Siglo de un día

En "Siglo de un día", la célebre batalla revolucionaria, antesala del triunfo del movimiento revolucionario que dio pauta al constitucionalismo, tiene su novela.
Eduardo Lizalde, "Siglo de un día", Jus,  México, 2014, 496 pp.
Eduardo Lizalde, "Siglo de un día", Jus, México, 2014, 496 pp. (Especial)

México

“Que nadie cometa la locura de volverme a contar la batalla de Zacatecas”, amenaza uno de los personajes de Siglo de un día, la única novela escrita por el poeta mexicano Eduardo Lizalde (1929). Publicada tardíamente en 1993, posterior a lo mejor de su obra en distinto género (El tigre en la casa, Caza mayor, ¡Tigre, tigre!, Autobiografía de un fracaso, et. al.) la obra se proyecta a partir del entendido de que durante la toma de Zacatecas (el 23 de junio de 1914, hace exactamente una centuria) “pasaron muchas más cosas que en un siglo”. Releer la novela (ahora distribuida en oportunidad de la efeméride) es confirmar su merecida inclusión en la saga de la Revolución Mexicana y oportunidad para destacar el entendimiento del hecho literario de un autor, que como Borges, sabe que “en un día del hombre están los días del tiempo”.

En la circularidad del relato, “todo había ocurrido para siempre en Zacatecas el mismo día de la maldita batalla”, Lizalde abre espacios para otras muchas historias que recorren los caminos de la crónica familiar y la estampa histórica. Novela no histórica, advierte, sino ficción que “rumia la herencia literaria de nuestro mundo, tanto como rodea (no deforma), los hechos históricos, transfigura y desfigura los personajes, las anécdotas y el lenguaje del medio doméstico”. Licencia que posibilita las instantáneas de personajes de entonces —Villa, Natera, Ángeles— y de tiempos pretéritos, como los zacatecanos García de la Cadena y González Ortega.

Sin prescindir de esa especie de homenaje que Lizalde rinden a José Revueltas (ahora festejado a cien años de su natalicio) al incorporarlo como un “profeta vivo”, cuando los personajes de Siglo de un día evocan otros pasajes: “los tiempos deplorables del movimiento ferrocarrilero de 1958, en que las represiones policíacas menudeaban, florecían la traición de la izquierda y el oportunismo proletario (…). Tenebrosos meses, horas, días, que royendo están los años, y en los que Revueltas (expulsado junto con Lizalde del Partido Comunista Mexicano en 1960) escribía su artículo Enseñanzas de una derrota”.

En Siglo de un día, la célebre batalla revolucionaria, antesala del triunfo del movimiento revolucionario que dio pauta al constitucionalismo, tiene su novela —“dieciséis mil muertitos, cálculos conservadores, entre ellos creo que más de los defensores de la plaza…; tantos muertos como la población de Zacatecas en un día…; “la granada gratuita y la metralla chirrionera, gobernado, señoreando, sajando nuestro tentaleante paraíso, nuestra galaxia de agaves y milpas temblorosas”—. Y al contener más que ese hecho histórico, mucho bien nos hace recuperarla y compartirla.