Los periodistas

[EL SANTO OFICIO]
Gay Talese.
Gay Talese. (Joyce Tenneson/Random House)

Ciudad de México

El cartujo lee en internet el texto "Gay Talese abre la puerta" y da gracias a Dios. Los reporteros latinoamericanos Francisco Cuamea, Cristian Ascencio Ojeda y Juan Manuel González entrevistaron al legendario periodista en su casa de Nueva York el jueves 20 de noviembre de 2014. Llegaron, pulsaron el timbre y él les abrió la puerta. No tenían cita y Talese estaba ocupado con otras personas, pero les concedió 20 minutos durante los cuales respondió sus preguntas y reflexionó sobre su oficio. "Lo que ustedes hicieron —les dijo— fue tocar la puerta, y así es como la gente se comunica. (...) Tocaron la puerta y ese es el periodismo que a mí me gusta".

El texto ilumina los oscuros pasillos de la memoria del monje. Recuerda cuando Carlos Rubio Rosell, reportero de El Nacional, entrevistó en Tánger a Paul Bowles. Buscó el barrio donde vivía, preguntó por él a los vecinos, llegó a su casa y —como Cuamea, Ascencio y González— tocó a su puerta. El resultado fue no solo una extraordinaria entrevista sino una tarde de fiesta y hachís con el autor de El cielo protector, quien le compartió, como si lo conociera de siempre, remembranzas, confidencias, su manera de ver la literatura y la vida.

También en El Nacional, Fernando Figueroa tocó la puerta del corazón del dramaturgo Edward Albee para lograr una exclusiva. Sus representantes no se la querían conceder y al día siguiente del estreno de La historia del zoológico en la Ciudad de México, Albee regresaría a Estados Unidos. En la obra, Jerry —uno de los dos personajes— saca una navaja y le dice a Peter: "Hazme un lugar en tu espacio", mientras están sentados en una banca de Central Park. Fernando vio la puesta en escena y al otro día, temprano, fue al mercado de Sonora, compró una navaja de plástico, buscó a Albee en el aeropuerto, le enseñó el arma y le repitió la frase de Jerry. El dramaturgo sonrió, le pidió regalado el juguete y le dio la entrevista.

Ese periodismo, marcado por la imaginación y la audacia, comienza a desaparecer en este tiempo de incesantes avances tecnológicos, de prisa inaudita y lamentable vacuidad. Por eso el amanuense celebra el atrevimiento de los tres jóvenes reporteros, quienes con un inglés precario lograron acercarse y conversar con Talese, escuchar sus opiniones, inevitablemente críticas, sobre la manera como se ejerce el periodismo en la actualidad, cuando se han difuminado las diferencias en los periodistas y la clase gobernante (en Estados Unidos, claro). Los periodistas —dice Talese— se hicieron parte del sistema de poder y perdieron el ojo y la curiosidad. "La prensa ya no es adversaria del poder —continúa—, ha perdido su fuerza y su independencia. Y bueno, si yo tuviera un hijo joven, le diría que el periodismo ya no es como antes". El trapense termina de leer el texto y comienza a buscar su nuevo frasco de cicuta.

Queridos cinco lectores, con el pensamiento en los funcionarios culturales paseadores, El Santo Oficio los colma de bendiciones. El Señor esté con ustedes. Amén.