Atrio de Santa Teresa recobra su rostro original

Como resultado de los trabajos de restauración, ayer una gárgola de cantera volvió a la cornisa del templo desde donde, desde siglos atrás, vigilaba el paso de la gente en la calle Morelos.
Al fondo puede apreciarse en todo su esplendor el nuevo rostro del retablo del templo.
Al fondo puede apreciarse en todo su esplendor el nuevo rostro del retablo del templo. (Enrique Vázquez)

Guadalajara

Desde 1904 y hasta hace tres años, el retablo que estaba a la vista de los feligreses era un conjunto escultórico que rememora un momento de éxtasis espiritual de Santa Teresa, a quien se le ve entre nubes acompañada por ángeles. Ahí, peritos patrimoniales descubrieron una obra de yesería cubierta con oro fino que fue el ornamento central original hace más un siglo. Ambos elementos artísticos hoy están restaurados y a la vista del público que puede apreciar ornamentos que el tiempo cada vez hace más valiosos.

Por conducto del padre e historiador Tomás de Híjar, la Capellanía del templo de Santa Teresa obtuvo recursos con apoyo de Adopte una obra de arte para realizar cuatro proyectos de restauración que ascienden a cerca de 400 mil pesos, pero superan con creces,  la aportación realizada al patrimonio cultural y artístico de Guadalajara, según comenta el presbítero.

Puntualiza que las asignaciones en las que se han concentrado incluyen la reparación de un conjunto de emplomados, la restauración de una serie de tres óleos de temas pasionarios atribuidos a Felipe Castro, la restauración de gárgolas fracturadas y el La Transverberación de Santa Teresa, realizada por el sacerdote artista José María Plasencia.

 “La gárgola absorbe mucho material para poder labrarla, viene de una pieza de cantera de un metro por 80 centímetros de alto aproximadamente. Son cosas caras porque es la misma cantera con la que está construido el tempo y esos yacimientos ya no existen, quedaron ocultos entre el Batán y todo lo demás en la zona del periférico donde acabaron con los bancos de cantera tradicional de Guadalajara”, refiere Jorge Velázquez, uno de los arquitectos que ha colaborado con el proyecto. Acorde a sus palabras la asociación civil cuenta con una cantidad de cantera reservada para la reconstrucción de elementos eclesiásticos.

Luisa Herena Tapia, licenciada en restauración, estuvo a cargo del proyecto e incluso eligió como tema de tesis la escultura hecha en tela endurecida. En torno a los óleos comenta  que es un trilogía conformada por Laentrada triunfal de Jesucristo a Jerusalém (Domingo de Ramos), sigue con La oración en el huerto y finaliza ElLavatorio de pies que luce una ejemplar restauración con colores vivos y repuesto de bastidor.

Por su parte De Híjar precisa que en año 2012, con la autorización del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), se les permitió desmontar La Transverberación de Santa Teresa, que es una descripción gráfica de cuando el amor de Dios atravesó su corazón. Esto les permitió encontrar que, además que las piezas estaban en un estado decadente, quedó expuesta parte de la decoración original que muestra el escudo de la Orden Del Carmen con dos rosetones a los lados dentro de dos arcos apuntalados.

La restauradora comenta que estos elementos fueron colocados en 1886, y precisa que “algunos autores lo ponen en el siglo XX y dicen que es Porfiriano, pero de hecho en la fototeca nacional del INAH tiene una imagen desde el coro alto que lo constata”. Sobre los trabajos en general dice que “en la restauración se utilizan los productos de mejor calidad.

De Híjar, profesor de iconografía cristiana y de historia cultural en el siglo XVII en la ECRO, dice que hay tres cosas que “estorban terriblemente la conservación del patrimonio histórico artístico de los mexicanos y que es la falta de reconocimiento de parte la ciudadanía como copartícipes de la salvaguarda de su bienes. Se dejan a la tutela del estado a través del INAH, que no tiene ni la capacidad, ni el personal, ni los recursos, para conseguir que todo se rescate”.

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Alertan sobre robos

La restauradora Luisa Tapia explica que los templos coloniales de Guadalajara, sobre todo los del centro, están abandonados “en el aspecto de que ya no hay gente que viva alrededor, entonces ya no hay quién viene a misa”, comenta la egresada de la ECRO. Considera que las obras artísticas valiosas de templos como Jesús María, El Pilar, Las Carmelitas que quedaron enclaustrados entre el comercio no son apreciadas y esta desatención deja hueco para el robo de arte sacro.

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