Fuentes y yo, maestro y discípulo: Sergio Ramírez

En entrevista con MILENIO, el literato nicaragüense recuerda que la escritura conlleva una responsabilidad que no desaparece nunca.
“Le debo mucho en mi vida literaria”, afirma el autor.
“Le debo mucho en mi vida literaria”, afirma el autor. (Javier Rïos)

México

En 1971, durante un congreso de juventudes celebrado en Austria, Sergio Ramírez coincidió con Carlos Monsiváis, y juntos fueron a ver el estreno de una pieza teatral de Carlos Fuentes: "Ese día lo vi de lejos en un balcón; estaba con sus padres, pero ya no nos encontramos".

Sin embargo, a partir de su primer contacto directo, ya en la década de los ochenta, se estableció una amistad que no solo fue literaria y que se mantuvo hasta el momento de la muerte del escritor mexicano. A más de dos años de aquel suceso, se vuelven a encontrar porque el nicaragüense fue galardonado con el Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria en el Idioma Español.

"A estas alturas de mi vida, un reconocimiento a mi obra literaria y a mi vida de escritor es algo que me halaga mucho. Me halaga muchísimo que el jurado valore lo que he sido en la literatura y que, además, el premio lleve el nombre de Carlos Fuentes, a quien yo le debo mucho en mi vida literaria.

"La relación entre él y yo fue siempre de maestro y de discípulo: aun cuando no fue mucho el tiempo que lo conocí, aprendí mucho de él, no solo de su obra literaria, sino de su conducta ciudadana. Desde entonces aprendí que uno puede, sin descuidar su obra literaria, aprender a no callarse", aseguró Sergio Ramírez vía telefónica a MILENIO desde Managua.

Otorgado por el Conaculta y la UNAM, el jurado —presidido por Juan Goytisolo— decidió otorgar el premio a Sergio Ramírez por considerar que su obra conjuga "una literatura comprometida con una alta calidad literaria".

En el acta, los integrantes del jurado —Mario Vargas Llosa, ganador del galardón en su edición anterior; Soledad Puértolas, miembro de la Real Academia Española; Margo Glantz, representante de la UNAM, y Gonzalo Celorio, representante de la Academia Mexicana de la Lengua— destacaron "el papel como intelectual libre y crítico, de alta vocación cívica" del autor de Margarita, está linda la mar.

HISTORIA Y NOVELA

Después del triunfo de la revolución sandinista, Ramírez se convirtió en vicepresidente de Nicaragua y presidió el Consejo Nacional de Educación, si bien en 1996 decidió retirarse de la vida política; aun cuando nunca ha vivido en México, ha venido muchas veces y así se dio su primer contacto con la obra de Fuentes: visitaba mucho las librerías del centro de la Ciudad de México y se encontró con Aura y Cantar de ciegos, antes de entrar en la obra de aliento histórico, como La región más transparente y La muerte de Artemio Cruz.

"Esas obras me enseñaron mucho en el sentido de que la historia no solo podía ser reinterpretada a través de la ficción, sino que, al fin y al cabo, la historia se termina leyendo a través de la novela, más que a través de los textos de historia. Y eso es lo que Fuentes ha hecho con la historia de México", dijo Ramírez.

Sergio Ramírez aún recuerda que en 1988, cuando el mexicano recibió el Premio Cervantes, apareció en un diario español un artículo muy elogioso en toda la página de su novela El castigo divino.

"Eran gestos suyos, y no lo hizo solo conmigo: a los escritores más jóvenes siempre estuvo dispuesto a alentarlos. Esta es otra cosa que aprendí de él: uno no puede contemplar la obra literaria con egoísmo, sino que la literatura siempre es la prolongación de uno mismo y hay que alentar a quienes vienen detrás".

Ganador de los premios Latinoamericano de Cuento, en 1971; Internacional de Novela Alfaguara, en 1998; Casa de las Américas, en 2000, y el José Donoso 2011, Ramírez es un convencido de que, más allá de los reconocimientos, la escritura conlleva una responsabilidad que no desaparece: a la par de la creación literaria y del empeño profesional, disciplinado, está la responsabilidad de ser escritor: "De él aprendí eso también".

"La literatura y la escritura son una responsabilidad muy grande, porque uno se comunica con otros y tiene que saber que lo que está diciendo tiene consecuencias y debe hacerse cargo de ellas, sobre todo frente a los lectores, y cuando los lectores se multiplican, todavía con mucha más razón".

Dotado con una recompensa económica de 250 mil dólares, el Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria en el Idioma Español 2014 aún no tiene fecha para la ceremonia de entrega, la cual se dará a conocer en los próximos días.