El TLC a debate: ¿lubricante o engrudo para la Cultura?

Discutirán pros y contras del acuerdo trilateral; se dejó a las fuerzas del mercado a nuestro sector: Eduardo Cruz Vázquez.

México

A 20 años de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá, expertos en el tema cultural discutirán sobre los pros y los contras de este acuerdo trilateral, en un foro organizado por la Comisión de Cultura del Senado de la República, presidida por la diputada Blanca Alcalá, , así como por la Comisión de Cultura de la ALDF, encabezada por Fernando Mercado y,  la Universidad Autónoma Metropolitana.

Con el título Paso libre a la cultura. Tratos y maltratos del TLCAN, que con el lema “Libre comercio para la cultura ¿lubricante o engrudo?”, se desarrollará este encuentro los días  martes 25, en la UAM Xochimilco y, el miércoles 26, en el Senado.

Eduardo Cruz Vázquez, coordinador del Programa de Economía Cultural y del Grupo de Reflexión sobre Economía y Cultura de la UAM Xochimilco, como impulsor de este foro, responde algunas interrogantes

—¿Cuáles han sido los pros y contras para la cultura con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio?

—El sector cultural no fue incluido en las negociaciones del tratado. Al incorporar solo algunos elementos de propiedad industrial, de derechos de autor o propiedad intelectual, se dejó a las fuerzas del mercado a nuestro sector. Como reconoce Jaime Serra Puche, quien fuera jefe del equipo negociador, en cultura México tenía, ya antes de 1994, abierto prácticamente todo. Se optó, con escasa discusión y sin un solo personaje del medio cultural en las negociaciones, por no regular ningún nicho de comercio, en tanto Canadá aplicó la exención (literal, no excepción, como se ha manejado), con lo cual protegió su economía cultural.

—¿Qué áreas de la creación han resultado afectadas o beneficiadas con este tratado?

—Sin duda, la danza contemporánea ha sido de las más afectadas, ya que no se observa crecimiento como negocio; en lo audiovisual, el cine mexicano, mil veces señalado. En la otra cara de la moneda, la arquitectura y el diseño mexicanos crecieron exponencialmente.

—¿Cuál es el objetivo de poner a debate estos temas?

—El propósito es ver hacia atrás y mirar al presente, saber con mayor precisión de qué nos ha servido el Tlcan y en dónde nos maltrató.

—¿La discusión tendrá alguna repercusión?

—Hay vientos a favor y en contra. Tras el foro y sus conclusiones que se convertirán en recomendaciones a diferentes interlocutores, haremos un libro y enriqueceremos el diálogo con las autoridades legislativas, económicas y de materia estadística, y sobre todo mantendremos nuestra complicidad con los emprendedores y empresas culturales.