Zyman estrena obra basada en poema de Octavio Paz

Homenaje de músicos a escritores, hoy en el Centro Roberto Cantoral.
Efraín Huerta con Octavio Paz en el Palacio de Minería de la UNAM, México, 1972.
Efraín Huerta con Octavio Paz en el Palacio de Minería de la UNAM, México, 1972. (Xavier Quirarte)

México

Comisionado para escribir una obra dedicada a la poesía de Octavio Paz, el compositor mexicano Samuel Zyman se topó con la magia de "Viento, agua, piedra". Encontró en sus palabras, afirma en entrevista, "un tono muy musical, por lo que se prestaba mucho a ponerle música. Es un poema de gran filosofía que habla del mundo y la naturaleza."

Zyman estrenará Viento, agua, piedra durante la clausura del Festival Artístico de Otoño del Centro Cultural Roberto Cantoral, hoy a las ocho de la noche. En el concierto, denominado Letras y notas del siglo, también se escucharán por primera vez Soy un sueño, de Eduardo Angulo, obra dedicada a José Revueltas; Amiga a la que amo: no envejezcas, de Javier Álvarez, basada en el poema de Rubén Bonifaz Nuño y Cocodrilos en mi huerta, de Arturo Márquez, creada en torno a la exuberancia de la literatura de Efraín Huerta.

Zyman explica que la obra es para dos cantantes, soprano y barítono, y un grupo de cámara, que en este caso, será el Ensamble Tamayo (clarinete, violín, chelo y piano). "Es un ensamble de muchos colores instrumentales atractivos que pueden ser sumamente expresivos y con mucho poder percusivo y de acentos. Me atrajo la idea de combinar todos esos timbres con las dos voces".

En su lectura de "Viento, agua, piedra", el compositor se dio cuenta que estaba ante "un poema que marcha hacia adelante, que se mueve. Es un poema muy activo, así que por ello la música es muy rápida y activa, un poquito inquieta. El agua y el viento están siempre en movimiento, y la piedra responde a lo que le hacen el viento y el agua. Traté de escribir una pieza que se mueve hacia adelante y que responde a las características de los elementos que mencioné".

El poema, dedicado a Roger Caillois, es breve: El agua horada la piedra, / el viento dispersa el agua, / la piedra detiene al viento. / Agua, viento, piedra./ El viento esculpe la piedra, la piedra es copa del agua, / el agua escapa y es viento. / Piedra, viento, agua.// El viento en sus giros canta, / el agua al andar murmura, / la piedra inmóvil se calla. / Viento, agua, piedra.// Uno es otro y es ninguno: / entre sus nombres vacíos / pasan y se desvanecen / agua, piedra, viento.

Maestro en la Escuela de Música Juilliard de Nueva York desde hace 27 años, Zyman incluyó todo el poema de Paz en su obra. "De hecho, hay muchos pasajes que se repiten, una licencia que a veces los músicos nos tomamos. Es decir, tomo el poema de Paz, le pongo música en el orden en que las palabras aparecen, pero muchas veces algún verso lo repito. Por ejemplo, lo escuchamos en la soprano y luego en el barítono. Hay pasajes donde se retoma lo que se escuchó antes."

El compositor explica que "el primer verso nos dice qué es lo que hace el agua en relación a la piedra; el segundo qué hace el viento en relación al agua y, el tercero, qué hace la piedra en relación al viento. Es decir, a veces el agua es el sujeto y a veces el objeto, pero está hablando de las interacciones de estos tres elementos. Es un poema acerca de las metamorfosis, cómo una cosa se convierte en otra. Es una metáfora de los humanos, aunque no hable de los humanos, porque se refiere a cómo la vida es cambiante: somos unos y luego somos otros. Las cosas no son estáticas, ni siquiera la piedra."

Después de un tema musical que se refiere a la presentación de los tres elementos, agrega Zyman, "ese mismo tema reaparece en varias ocasiones, transformado. Es decir, se vuelven a mencionar los tres elementos, pero en órdenes diferentes. El poema también es una metáfora de lo que sucede con la música. La música tiene que ver con las transformaciones: un mismo tema aparece con un carácter diferente, existe el tema de la variación, la técnica de la expansión de los intervalos, etcétera. La música es acerca de una evolución, de que las cosas van cambiando a medida que transcurre el tiempo."

Samuel Zyman considera a Octavio Paz como una de las "figuras más distinguidas de la historia y la cultura de México. Ganador del Premio Nobel de Literatura, es alguien admirado y respetado por todos los mexicanos, hasta por aquellos que no conocen su poesía en detalle. Es como icono de la cultura de México y una gran fuente de inspiración."

Haber escrito esta obra dedicada a su poesía es, para el compositor y maestro, "una satisfacción enorme. Soy lo suficientemente modesto para darme cuenta que mi obra musical no era necesaria para darle vida al poema, el poema existe por sí mismo, obviamente. Pero cuando uno toma un poema y le añade la dimensión musical, le da un tinte diferente, una proyección diferente que viene de cómo siento el poema desde el punto de vista musical."