“La música es lo que pasa entre las notas”: Mintz

“El papel de los músicos viejos es simplemente conducir a los jóvenes hacia lo que sigue”, dijo el violinista

Ciudad de México

Ante la pregunta de cuáles son las dificultades técnicas para tocar el Concierto para violín en re menor, op. 47 de Jean Sibelius, Shlomo Mintz respondió : "Hacer música no es tocar las notas de manera perfecta: la música es lo que pasa entre las notas. Si buscas un secreto mágico, yo no lo tengo".

Acompañado por la Orquesta Sinfónica de Minería, dirigida por Thomas Sanderling, Mintz se presentará mañana a las cinco de la tarde en el Palacio de Bellas Artes en el concierto de clausura del Festival del Centro Histórico.

Además del concierto de Sibelius, el programa incluye la Rapsodia sinfónica de Carl Nielsen, a 150 años del nacimiento del compositor, y la sinfonía Dante, de Franz Liszt. Participan el coro Enharmonia Vocalis y los solistas Anabel de la Mora (soprano) y Josué Cerón (barítono).

Sanderling dijo que para él es un placer dirigir el concierto de Sibelius, ya que Mintz "lo toca como yo siempre he pensado que debe tocarse". Del programa destacó Dante, "un trabajo muy impresionante, con el que los músicos, pero también el público, entienden la importancia del compositor. Por supuesto, su Sonata en si menor para piano descansa en una urna dorada de la cultura europea, pero su influencia en el desarrollo de la música europea ha sido subestimada. Sin Liszt, Wagner no hubiera sido posible y, probablemente, tampoco la segunda Escuela de Viena, pues abrió muchas puertas".

En tiempos de globalización, ¿subsisten los estilos violinísticos del pasado o se tiende a un estilo uniforme?, se le preguntó al violinista, quien se formó con grandes maestros del instrumento, como Isaac Stern. Respondió: "Sí y no, porque ahora la información se pasa libremente entre las escuelas. Las escuelas como las conocimos, como castillos feudales, están desapareciendo, y las cosas tienen que ver más con el trabajo individual para navegar en este gran océano. Creo que es responsabilidad de las generaciones mayores mostrar a las más jóvenes cómo conducir el barco, especialmente durante las tormentas".

El violinista aseguró que vivimos en una época en que se dice que "todo existe, todo es oficial y todo está bien, no pasa nada malo. Al decir esto, quiero significar que las viejas generaciones simplemente deben decirles a las nuevas: 'En el pasado las cosas fueron así, y ahora depende de ti hacer la conexión y moverte hacia adelante'. Actualmente hay muchos músicos muy buenos técnicamente, pero para mí la técnica debe estar al servicio de la música, a lo que ocurre entre las notas y no a las notas en sí. El papel de los músicos viejos es simplemente conducir a los jóvenes hacia lo que sigue, y decirles: 'Tienes que conducir tu propio barco'".

El violín es uno de los instrumentos más íntimos, "casi tanto como la voz, que está dentro del cuerpo humano, además está cerca del corazón. Este hecho es muy importante. Toco un Stradivarius, cuya identidad no se ha probado todavía. Hay músicos que han pasado casi toda su vida con este tipo de violines, pero las cosas están cambiando porque el mercado está completamente fuera del alcance, y para contar con uno de estos instrumentos hay que recurrir a fundaciones o grandes instituciones".