Santo oficio: El Ángel

Santo Oficio
Santo Oficio (Especial )

México

El ángel prudente aconseja al cartujo no meterse en asuntos ajenos. El insensato, en cambio, lo azuza y convence de poner la bandera de la cofradía a media asta y declarar un largo luto por la inopinada muerte de otro suplemento cultural en este siglo colmado de duelos.

En un insuficiente inventario, a partir del 2000 en la Ciudad de México las campanas han doblado por La Crónica Cultural, El Búho, El Semanario Cultural de Novedades, Sábado, Posdata, Arena y Confabulario (reeditado recientemente por El Universal). Ahora lo hacen por El Ángel, de Reforma.

En su artículo semanal en ese diario, Jesús Silva-Herzog Márquez, con impecable sentido crítico, escribió el pasado 25: "...desprendiéndose de un suplemento cultural delgadísimo pero siempre pertinente, entregándose como nunca a la frivolidad, mi periódico pierde rumbo".

El 17 de noviembre, tres días antes del vigésimo aniversario de Reforma, se publicó el número 1009 de El Ángel. Fue el último. En la portada, el título del ensayo de Gabriel Zaid podría leerse ahora como una advertencia: "Paradojas de la cultura".

El texto de Zaid es un balance, inteligente y puntual, de lo ocurrido en el ámbito cultural durante las últimas dos décadas: el fracaso de las campañas a favor de la lectura, la desaparición de librerías, el surgimiento de nuevos y valiosos escritores y editores, los millonarios presupuestos destinados a la educación y la cultura, sin resultados aceptables, excepto para los burócratas y personal sindicalizado de las instituciones de esas áreas, etcétera.

"A mediados del siglo XX —dice Zaid—, el gabinete presidencial tenía una escolaridad promedio que apenas llegaba a la licenciatura. Sin embargo (¡lo que es el subdesarrollo!) muchos funcionarios de entonces creían en los libros, en el arte, en la cultura, como algo importantísimo para la vida personal y nacional. Algunos fueron grandes escritores. Ahora hay altos funcionarios con doctorados en el extranjero a los cuales no es fácil explicarles que la cultura sí nos importa".

Tal vez, lo mismo debería hacerse con algunos de los dueños de los medios de comunicación. Hacerles ver la relevancia de la información cultural, de la crítica, de la creación. Así como hay audiencia para los deportes y los espectáculos, para las notas de "sociales" y de turismo, para la política y la nota roja, también la hay para las secciones y los suplementos culturales. Prescindir de ellos es empobrecer la conversación, como ha dicho reiteradamente Gabriel Zaid.

La desaparición de El Ángel es una noticia triste, e inesperada. No hubo ningún aviso, ni una línea para decir adiós. Una muestra más del desdén para con los asiduos a las páginas culturales. Así suele suceder cuando el periodismo no se ejerce para los lectores, cuando se pervierte su naturaleza y solo interesan el poder y el dinero.

Queridos cinco lectores, a 20 años de la muerte del genial Frank Zappa, El Santo Oficio los colma de bendiciones. Amén. D