Transición a la Felicidad

La confusión del ser: el género en el que nació y la sociedad le dictaban que se comportara como un hombre... pero su mente le susurraba continuamente que buscara su dicha.
Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y esa, sólo esa puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas. Pablo Neruda
Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y esa, sólo esa puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas. Pablo Neruda (Jonathan Prieto)

Torreón, Coahuila

Recuerda que en el año 2007 su abuela lo alentó a que acudiera a una audición de canto en el Teatro Isauro Martínez.

Ella creía en su talento y lo empujó a que diera ese paso, en su memoria no desaparece la sensación del nerviosismo y la emoción que ese día invadió su cuerpo.

"Yo a lo mejor que me veo todos los días no me veo tanto el cambio, pero si me pongo a checar en fotos de antes y de ahora, sí he cambiado, por ejemplo mi cara era más cuadrada, entonces como que se fue adelgazando".

"Échale ganas, ten fe y cree en lo que haces, siempre haz las cosas lo mejor que puedas", fueron las palabras de su abuela antes de que entrara al salón a mostrar su talento a los jueces.

En su memoria conserva como una fotografía que un pantalón blanco, zapatos del mismo color y una camisa de flores en los que resaltaba el naranja y el amarillo, fueron su vestimenta para interpretar la canción "La Vida es un Carnaval" de Celia Cruz.

No era un secreto que el joven había sido privilegiado con una bella voz, pero existía algo en su interior que no lo dejaba ser él mismo.

A esa edad se detonaría su carrera de cantante y una confusión de no saber qué ser, por un lado el género en el que nació y la sociedad le dictaban que fuera y se comportara como hombre, desde otra arista su mente le susurraba que buscará su felicidad como sentía debía ser: una mujer.

HACE 23 AÑOS...

Naomi Duarte nació el 6 de julio de 1992, en aquel tiempo fue llamada Rayan Moreno, ella misma explica la razón.

"Aunque mi infancia fue normal, sí me daba cuenta de mi particularidad, primeramente mis amistades fueron mujeres, jugaba a las barbies, juegos de niñas, entonces siempre fui apegada a las mujeres, yo sí me daba cuenta que era diferente a los demás del salón".

Platica que cuando tenía 8 años se ponía la ropa de su mamá, "cuando se iba yo me ponía sus faldas y zapatillas y me sentía cómoda".

Comenta que dentro de la escuela sufrió un grado de acoso y críticas, pero señala con una espontánea sonrisa que en su casa siempre existió el apoyo.

"Cuando les comente sobre mis preferencias lo aceptaron y me apoyaron, fue de que me dijeron 'es tu vida y haz lo que quieras hacer'".

Narra que su confesión la realizó a los 15 años, fue en ese momento que buscó la aceptación.

LA DESAPARICIÓN DE RAYAN

Naomi cuenta la manera en que enteró a su familia sobre su verdadera personalidad.

-¿Pero qué les dijiste?, ¿cómo te definiste en ese momento?, pregunto.

-Solo comenté de mis preferencias, porque aparte de todo yo no me considero ni transgénero ni transexual, desde que nací yo fui mujer y eso es lo que he buscado ser desde los 15 años.

A los 18 años ya tenía en mente someterse a la transición para ser completamente mujer. Con tono determinante asegura que a partir de entonces ya era Naomi, nombre que eligió por parecerle poco común y que aparte le gustaba. En ese tiempo comenzó con el proceso hormonal.

"Al principio existía la duda de vestirme de mujer o de hombre, en la escuela tuve problemas porque mi aspecto cambiaba con el paso del tiempo".

Relata que se dejó crecer el cabello y se vestía con ropa más ajustada "siempre hubo problemas, me decían que yo confundía a la gente".

A los 20 años se realizó la operación de senos en el Hospital Los Ángeles con el doctor Estrella, el costo de la cirugía fue de 45 mil pesos.

Investigó más y descubrió que en lugares como Guadalajara el costo de esa intervención le hubiera salido a la mitad de lo que pagó en Torreón.

Platica que la transición la comenzó con la ingesta de hormonas, las cuales se tomaba a escondidas.

"Después mi mamá, que es enfermera, se dio cuenta e iba con amigos de ella para conseguir el medicamento".

Al cuestionarla sobre el tipo de medicina que utilizaba, explicó que comenzó a tomar las pastillas Primoyim por las que gastaba 300 pesos al mes, después intentó con las inyecciones Perlutan que se colocan cada mes, con un costo de 150.

Aunque las inyecciones deberían consumirse cada mes, Naomi platica que ella se las aplica cada semana.

Argumenta que no existe problema en ponerse más dosis siempre y cuando se continúe el seguimiento de la mano de un profesional y sea él quien indique lo contrario.

Sobre los cambios que han surgido con la toma de hormonas Naomi considera: "yo a lo mejor que me veo todos los días no me veo tanto el cambio, pero si me pongo a checar en fotos de antes y de ahora, sí he cambiado, por ejemplo mi cara era más cuadrada, entonces como que se fue adelgazando, mi voz me cambio mucho, mi cuerpo, cintura".

El tratamiento hormonal le sirvió mucho para una mejor colocación del implante de senos, pues su cuerpo ya respondía al de una mujer.

Naomi asegura que le falta todavía mucho camino para lograr estar como ella desea: completamente como una mujer.

La operación de reasignación de género o cambio de sexo duda realizársela por motivos como el costo, el dolor y el difícil proceso de recuperación.

Por otro lado comparte que ha escuchado experiencias que al someterse a esa cirugía, algunas personas aseguran que perdieron sensibilidad en los genitales.

"Yo me pongo a pensar eso, porque también quiero tener en mi parte íntima placer y no quedarme con la idea de que tal vez sea completamente mujer, pero una mujer fría".

LA LUCHA CONTRA EL ESPEJO

Naomi se siente afortunada pues aunque ha sido juzgada por algunas personas nunca ha sufrido discriminación, sobre todo porque el apoyo de su familia, está presente desde que ella decidió buscar su felicidad.

Ante la idea de que la sociedad no termina de entender a personas que desean ser aceptadas en el género contrario al que nacieron, Naomi no piensa mucho su respuesta y reacomodándose en el asiento lanza su opinión:

"Mi lema siempre ha sido que no voy a dejar de hacer lo que siento, lo que quiero por lo que la demás gente piense, a fin de cuentas a la gente nunca la tienes contenta".

"Entonces si yo me siento bien con lo que hago, si me siento a gusto como vivo mi vida, pues yo creo que lo que lo piensen los demás no me afecta tanto porque yo soy feliz".

Ante las adversidades que Naomi pudo a haber pasado, expresa que su madre siempre la ha tomado de la mano y la ha apoyado en todo.

Cuando habla de ella sus ojos verdes azulados adquieren un brillo especial que no puede ocultar, es evidente que está agradecida de encontrar el apoyo maternal en la transición que ha tenido que pasar.

"Siempre ha estado para lo que yo necesito, yo a ella le puedo contar todo, yo creo que en cierta parte sin ella, Naomi no existiría".

El semblante le cambió en automático al preguntarle cómo era la relación con su padre, en ese momento sus palabras se escasearon y no mostró gesto alguno.

Se limitó a contar que aunque su relación es algo cerrada, se llevan bien, pero ella sabe que el hombre que le dio la vida no acaba de comprender el proceso al cual se sometió su hijo, el cual ha desaparecido con el tiempo.

Comenta que insiste en encontrarlo en el cuerpo de Naomi, pues no ha dejado de llamarla Rayan.

EL CANTO DE NAOMI 

Naomi inició su carrera de cantante a los 15 años cuando su abuela le aconsejó que se inscribiera a un concurso llamado “Te invito a la fama”, en ese entonces aún era Rayan Moreno. 

La audición en la que participó era para canalizar a los participantes al programa infantil “Código Fama”, en el cual quedó seleccionada. 

Expresa que en lo referente “a la cantada” siempre ha tocado puertas y ha realizado castings en programas como “La Academia”. 

Hace un mes participó en “La Voz México”, relató que llegó a ser finalista pero no quedó entre los seleccionados para el programa. 

“Ese momento fue muy importante para mí porque sé que Naomi Duarte tiene talento y es lo que quiero demostrarle a la gente, que Naomi Duarte, una chica transexual, puede llegar lejos”. 

Actualmente es vocalista de un grupo llamado “La Rumba”, el cual ameniza fiestas y eventos sociales. 

Recuerda que la agrupación la escuchó cantar en videos que circulaban en internet y fue por el mismo medio que la contactaron y la contrataron. 

Dentro de la banda siempre la han tratado como una mujer, dice que todos (hombres) saben de su proceso y han sido muy respetuosos con su decisión. 

"Aunque mi infancia fue normal, sí me daba cuenta de mi particularidad, primeramente mis amistades fueron mujeres, jugaba a las barbies, juegos de niñas, entonces siempre fui apegada a las mujeres".

“Me aceptan, me dan mi lugar, me cuidan”, expresa con serenidad. Naomi sabe que su camino no ha sido fácil, ha tenido que enfrentar su condición de ser mujer pero haber nacido hombre. 

Su decisión fue determinante y ahora está en el proceso de encontrarse en la transición. 

Durante la charla fue evidente que el concepto de felicidad es importante en la vida de la cantante, su mensaje es claro: “no dejar lo que uno quiere, luchar por sus sueños y buscar lo que te haga feliz”. 

En esa atmósfera de tenacidad y cuando la tarde iba cayendo se lanzó la última pregunta: 

-¿Dónde se ve Naomi en un futuro?, sin rodeos y reafirmando todo lo anterior, la mujer no titubeó “se ve haciendo lo que le gusta en un escenario, cantando”.