Semana Santa inicia hoy con bendición de palmas

En el Domingo de Ramos las procesiones tienen como objetivo recordar la llegada de Jesús a Jerusalén.
Los vendedores ya están listos.
Los vendedores ya están listos. (Leonel Rocha)

Monterrey

El Domingo de Ramos marca el inicio de las festividades de la Semana Santa y es recordado por la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, antes de los hechos narrados en los evangelios que culminan con la muerte y resurrección de Cristo.

Vale recordar que es en la Semana Santa donde se conmemora la serie de acontecimientos y los milagros realizados por Cristo desde sus últimos días y es justo desde la  entrada triunfal a Jerusalén que marca esta semana, por lo que para los católicos el Domingo de Ramos es el primer día de la Semana Santa.

En el Domingo de Ramos las procesiones tienen como objetivo recordar la llegada de Jesús a Jerusalén.

En los evangelios, Cristo les pidió a sus discípulos que le hicieran llegar un asno y montando en éste entró vitoreado por las personas a Jerusalén.

Dentro del simbolismo católico el hecho de que Jesús haya montado un burro significa la humildad y paz. De acuerdo con las escrituras, mientras Cristo recorría las calles, las personas y seguidores le tendía  mantos por su ruta, en tanto que otros cortaban ramas de árboles alfombrando el paso, lo que quedó entendido que fue recibido como un rey, el Mesías del pueblo judío.

Como ya es costumbre, en la mayor parte de las iglesias católicas es común que se vendan ramos de palma, mismos que son bendecidos durante la misa.

Sobre las palmas benditas, se tiene la creencia que si se colocan en la puerta de las viviendas se ahuyenta a los malos espíritus.

O bien, si las personas tienen un gran problema, bien lo pueden solucionar al quemar el ramo para solucionar todos los males.

Una costumbre actual consiste en que luego la misa se acostumbra a llevar las palmas benditas al hogar para luego colocarlas detrás de las puertas en forma de cruz. Esta creencia es como una forma de recordar que Jesús es el Rey, y ante esta jerarquía es que debe siempre dársele su cordial bienvenida en las casas.