¡Qué idiotez!

En "¿Solo amigos?" bastan los primeros diez minutos para darnos cuenta de que se trata del prototipo de película carente de imaginación.
Película carente de imaginación.
Película carente de imaginación. (Especial)

México

A los que nos apasiona el cine hasta lo más profundo de la glándula pineal, tenemos que aceptar que somos unos depravados, porque nos gusta ver de todo, lo que involucra a todos los géneros y lo más rebuscado de sus perspectivas. El asunto conlleva, por otra parte, aceptar que, a veces, resulta desagradable.

Por supuesto que siempre vamos al cine con la expectativa de que la película nos entretenga y convenza por lo que está contando. Por ejemplo, en el terreno del cine infantil, la primera parte de Toy Story —más allá de su impecable animación— tiene un trabajo de guión estructurado de una manera verosímil en su relación causa-efecto, donde el suspenso está fraguado para deleite de los niños —la crítica más exigente—, lo que la convierte en una obra genial. En el cine dirigido a los adolescentes, me viene a la memoria La chica de mis sueños, donde la imaginación se desborda con un guión concebido por la nieta de Elia Kazan, revelándola no solo como una gran guionista, sino como una estupenda actriz.

Tanto en el cine infantil como en el de jóvenes, que abordan temas dizque "ligeros", se tiene la obligación —porque es mayor su responsabilidad— de pensar sus historias dentro de los cánones propios de la dramaturgia cinematográfica, es decir, que la narrativa sea coherente y verosímil, so pena de caer en una chabacanería galopante que produce malestar.

En ¿Solo amigos? bastan los primeros diez minutos para darnos cuenta de que se trata del prototipo de película carente de imaginación, con una glándula pineal atrofiada, donde lo más grave es que ni siquiera intenta establecer una lógica consecuente en la narración, pues los acontecimientos están supeditados a una "estructura" que se sustenta en la coincidencia y gratuidad más ramplonas, lo que descubre con facilidad la mano del guionista; basta un ejemplo: la chica bonita que va a las fiestas y al cine sola porque su pareja es un hombre muy "exitoso" que nunca tiene tiempo de estar con ella, es el cliché del cliché, ¡qué idiotez!

Zoe Kazan, quien demostró ser una gran actriz en su película anterior, en ésta no lo hace mal, pero jamás se le cree que su personaje esté enamorado de su novio; resulta tan inverosímil como si un disparo en la nuca matara a Superman. A Daniel Radcliffe, a pesar de ser el protagonista, le sucede una desgracia, pues se nota —su rostro cachetón apenas cubierto por una ridícula barbita— que le cuesta abandonar la ñoñería que le heredó la magia irrisoria de una literatura caquéctica.

¿Solo amigos? (Inglaterra y Canadá, 2013), dirigida por Michael Dowse, con Daniel Radcliffe y Zoe Kazan.