“En Finlandia la política cultural no es optimista para los indígenas”

Miikka Pyykkönen, coordinador de la maestría y doctorado en Políticas Culturales de la Universidad de Jyväskylä y profesor de sociología en la Universidad de Helsinki, está de visita como parte ...
Miikka Pyykkönen,Investigador en políticas culturales
Miikka Pyykkönen,Investigador en políticas culturales (Arllete Solano)

Guadalajara

Investiga al grupo étnico finlandés Sápmi desde el ámbito legal. Ha publicado 55 trabajos científicos, siete libros y revistas temáticas y tres monografías. En multiculturalidad no le sorprende la problemática institucional que busca defender los derechos indígenas. Pero en el tema migratorio la brecha es enorme, según la experiencia que viene a compartir Miikka Pyykkönen habla sobre política cultural.

-Es su primera visita a México, ¿qué sabe a cerca de nuestro país?

No mucho, lo que se oye en los medios, sobre todo cosas negativas. Sobre Latinoamérica sabemos que siempre hay crisis política, asesinatos. Por supuesto conocemos sobre los Mayas, el periodo colonial. Lucha libre y tequila, sin duda.

-¿Cuál es la intención de su visita académica?

Mi tema es cómo ir de una multiculturalidad a una política cultural impartida por las instancias culturales de gobierno, lograr compartir fondos con pueblos nativos, reforzar asociaciones e instituciones indígenas y cómo hacer estas labores en países nórdicos, en especial en Finlandia. Pero los académicos de Guadalajara compartirán sus experiencias conmigo pues soy un investigador y profesor de tiempo completo con especialidad en estos temas y desconozco casi totalmente lo que sucede en Latinoamérica. Vamos a estudiar estadísticas y programas de estudios, es un intercambio académico de experiencias, métodos de enseñanza, investigaciones y trataremos de colaborar más en el futuro.

-En multiculturalismo, entre Latinoamérica y los países nórdicos ¿qué puntos de encuentro podría haber?

Estuve en Argentina en 2009 y me di cuenta que ellos han desarrollado muchas políticas con los pueblos indígenas, tienen un ministerio pero siempre hay problemas. Y es que los indígenas no siempre están contentos con las estrategias administrativas porque consideran que están llenas de contradicciones. Lo mismo pasa en Finlandia, tenemos un montón de políticas culturales pero nuestro pueblo Sápmi, que vive al norte con toda una serie de instituciones especializadas, cuenta con un Parlamento pero no es tan optimista como quisiéramos. Existe una legislación para los Sápmi con un párrafo que describe quienes son reconocidos en su cultura pero ellos desean hacerlo más exigente pues aún así están convencidos que hay gente que se puede "filtrar" en su cultura sin serlo. El Parlamento no aceptó la petición y como sigue siendo amplia la descripción, hay varios juicios abiertos.

-¿Qué otras particularidades hay con su grupo indígena Sápmi?
Para empezar en finlandés nosotros nos hacemos llamar Suomi y nuestro pueblo de origen se llama Sápmi, respetamos a nuestros ancestros con una historia de 10 mil años, sabemos que tenemos un origen en común aunque existe la duda de cuál de las dos tribus existió primero. Pero tenemos un respeto por su cultura, arte, manifestaciones y aún así se dan abusos a los nativos. Se les roba la tierra porque hay recursos valiosos, al igual que sucede aquí en Jalisco. Dicen que la tierra es parte fundamental de la cultura y los empresarios o políticos usan la retórica para despojarlos. Sápmis son eso, pero también son finlandeses, o suizos, o noruegos, lugares donde habitan. Son una población de 100 mil y se dividen en tres lenguas. Un reto es conservar sus lenguas, hay unos 200 mil hablantes nativos.

-En este panorama con tantas similitudes, ¿cuáles serían los objetivos de una política cultural?
En el nombre de la diversidad cultural y la pluralidad, en una sociedad demócrata debemos reconocer y respetar a los derechos de los distintos grupos de una sociedad, pero estos deben exisir. Pero es difícil porque incluso entre los Sápmi hay clases y hay diferencias, los hay en comunidades pobres y otros más elitistas. Lo complicado es tratar de satisfacer esas necesidades desde lo institucional.

-¿Cuáles son los problemas más serios que tiene Finlandia en diversidad y pluralidad?
Para Finlandia el desplazamiento forzado de personas es nuestro mayor reto, ser asilo de refugiados es complicado cuando no cuentas con una política migratoria adecuada. Es tremendo integrar gente con ciertas condiciones y habilidades. Tenemos gente de medio oriente, Siria, Irak y del norte de África algunos no saben leer, por ejemplo.

-¿En qué términos se debe plantear una política migratoria?
Primero debes tener presupuesto porque sustentar la migración es costoso, estimamos un millón de euros diarios para solventar los gastos de 30 mil refugiados y estábamos preparados para recibir cinco mil. Eso sin facilidades ni infraestructura para lidiar con ello. Tenemos un buen sistema de refugios organizados por el estado y la Cruz Roja pero comenzamos a tener problemas económicos, gente desempleada, y la migración está siendo tomada como recurso de discurso político, como lo hace Donald Trump de este lado.

-¿Qué expectativas de este intercambio?
Espero primeramente conocer nuevas cosas pero también crear trabajo de colaboración, intercambios estudiantiles y académicos, investigaciones conjuntas por lo menos hacer una publicación juntos, organizarnos en temas de enseñanza. No hago trabajo etnográfico, soy investigador de la historia política del pueblo Sápmi, así que estoy sentado con las desagradables legislaciones del parlamento. Sé mucho de ellos y podemos colaborar compartiendo experiencias.