Sacerdotes "pirata", los estafadores de la fe

Esta práctica se equipara al delito de  usurpación de funciones y se castiga con multas y cárcel; en 2014 fueron ubicados 32 charlatanes en el Edomex.
Sacerdotes "pirata" abundan en panteones, funerarias y hospitales.
Sacerdotes "pirata" abundan en panteones, funerarias y hospitales. (Arturo Fonseca)

México

Se manejan con sutileza, son hábiles, simpáticos y convincentes; visten los ornamentos de sacerdotes católicos y conocen los símbolos de la misa; oran, bendicen y perdonan los pecados, pero se aprovechan de la ignorancia y de la necesidad de los fieles: son los falsos sacerdotes.

Se les puede encontrar en panteones, funerarias, afuera de hospitales o clínicas, parques; acuden a los domicilios a ofrecer sus servicios para dar la bendición a los enfermos y llegan a ofrecer los sacramentos del bautizo, confirmación y matrimonio de manera particular en casas. Y también a través del internet ofrecen sus servicios.

Un gran porcentaje de ellos se compone de personas que estudiaron en algún seminario, pero que por razones diversas fueron expulsadas. Algunos fueron sacristanes en algún momento de su vida y otros más simplemente vieron la oportunidad de obtener dinero fácil a costa de la buena fe de las personas.

Se aprovechan de la escasez de sacerdotes y de la necesidad de los creyentes, sobre todo en situaciones difíciles.

En los últimos años, en la Ciudad de México han proliferado los sacerdotes pirata por lo que el Arzobispado de México alerta  a los católicos de poner atención cuando soliciten un servicio eclesiástico.

El sacerdote “no puede andar haciendo chambitas espirituales” en cualquier parte, tiene un orden, una responsabilidad que se realiza en un lugar y por un tiempo determinado, aseguró el Arzobispado.

Estos falsos sacerdotes también se han modernizado  y ofrecen sus servicios a través del internet, en donde se encuentran anuncios como: “Ofrezco servicios de misas, bodas, XV años, difuntos etc, a domicilios, favor de llamar en horas hábiles de 9 de la mañana a las 21 horas para agendar eventos  55 21 17 80 77”. Ubicación delegación Gustavo A. Madero.

El sacerdote José de Jesús Aguilar consideró que quien se presente como cura y no lo sea cae en un delito equiparable al ejercicio de profesión sin título.

Porque un cura católico es como un médico cirujano o un cardiólogo. La Iglesia católica mexicana tiene instituciones educativas en donde se preparan a los ministros de culto y al concluir sus estudios obtienen su acreditación.

Reconoció que todas las diócesis del país luchan contra los “sacerdotes piratas”, pero en los últimos meses las denuncias se han incrementado.

La Conferencia del Episcopado Mexicano no tiene cifras porque la relación se lleva en cada diócesis.

Tan solo hace tres años el rector de la Basílica de Los Remedios, en Naucalpan, Estado de México, Miguel Ángel Corona, dio a conocer un listado de 32 personas que se hacían pasar por curas, oficiaban misas en ese y otros municipios de la entidad, controlaban un lucrativo negocio de bautizos, bodas, funerales y otro tipo de celebraciones religiosas a domicilio.

Aseguró que el arzobispado de Tlalnepantla tiene un abogado y que varios están en la cárcel de Barrientos “por hacerse pasar como párrocos para defraudar”.

Las denuncias, dijo, generaron siete órdenes de aprehensión en el Estado de México, se cumplimentaron con acciones de la procuraduría de Justicia estatal y consignaciones ante los juzgados del penal de Barrientos.

De acuerdo con el Código Penal del Estado de México, en su artículo 176, el delito de usurpación de funciones públicas o profesiones cuando alguien se atribuye o acepta, por cualquier medio, el carácter de profesionista sin tener título legal o ejerce los actos propios de una profesión sin título o autorización legal. Se imponen entre uno y cuatro años de cárcel y de 30 a 200 días de multa.

En el artículo 323 del Código Penal del Distrito Federal hace referencia al de usurpación de profesión, cuando se ofrece o desempeña públicamente el carácter de profesionista sin tener título profesional o sin autorización. En este caso las penas van de dos a seis años de prisión y multas de 200 a 500 días de unidad de cuenta.

En ambos territorios el delito se persigue de oficio.

A través de circulares que se envían a las parroquias, pero que poco se difunden, la Arquidiócesis Primada de México alertó que el año pasado por lo menos de seis casos de falsos sacerdotes que detectaron, porque fueron denunciados por algún sacerdote o por los fieles.

En una circular del 27 de junio de 2014, la Arquidiócesis advirtió sobre José Ángel Trejo Sánchez, quien “no es sacerdote católico ni se le puede admitir en ninguna celebración”.

Trejo se presenta como “sacerdote de la Iglesia Anglicana Regina Apostolorum. La Comunión Anglicana Libre Mundial (Iglesia Episcopal Libre), y dice haber sido ordenado presbítero dos veces (el 26 de julio de 2010 y el 15 de mayo de 2014).

Bautizado católico, se excomulgó al romper la comunión con la Iglesia católica Apostólica Romana”.

La circular indica que “la Iglesia Anglicana Regina Apostolorum no es reconocida por la Iglesia Católica Apostólica Romana ni por la Comunión Anglicana. Por lo que José Ángel Trejo Sánchez no puede ser admitido a ninguna celebración en este Arzobispado de México”.

Medidas

El Arzobispado también informó que como medida preventiva para evitar contratar los servicios de los falsos sacerdotes, está: acudir a su parroquia para orientarse sobre los requisitos necesarios para la celebración de los sacramentos.

En caso de la muerte de un familiar se recomienda acudir a la parroquia más cercana, al velatorio o la propia diócesis para solicitar los servicios correspondientes, porque en algunos casos los responsables de los velatorios están en complicidad con los falsos sacerdotes, pues suelen darles una comisión.

No hay que aceptar sacerdotes que se dan a conocer con tarjetas de presentación o que ofrecen servicios a domicilio o por medio de “paquetes completos”.

Hay que recordar que si no es posible encontrar un sacerdote católico, “más vale no tener la celebración en ese momento, porque las misas o sacramentos que los falsos sacerdotes son una burla a la fe de los fieles, ya que no tienen ninguna validez”.

Se debe exigir al sacerdote la credencial expedida por la diócesis correspondiente. En el caso de la Arquidiócesis de México, se puede consultar el directorio de sacerdotes en la página www.arquidiocesismexico.org.mx

Esa credencial tiene fotografía y nombre completo del sacerdote. En caso de no ser diocesano, debe especificar la comunidad religiosa a la que pertenece, cargo y dirección donde está asignado por el obispo, logotipo de la arquidiócesis, fecha de expedición y de vencimiento, y clave numérica de su expediente. Todas las comunidades religiosas, colegios católicos, parroquias, templos, grupos laicales tienen la obligación de pedirle al sacerdote que presente su licencia.