¿Sueñan los alumnos del Cumbres con mujeres esclavas?

Es altamente probable que, en efecto, estos chicos logren con el tiempo reproducir los patrones que en primer lugar los condujeron a desear que así sean sus vidas.
Los cinco "galanazos".
Los cinco "galanazos". (Especial)

México

Uno de los vislumbres más agudos de Blade Runner, adaptación de Ridley Scott del cuento de Phillip K. Dick “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”, es que las fantasías nos revelan la verdadera naturaleza de las personas, incluso al grado de que se convierten en el criterio para diferenciarlas de los replicantes, esos androides humanizados que aspiran a mezclarse entre ellas. De hecho, la clave para sugerir que Deckard es un replicante es la fantasía que él tiene con un unicornio, pues al final el policía le deja un origami precisamente con forma de unicornio, lo que sugiere que es una fantasía implantada y que por ende Deckard mismo es un replicante desechable más.

Lo anterior viene a cuento por la nueva joya producida por los alumnos del Instituto Cumbres con motivo de su graduación de preparatoria. Si en el video del año pasado veíamos a los casi egresados bailando mientras un ejército de sirvientes los despertaba, masajeaba, peinaba y afeitaba para dejarlos muy guapos y radiantes para su fiesta de graduación, en la versión de este año vemos  a cinco chicos que realizan un casting a varias chicas guapas para ganarse el privilegio de acompañarlos a su fiesta de graduación. Los chicos están aburridos, ven su celular, leen el periódico (por razones incomprensibles, uno trae a un jaguar atado a una cadena), mientras reprueban a una tras otra de las chicas que con bailes sexis intenta ser la elegida por los cinco galanazos. Se intercalan tomas donde las chicas los persiguen por la calle, los esperan escondidas entre las sábanas o, el culmen del video, les secan los pies en un antro mientras ellos degustan un coctel exuberante.

Entre las muchas cosas que llaman la atención del video, destaca que las fantasías de los estudiante del Instituto Cumbres se construyan invariablemente a partir del lujo, la ostentación, el racismo, el clasismo y, ahora, la abierta misoginia. Es altamente probable que, en efecto, estos chicos logren con el tiempo reproducir los patrones que en primer lugar los condujeron a desear que así sean sus vidas. Es fácil imaginarlos en unos años como ejecutivos de alguna multinacional, cumpliendo a cabalidad la profecía expresada en las fantasías desde su adolescencia. A cambio, seguramente renunciarán a cualquier otro tipo de estímulo que amplíe un poco su minúsculo horizonte mental, a poder tener una relación horizontal, de igual a igual, con una mujer a la que no vean solo como un trofeo para presumir frente a sus amigos, o a varios otros rasgos que, para la inmensa mayoría que no pertenece a su círculo, se encuentran entre lo más disfrutable que ofrece la vida. Serán entonces unos simples replicantes de unas fantasías implantadas que, ahora que ellos solos han decidido exponerlas en público, seguramente han dejado al borde del vómito a miles de mujeres como a las que tanto les gustaría impresionar.