“Saludar es parte de los valores, de las costumbres de aquí”

Su negocio es uno de los vestigios que quedan en la zona ubicada en Guadalupe.
Le gusta estar en la calle ofreciendo una sonrisa a quien pase.
Le gusta estar en la calle ofreciendo una sonrisa a quien pase. (Roberto Alanís)

Guadalupe

Por su saludo amable, el señor Jesús González González es un personaje icónico en la colonia Los Lerma, en el municipio de Guadalupe.

Su negocio, una sencilla casa de sillar, es de los pocos vestigios de la antigua hacienda de Los Lerma, ubicada a orillas del río La Silla, a metros del Parque Pipo.

Por la avenida Central circulan toda clase de vehículos y don Jesús está atento para saludar a cada uno de ellos.

La zona todavía evoca los antiguos caminos serpenteantes, con su plaza central y su escuela conjunta. Al lugar ya lo han invadido las construcciones modernas e incluso actualmente se levanta un inmueble de concreto.

González refiere que sus antepasados vivieron en la misma zona, cuando se cultivaba la caña de azúcar para la producción del piloncillo, una zona rica por estar cerca del río. Incluso en una esquina del negocio de venta de ropa vaquera, un ilustrador realizó un mural retratando al cerro de La Silla con el caudal del río y una verde vegetación.

"Todo ha cambiado, se ha modernizado, pero es un orgullo ser de Los Lerma", apunta don Jesús.

Historia e identidad

Fue con el asentamiento de la familia de Juan Pérez de Lerma cuando se desarrolló una pequeña hacienda, que con los años sería conocida por dicho apellido.

Sus registros anteceden al 1800, aún cuando la Villa de Guadalupe se limitaba a un caserío poblado por tlaxcaltecas y colonizadores.

La producción de caña de azúcar para la venta del piloncillo era un negocio próspero. También sembraban frijol, papa y maíz.

"Mi abuelo nos llevaba a mí y a mis hermanos a sembrar en los terrenos que hoy son el panteón La Paz. Aún quedan viejas casitas aquí, de sillar", señala González, siendo la de su negocio uno de los pocos vestigios.

Hasta la década de los 60, Los Lermas era un vestigio arquitectónico de las haciendas que llegó a tener Guadalupe. Otras más fueron San Sebastián y San Rafael, ya desaparecidas.

El sitio es rico en historia pues existe una leyenda que habla de un carruaje fantasma en la zona. Además, todavía está presente la imagen de los antiguos indígenas que habitaban "del otro lado del río".

Una sonrisa a todos

Las botas de don Jesús González son en color verde pálido, con una pequeña cabeza de serpiente saliendo de su punta. Viste pantalón negro y una camisa del mismo tono con ornamentos en dorado, fajado con un cinto piteado y su sombrero de ala ancha.

A todos saluda sin distinción, ya sea quienes pasan caminando o en automóviles.

"La humildad y la amistad vale más que todo el oro del mundo".

En su negocio, llamado Dinastía norteño, además de ofrecer la ropa se destacan las fotos del vendedor con músicos como Ramón Ayala, Lorenzo de Monteclaro y Bobby Pulido, por citar algunos.

Su saludo a todo público sin distinción, aclara Jesús González, forma parte de las costumbres de Los Lerma.

"Yo nací aquí, mis abuelos también y es un orgullo ser de aquí. Saludar es parte de los valores, de las costumbres que tenemos ".