Subastarán dos autorretratos inéditos de Francis Bacon

Las obras no habían sido mostradas por encontrarse en una colección privada; se espera que se vendan en más de 22 millones de dólares. 

Dos autorretratos del cotizado pintor angloirlandés Francis Bacon, que hasta ahora no se habían visto en público por estar en una colección privada, se subastarán el próximo julio en Londres, informó hoy la casa Sotheby's.

Las dos obras son Autorretrato (1975), pintado en el punto álgido de su carrera, tras el suicidio de su antiguo amante George Dyer en 1971, y Tres estudios para autorretrato (1980), en el que el artista, entonces con 71 años, aparece con los párpados caídos aparentemente apesadumbrado por lo inevitable que es la muerte.

Según Sotheby's, podrían alcanzar en torno a los 22 millones de dólares cada uno cuando se ofrezcan al mejor postor en la puja de Arte Contemporáneo que la casa celebrará en su sede de Londres el 1 de julio.

El especialista Oliver Parker ha dicho que el hallazgo de estos lienzos "fue un momento extraordinario", pues, aunque se sabía de su existencia porque constaban en el archivo fotográfico de una galería londinense, "no se habían visto".

"Sabíamos que existían, pero no dónde estaban", explicó Parker, que alabó "la luminosidad" de las obras, que ponen a la venta los descendientes del primer comprador.

En la obra de 1975, cuando el pintor tenía 66 años, se percibe su preocupación por el paso del tiempo, con el pelo teñido y maquillaje para parecer más joven, apunta el experto.

El tríptico de 1980 "tiene una cualidad fílmica" y "la acción se desarrolla en tres espacios diferentes", evidenciado "su angustia psicológica", indicó.

"Durante su vida, Bacon siempre cuestionó la existencia humana. Y esto se ve muy claramente en este tríptico", valoró el especialista de la casa de subastas.

Francis Bacon (1909-1992) es actualmente el pintor más cotizado, pues un tríptico de su amigo Lucian Freud pintado en 1969 se subastó en 2013 en Nueva York por 127 millones de dólares, convirtiéndose en la pintura más cara jamás subastada, superando a El grito, de Edvard Munch.