“Bailar es un ritual que aporta energía”: Tania Pérez

La coreógrafa y bailarina se presentará del 7 al 10 de agosto próximo en el Teatro Raúl Flores Canelo del CENART.
La coreógrafa y bailarina Tania Pérez Salas.
La coreógrafa y bailarina Tania Pérez Salas. (Cortesía)

Ciudad de México

Tras un año de ausencia de México, la coreógrafa y bailarina Tania Pérez-Salas vuelve para presentar en el Teatro Raúl Flores Canelo del CENART, del 7 al 10 de agosto próximo, Macho Man XX, primera entrega del proyecto homónimo que estrenará en 2015.


¿De dónde salen ideas?

Algunas se trabajan durante años. Mi nuevo proyecto lo traigo en mente desde 2008 y nació a partir del machismo en el mundo árabe. En mi caso tengo que esperar y madurar las ideas para traducirlas en una propuesta escénica.


Usted quería ser escritora, ¿qué la llevó a decantarse por la danza?

Me gusta el arte en general. La pintura, el cine, la literatura. Siento que la danza reúne todos esos elementos. La coreografía no solo implica el movimiento corporal, sino también las herramientas propias de todo montaje escénico: el colorido, la luz, la dramaturgia. La danza reúne todas las inclinaciones a las que siempre me sentí atraída.


¿Cuesta mucho levantar un proyecto de danza?

Muchísimo, hay que tocar cualquier cantidad de puertas. En mi caso tengo que hacer cosas de diferentes áreas para conseguir los fondos y siempre es algo azaroso porque nunca sabes qué va a pasar. El proceso creativo es complejo pero la parte económica requiere esfuerzos sobrehumanos.


Usted ha trabajado en China, Europa y Estados Unidos, ¿cuál es la principal diferencia respecto a México?

Todavía no estamos estructurados a nivel técnico. No contamos con espacios óptimos, vamos evolucionando pero aún nos falta, aunque no estamos mal. En Egipto, por ejemplo, me encontré con que no existía una cultura escénica tan desarrollada.


A la danza clásica le va bien, pero las propuestas contemporáneas suelen estar en teatros vacíos.

Lo contemporáneo siempre es un volado, puede o no gustar, pero seguro es una experiencia distinta e inesperada. El arte contemporáneo exige más del público. En todos los países existe un temor hacia este tipo de propuestas, pero creo que su aceptación depende de la educación. Si desde niños nos acercamos e involucramos con el arte, nos preparamos para ser más receptivos a otras experiencias. Desde pequeña escuché mucha música y al principio no me gustaba Stravinsky, en cambio hoy me parece maravilloso.


¿Pero la danza contemporánea, como la plástica, no peca de conceptual?

Hay de todo. Sin duda hay cosas abstractas y conceptuales, pero depende de la forma en que se presentan a la gente. Inclusive los errores son positivos porque nos permiten hacer cosas que normalmente no vemos. A veces hacen falta equivocaciones para corregir. Entiendo que la danza contemporánea tiene que estar mejor hecha y formulada, pero también la gente debe poner de su parte.


¿Para bailar en las fiestas cuál es su música favorita?

Le entro a todo, al flamenco, la salsa, el merengue, el reggae. No soy buena para el rock and roll pero me fascina el blues, el Cha cha chá. Me fascina bailar, es una especie de ritual que aporta energía.


¿Qué tan importante es la alimentación para una bailarina?

Es muy importante, puedes comer de todo, incluso porquerías, solo que debe ser muy balanceada.


¿Hay algo a lo que no le entre?

A los tacos de buche y de sesos, nada más.



Nació en 1970 en la Ciudad de México. A lo largo de su carrera ha obtenido los premios Virginia Fábregas, Nacional y Continental de Danza. Ha sido intérprete de la Compañía Nacional de Danza y realizado giras por Europa, Asía y Norteamérica. Condujo el programa Juego de cuerpos, transmitido por el Canal 22.