Siempre quise ser una actriz de Bergman y no pude: Blanca Guerra

La actriz se presentará en la Cátedra Ingmar Bergman: Educación y aprendizajes teatrales, donde platicará con la crítica teatral Luz Emilia Aguilar Zinser.
Blanca Guerra
Blanca Guerra (Especial)

Ciudad de México

La actuación es como los toros, dice la actriz mexicana Blanca Guerra. “Si tú ves una buena obra y una buena faena te emocionas tanto que decides regresar tanto al teatro como a la Plaza de Toros”, comenta la intérprete de películas como Morirse está en hebreo, Cosas insignificantes, Bajo la sal y Venganza en el Valle de las Muñecas.

Entrevistada a propósito de su participación en la Cátedra Ingmar Bergman: Educación y aprendizajes teatrales, Guerra confirma que participar en un proyecto como éstos es importante porque siempre se ha sentido cercana de la institución universitaria, “a tal grado que participé en la inauguración del Teatro Sor Juana Inés de la Cruz, con la obra Sueño de una noche de verano”.

Ganadora en dos ocasiones, 2009 y 2013, del premio a la mejor primera actriz y a la mejor actriz protagónica, por su partición en las telenovelas Alma de Hierro y Abismo de pasión, respectivamente, agrega que otra de las razones por las cuales le parece importante participar es “porque siempre quise ser una actriz de Bergman y no pude”.

Con más de 70 películas en su filmografía, quien estudiara en el Centro de Estudios Universitarios (CUEC), comenta que en la ponencia que dará en la Sala Carlos Chávez abordará un tema fundamental para la dramaturgia mexicana: ¿cómo hacer para que el teatro no envejezca?

“Para lograrlo se debe crear mucho teatro y rejuvenecerlo permanentemente. Los actores se forman en las escuelas de actuación y en la vida profesional. La etapa formativa en las escuelas es abstracta, inacabada, en cambio el trabajo diario en los sets o en el escenario termina de formarte”, menciona quien ha trabajado con directores y productores como Ismael Rodríguez, Felipe Cazals, Alfredo Gurrola, Miguel Littín y Alejandro Jodorowsky, entre otros.

“Después cualquier profesionista debe buscar mejorar permanentemente, debe buscar lo lugares que le permitan erradicar los vicios laborales que tiene”, argumenta en la cafetería del Centro Cultural Helénico.

Sobre la posibilidad de que los actores trabajen lo mismo en el teatro comercial que en el independiente, Blanca explica que un intérprete que se precie de ser profesional puede incursionar en cualquier ámbito: independiente o comercial, siempre y cuando esté convencido del trabajo y no sienta que se ha traicionado.

“Así como trabajar en un teatro de autor, sin contemplaciones no te hace mejor actor, dedicarte a la actuación comercial tampoco te hace peor. Lo que se debe criticar es la calidad del trabajo completo”, dice Blanca Guerra, quien a pesar de los 40 minutos de retraso que tiene con dos medios de comunicación, embelece a los presentes con su elegancia.

Blanca Guerra participará en la Cátedra Ingmar Bergman: Educación y aprendizajes teatrales, con la mesa de diálogo: Retos y perspectivas del teatro en México, donde platicará con la crítica teatral Luz Emilia Aguilar Zinser, este jueves 6 de febrero a las 20:00 horas en la Sala Carlos Chávez, del Centro Cultural Universitario de la UNAM.

Apoyos al teatro

La actriz de telenovelas como Para volver a amar, Amarte es mi pecado y Velo de novia dice que actualmente hay muchos apoyos al teatro por lo cual se debe aprovecharlos: “Lo que se debe buscar es una estrategia para que las salas estén llenas y los productores recuperen su inversión”.

Al cuestionarle la situación laboral de muchos de sus compañeros actores, que no tienen seguros médicos, ni de vida y ganan bajos sueldos, Guerra, que viste de camisa blanca, pantalón negro y bufanda gris, comenta que la obligación de proteger a los intérpretes es de la empresa en la que trabajan o de la Asociación Nacional de Actores (ANDA): “Trabajo en Televisa y en Radio UNAM. Ellos están obligados a protegerme. Los intérpretes que trabajan en el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) deben ser asegurados por esa institución”.

En este sentido, explica, el gremio actoral debería tener más comunicación entre sí, para entre otras cosas, fortalecer una academia teatral, que incluso busque el apoyo de la iniciativa privada para crear más infraestructura teatral, en la creación de escuelas por ejemplo.