La escritura de la historia en un libro de Sergio Corona

"Cultura y pasado, consideraciones en torno a la escritura de la hitoria", del cronista de Torreón fue presentado la tarde de este martes en el Teatro Isauro Martínez.
Jaime Muñoz, Sergio Corona y Salvador Hernández.
Jaime Muñoz, Sergio Corona y Salvador Hernández. (Aldo Cháirez)

Torreón, Coahuila

El libro "Cultura y pasado, consideraciones en torno a la escritura de la hitoria", del doctor Sergio Corona Páez, cronista de Torreón, fue presentado la tarde de este martes en el Teatro Isauro Martínez.

Este ejemplar ya se ha dado a conocer en otras ciudades y tocó su turno a la ciudad lagunera. Salvador Hernández Vélez y Jaime Muñoz estuvieron a cargo de la presentación del material bibliográfico.

Desde 2007, este texto fue armado por su autor como un trabajo para una clase en la Universidad Iberoamericana, a fin de ubicarlos en el contexto de la escritura de la Historia.

"Cerrar lo más posible las puertas a la ficcionalización del pasado", enfatizó Jaime Muñoz.

Si bien no es pecado, según Jaime Muñoz, mezclar la Historia con la literatura, candor e ingenuidad en la que se cae aveces, el hecho es que ambas disciplinas son radicalmente divergentes.

Y sobre todo, la necesidad señalar por el autor de delimitar y parcelar esta disciplina científica, desde sus áreas de trabajo, herarmientas, objeto y posicionamiento del historiador.

El texto permite un acceso sencillo, que no fácil a la escritura de la historia, que sin dudas, es transversa a otra gran cantidad de disciplinas científicas, tanto exactas como humanistas.

Los efectos de la historia urdida con metodología, no conllevan perse la sola acumulación de hechos, juicios o ideas, por que también la historia crea efectos que buscan alejarse de lo estético y lo ético.

"Cerrar lo más posible las puertas a la ficcionalización del pasado", enfatizó Jaime Muñoz. Pero no es sencillo, desde la misma condición humana del historiador.

Destacó Sergio Corona la importancia que le fue re conferida a la Historia en el aniversario cien de Torreón, poniéndose de moda.

Sobre todo, que el hecho de escribir es lo de menos, ya que previamente, hay que seguir una ruta que le permita al historiador el acceso a la verdad y el poderla brindar desde la añorada subjetividad.