Sellos independientes compiten por espacios en librerías

Desde ayer más de 70 editoriales ofrecen 3,500 títulos en la librería Rosario Castellanos.
Este año el encuentro tiene como invitados a los editores de Chile.
Este año el encuentro tiene como invitados a los editores de Chile. (Isaac Esquivel)

México

El problema comienza desde los problemas económicos en el país, sigue con los índices de lectura y continúa con la desaparición de las librerías y la lucha encarnizada por las mesas de novedades.

“Necesitamos llevar al público una serie de libros que no siempre están a su alcance por la escasa cantidad de librerías, y además, lo peleado que está el territorio: las mesas de novedades, donde los libros pueden ser exhibidos”, cuenta Déborah Holtz, presidenta de la Alianza de Editoriales Mexicanas Independientes (AEMI).

Sin embargo, ante el problema de la falta de espacios, varias editoriales independientes han encontrado métodos alternativos de difusión y venta, como las redes sociales, aunque también allí encuentren algunos problemas, en particular para trasladar sus contenidos al formato digital, “no solo por lo que cuesta hacer eso, sino por la promoción que se requiere”.

“La situación es complicada por muchos factores. Uno es la falta de recursos disponibles para que cada quien pueda hacer las ediciones que planea, y no me refiero a apoyos directos del Estado, que pueden provenir de las dependencias culturales, donde hay apoyos conducentes de diferentes dependencias.

“Lo que sería deseable es que tuviéramos acceso a otro tipo de financiamiento que no sea únicamente el de coinversiones o la posibilidad de coeditar con la Dirección General de Publicaciones del Conaculta, pero sería todavía mejor que pudiéramos tener acceso a una serie de oportunidades de financiamiento, a través de las instituciones de crédito, o una exención impositiva, como sucede con el cine y el teatro”, asegura la también directora de Trilce Ediciones.

Como un medio para impulsar a los pequeños y medianos editores, anoche se inauguró la Sexta Feria del Libro Independiente, que permanecerá abierta hasta el 7 de junio en la librería Rosario Castellanos del Fondo de Cultura Económica (FCE). Este encuentro refleja la diversidad de los editores independientes en la actualidad, para la cual presentaron solicitud de participación más de 140 sellos de diversas partes del país, explica Holtz.

Optimismo

Más de 70 editoriales independientes, con aproximadamente 3 mil 500 títulos en exhibición, estarán representadas en este encuentro editorial, que este año tendrá como invitados a editores de Chile, en especial al Colectivo La Furia, en el que se agrupan más de 30 sellos independientes de aquel país.

“Hay una efervescencia muy importante a escala nacional en cuanto al número de editoriales que existen. Aun cuando no hay un registro puntual de dónde están, te podemos decir que recibimos más de 140 solicitudes para entrar en la feria, pero por cuestiones de espacio no podemos albergar a todos. Eso te da una idea de dinamismo y de todo lo que la industria tiene para ofrecer.”

Para la presidente de la AEMI, los editores independientes no apuestan por que sea el Estado el que solvente todos sus problemas, bajo el convencimiento de que “México cuenta con una fantástica base como para poder promover esto tanto al interior como al exterior del país”.

“Si me pides una palabra diría que la situación es muy optimista, porque hay mucho camino por recorrer, hay un trabajo colectivo que debemos hacer, a lo que se ha dedicado la AEMI: tratar de contribuir a abrir canales, aunque resulta fundamental la colaboración entre el sector público y una asociación civil como lo sería la Alianza”, destaca Holtz.

La feria es organizada por la AEMI y el FCE, con el apoyo del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes y de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México. Están presentes sellos como Ediciones Acapulco, Arlequín, Artes de México, Cal y Arena, Ítaca, El Milagro, Sexto Piso, Ediciones El Naranjo y Vaso Roto.

En busca de la internacionalización

Uno de los retos de la Alianza de Editoriales Mexicanas Independientes (AEMI) es lograr una mayor presencia en el resto de América Latina, en Estados Unidos y en otras partes del mundo, especialmente en “territorios donde naturalmente se habla el español y, por lo tanto, tenemos una gran frontera por conquistar”, explica Déborah Holtz.

En ese camino, la AEMI forma parte de la Alianza Internacional de Editores Independientes, que incide en la promoción de la bibliodiversidad, bajo el entendido de que “a mayor número de libros que se le puedan ofrecer al lector, tendremos una democracia lectora más sana”.

“Eso ha sido muy importante a raíz de la concentración de las grandes casas editoriales cada vez en menos manos, tanto en lo físico como en lo virtual, porque Amazon también plantea ese reto”, en palabras de la directora de la AEMI.