niños, en particular con sus hijos, menciona.

"Estoy agradecida que todas las técnicas que aquí aprendí las pude usar con mis hijos, que son muy buenos estudiantes".

Por su parte, Eduardo Núñez Bécuar, por 29 años ha procurado que el debate de ideas y la promoción literaria estén presentes en la Biblioteca Central. Pero también debió incursionar con las nuevas tecnologías de la información, cuando éstas irrumpieron en la década de los 90.

Promotor de la lectura en la ciudad, está convencido que la lectura es una herramienta por la cual la sociedad será más democrática y poderosa.

"En los años 90 la biblioteca estaba en su punto más álgido. Había un impulso a la lectura y a la cultura que se podía ver en la gente. Ahora con internet no los vemos, virtualmente los conoces por Facebook pero no sabes quién te está leyendo", indica.

El lobbie de la Central se vuelve un espacio para la reflexión e intercambio de ideas por las tardes del miércoles, jueves y viernes.

"Uno pensaría que por ser viernes en la tarde nadie vendría, pero no sí hay un público", comenta Nuñez Bécuar.

Sin embargo trabajar estas actividades en la ciudad no deja de ser un esfuerzo constante pues la promoción cultural no es nada fácil.

"Podría decirse que es una resistencia cultural, ¡es tan difícil hacer estas cosas! Pero en general uno no pierde la fuerza para impartir estos eventos", menciona.