¡Qué vivan los vampiros!

'Solo los amantes sobreviven' es la película más personal de Jarmusch, y por eso está plagada de referencias musicales y literarias, todo al gusto del autor
La película más personal de Jarmusch.
La película más personal de Jarmusch. (Especial)

Ser vampiro excelso, refinado y culto es típico desde Drácula, aunque todas las variantes son deliciosas: desde los hilarantes espasmos que produce al vampiro la sangre de la mujer no virgen, en Sangre para Drácula de Paul Morrisey, hasta el gusto de los vampiros por ir a las discotecas de rock ochentero para encontrar a sus víctimas y después tocar música barroca por todos los siglos, como en El ansia de Tony Scott.

Los vampiros de Solo los amantes sobreviven no son la excepción: Adam es un artista, un compositor de rock, coleccionista de las mejores guitarras eléctricas de la primera época y un virtuoso del violín que nos remite a Paganini. Eva, su amante, no se queda atrás: cuando hace sus maletas para encontrarse con Adam, lo único que lleva son libros. Ambos son cultos por naturaleza: les gusta la buena literatura, Shakespeare, Poe, Wilde, Byron.

La atmósfera de la película es un gozo que el autor sabe transmitir: la caminata de Eva por las calles solitarias de Tánger nos hace prever una amenaza terrorífica, sobre todo cuando se encuentra con Marlowe —un vampiro anciano debilitado por ingerir sangre adulterada—, en un establecimiento abigarrado, digno de la época del expresionismo, mientras que en el estudio de Adam hay una combinación de elementos que van entre lo antiguo, los setenta y ochenta, hasta la sofisticación tecnológica del siglo XXI.

La sangre es el común denominador de las películas de vampiros, y aquí no pueden faltar la cortada accidental que propicia la ansiedad y, por ende, la dolorosa contención. Por eso, cuando llega el momento de alimentarse con "sangre de primera", extraída de un hospital por medios ilegales, se vuelve un poema al delirio y a la alucinación: los vampiros escancian la sangre en copas finas y las beben con tal deleite que podría semejar el gusto por una droga.

Ava, la hermana menor de Eva, es una referencia a la delincuencia juvenil: es
una vampira irreverente, necia, mal educada e incontrolable. Esa fuerza es la que ayuda a los vampiros amantes a decidir alimentarse a la vieja usanza: morder y chupar la yugular de sus víctimas.

Solo los amantes sobreviven es la película más personal de Jarmusch, y por eso está plagada de referencias musicales y literarias, todo al gusto del autor, quien hasta se da el lujo de llamar zombis a los vivos, porque destruyen ciudades y desperdician el agua.

Hoy, más que nunca, debe abrirse una campaña en serio a favor de los vampiros, que son el perfecto trampolín para inducir a la lectura.

Solo los amantes sobreviven (Reino Unido, Alemania y otros, 2013), dirigida por Jim Jarmusch, con Tom Hiddleston y Tilda Swinton.