Teatro: "Un hombre ajeno"

Los puentes o repeticiones entre las obras son evidentes tanto en los temas que habitan sus universos, los procedimientos escriturales, el humor que de pronto banaliza y hasta el tono; pero no ...
Juego preciso, limpio y lleno de humor.
Juego preciso, limpio y lleno de humor. (Especial)

México

Un treintañero aproximándose a los cuarenta se ve signado por pérdidas en la vida que no puede superar y que lo habitan. Una de ellas es una relación de la que ha huido poniendo tierra de por medio. Las madrugadas, no obstante la fuga geográfica, son abismos que lo hacen buscar absurdamente a un viejo amor de la primaria (del que solo él estaba enterado): le veía los calzoncitos en el recreo mientras la niña se comía su lunch sentada en una banca. La respuesta de la ahora madre de tres hijos, que ha pasado por tres divorcios, lo pone de cabeza y lo hace regresar intempestivamente a México, a la ciudad fronteriza de la que es originario. Su llegada coincide con el inesperado derrame cerebral de su padre, que habrá de morir en breve. Un hombre ajeno es una historia construida a saltos temporales, con huecos entre los segmentos que obligan al espectador a tener una participación importante como tejedores de la trama, con una alternancia entre textualidades narrativas y dramáticas.

INK Teatro, a través del incansable Claudio Sodi (y socios), trae esta nueva producción a la Sala Chopin con la autoría y dirección de Alejandro Ricaño y las actuaciones de José María Yazpik, Osvaldo Benavides y Adrián Vázquez. Mucho había oído respecto a Un hombre ajeno antes de tener la oportunidad de verla. Las opiniones no favorables hacían hincapié en la excesiva cercanía de esta con otras obras anteriores de Ricaño como El amor de las luciérnagas y Fractales. También mencionaban Cada vez nos despedimos mejor (que es un titulazo) que no conozco. La realidad es que, parentescos o no, Un hombre ajeno resulta una intrincada construcción dramatúrgica, eficaz en su realización escénica y actuada espléndidamente.

Los puentes o repeticiones entre las obras son evidentes tanto en los temas que habitan sus universos, los procedimientos escriturales, el humor que de pronto banaliza y hasta el tono; pero no es lo que me parece realmente relevante como para emitir una calificación o descalificación. Tanto Ricaño como su grupo de actores logran un juego de convenciones teatrales preciso, limpio y lleno de humor e ironías donde la aparente superficialidad de la historia o de la situación nos habla  de un vacío espiritual inmenso. Me parece importante que los productores privados se acerquen a autores nacionales con la inteligencia de Ricaño y corran riesgos con producciones que no buscan reproducir modelos gringos o comedietas imbéciles.

Sala Chopin, Álvaro Obregón 302, colonia Roma. Viernes 20:30, sábados 19:00 y 21:00, y domingos 18:00 horas.