El Sistema Sonemos debutó en Cuernavaca

Las cuatros agrupaciones del programa musical para niños, dirigido por Arturo Márquez, realizaron un concierto que da cuenta de sus avances.
El maestro Arturo Márquez, Director de Sistema Sonemos
El maestro Arturo Márquez, Director de Sistema Sonemos (Ariel Ruiz)

Cuernavaca

Al mediodía de ayer fue el concierto de presentación del Sistema Sonemos, que dirige Arturo Márquez, en el teatro Ocampo de Cuernavaca, Morelos. Se trata de cuatro agrupaciones musicales comunitarias, dos bandas y dos orquestas sinfónicas, que integran a 350 niños de entre 7 y 17 años de edad. A ellos se unieron coros de la misma entidad.

Nada como escuchar música ejecutada magistralmente por niños mexicanos como en la que sesión de ayer. El público que llenó el recinto, que incluyó la presencia del gobernador del estado, Graco Ramírez, pudo apreciar el talento de los instrumentistas en el debut del Sistema Sonemos.

Durante más de dos horas, los asistentes escucharon las melodías que ofrecieron las agrupaciones comunitarias Banda Sinfónica El Zarco, la Orquesta Sinfónica de Tepoztlán, la Banda Sinfónica Armonía Tepozteca y la Orquesta Sinfónica de Cuernavaca, que interpretaron obras de Mussorgsky, Rimsky-Korsakov, Holst, José Padilla José Amram y del propio Arturo Márquez.

También participaron los coros de Niños Cantores de Morelos y de Niños de Cuernavaca, los que interpretaron “Alas”, el himno del Movimiento Nacional de Agrupaciones Comunitarias.

Formar mejores seres humanos

Sonemos es un programa que inició en agosto del 2013 con el objetivo de colaborar en el crecimiento integral del ser humano con un proceso socio-formativo, basado en la práctica musical. Se busca potencializar en los niños sus capacidades intrapersonales e interpersonales al enaltecer los valores universales, y de esa forma lograr el fortalecimiento de una sociedad capaz de vivir en paz y armonía.

El proyecto forma parte de Música en Armonía, una de las líneas de acción perteneciente al programa nacional Cultura para la Armonía del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), que trabaja en la reconstrucción del tejido social.

“El principio de este programa es hacer mejores seres humanos; para hacerlo hay que enseñarles muchas cosas. Tiene que ver con la disciplina y con los valores, pero todo esto a partir de la enseñanza de la música. Para poder lograr la música se necesita que uno tenga sus valores, su disciplina y sus sueños. Todo esto se va conjuntando, y es lo que se va a escuchar”, mencionó Arturo Márquez.

El también autor del Danzón núm. 2 agregó que este tipo de proyectos son muy necesarios para que los niños puedan crecer felices, pues “si un niño crece feliz, sabemos que puede ser un adulto maravilloso”.

Mayor inversión

Por su parte, Eduardo García Barrios, coordinador nacional del Sistema Nacional de Fomento Musical del Conaculta, agregó que este tipo de programas deben llevar ciertas líneas metodológicas que ayuden al trabajo social a través de la música, que poco a poco se va construyendo y dando resultados.

“La Federación no apoya, invierte en algo que le pertenece a Morelos; se está buscando que otras instancias públicas y privadas también le entren con esas inversiones, dándole al Sistema Sonemos su propia independencia y autogestión en este trabajo. Se necesitan recursos: estamos hablando de instrumentos, partituras, el pago a los maestros. Ahorita hay cuatro agrupaciones, y estamos trabajando para que sean ocho, nueve, diez agrupaciones”, añadió el coordinador.

García Barrios comentó que se espera que la inversión sea mucho mayor el próximo año, ya que se está desarrollando un programa de capacitación para los maestros, para directores y una figura importantísima que se llaman los monitores, que son los que detectan el talento no sólo en Morelos, sino en el país completo.

En ese sentido, la secretaria de Cultura de la entidad, Cristina Faesler, precisó que ya se tiene pactado mayor inversión al presupuesto para este programa, ya que si no se continúa incrementando el ingreso no puede existir un avance, dadas las necesidades del programa.

“En Sonemos hay cuatro agrupaciones; por supuesto que queremos que cada año logremos incorporar una más, por lo cual tenemos que aumentar el recurso. Estamos acompañando todo el proceso para que todos los espacios que estamos abriendo acompañen todo el movimiento”, explicó Faesler.

Avance firme

En sus inicios, Sonemos inició su trabajo con niños de zonas vulnerables como el Internado Palmira y los de la colonia Antonio Barona de Cuernavaca. Algunos de los menores no habían tocado un instrumento en su vida, y los que lo habían hecho llevaban un sistema de enseñanza que no les ayudaría a potenciar realmente sus habilidades.

“Cuando se inició el Sistema Sonemos hace poco más de un año, los niños trabajaban de una manera irregular. Cada quien trabajaba por su lado de forma independiente. Lo que está haciendo Sonemos es justamente unificar la manera de enseñar. Ahora los maestros pueden estar de una agrupación a otra en las cuatro agrupaciones. Eso ha permitido que en este último año el avance sea fuerte, firme, mucho más musical y más comunitario”, dijo Márquez.

Destacó que la ventaja del programa es el tiempo pues, a diferencia de otras escuelas de música o hasta del mismo conservatorio, este es un proyecto de al que se deben dedicar veinte horas a la semana, cuatros horas diarias en las que los infantes conviven y hacen música con los maestros, con sus compañeros y en sociedad, lo cual es esencial para su desarrollo.

La integración de las agrupaciones se hace mediante convocatorias, así como a través de invitaciones de manera personal. No se necesita tener gran talento musical, pero con el tiempo se va aprendiendo y se adaptan perfectamente, además de buscar en dónde está el lugar de cada integrante. “Hay talentos para todo”, concluyó Arturo Márquez.