En 'Arqueología de la mirada', un Santiago Carbonell íntimo

Para la crítica de arte Avelina Lésper, el volumen es “un recorrido por todos los aspectos que ha tocado el artista en su pintura”.
La especialista con el pintor.
La especialista con el pintor. (Omar Franco)

Querétaro

Como "un recorrido por todos los aspectos que ha tocado el artista en su pintura, sus escenas míticas, sus paisajes, sus desnudos, sus seres llenos de contradicciones, violentos y vagabundos", definió la crítica de arte Avelina Lésper el libro Arqueología de la mirada, de Santiago Carbonell, que fue presentado el pasado jueves en la ciudad de Querétaro.

Frente a los asistentes que se dieron cita en la sala principal del Museo Fundación Santiago Carbonell, Avelina Lésper, directora de la Colección de MILENIO, dijo que el volumen representa una oportunidad para apreciar la evolución creativa del artista.

La especialista añadió que el libro, que ha sido editado por Telefónica México, ofrece al lector "un recorrido íntimo, que nos permite apreciar cómo Carbonell ha ido evolucionando en su quehacer plástico, la forma en que maneja la composición y cómo ha desarrollado este color rojo que es tan personal en su paleta".

Con un relato fantástico dibujado con su pluma en tinta negra, Santiago Carbonell cautivó a los asistentes al describir su autorretrato con puntos y comas: "Hace poco un artista turco me dijo que para tener éxito en el arte se necesitan varias cosas: ser gay, judío, pariente de alguna celebridad intelectual, tener dinero, ser guapo y gringo. Casi nada. Pues ya me puedes ver: hetero, ateo, desconocido, feo, flaco, ecuato-español y sin un peso en el bolsillo. Toda una tarea".

Santiago Carbonell emocionó a los asistentes, a quienes anunció que, en un tiempo no muy lejano, llevará al lienzo este detallado autorretrato.

Ante los asistentes, Carbonell indicó que a menudo, cuando ve su imagen reflejada en el espejo, no se reconoce. Soltó diversas frases: "Me imagino haber surgido de un giro misterioso, como de un extraño amorío (...). Mi primer dibujo lo hice el 7 de enero de 1968. Es curioso que fue mientras el mundo no sospechaba que ese año iba a ser sacudido (...) A los 15 años perdí la fe en Dios (gracias a sus representantes aquí en la Tierra, lo cual agradezco) y gané la fe en el hombre... Decidí convertirme en pintor, que no en artista, a los 17 años, convencido de ser un inútil para todo, menos para esta tarea (...) Fue duro porque es difícil tratar de decir cosas sin dominar un lenguaje, así como querer ser original en un mundo pirateado. Pero lo más difícil es querer parecerte a ti mismo, sin tener ni idea de lo que eres. Es por eso que termino aquí mi autorretrato".

Después de escuchar esta detallada autodescripción de Santiago Carbonell, la crítica de arte Avelina Lésper aplaudió el dominio del lenguaje escrito por parte del pintor, quien afirmó que la pintura es más aguda y significante que la palabra escrita, como lo demuestra en su libro. "¡Qué bueno que no eres escritor! De lo contrario, nos dejarías sin trabajo", agregó Lésper.

Arqueología de la mirada, continuó Carbonell "busca las raíces. Y cuando hablo de la mirada, hablo porque siempre, toda mi vida, me quise meter en la mirada de los artistas y de los pintores, pensar como ellos, vivir como ellos y mirar como ellos".

Roberto González, director del Museo Fundación Santiago Carbonell, reiteró que "el artista es un creador de fábulas y ficciones. Confronta la realidad con su obra, poniendo en duda toda la noción de verdad".

Y para muestra basta un botón: cada uno de los cuadros, con su profundidad e hiperrealismo, envolvieron a quienes asistieron a esta sesión, quienes no dejaron de expresar su admiración por el artista.