Ruelas y Entremeses son minimizados en el Cervantino

A los organizadores del FIC se les olvidó el centenario del natalicio del director de teatro.

Guanajuato

La escenificación callejera de los Entremeses Cervantinos, de Enrique Ruelas, que dio origen al Festival Internacional en Guanajuato, es la obra más representada en la historia del teatro en México y en el mundo, con seis décadas en escena; el montaje que más se le acerca es La ratonera (1952), de Agatha Christie, con un récord de representaciones en Londres de cinco lustros.

Edgar Ceballos, autor del libro Enrique Ruelas y el teatro. Mundo imaginario y realidad de su mundo, hace sus cálculos y estima que en 60 años de representaciones ininterrumpidas, los Entremeses de Miguel de Cervantes Saavedra, por lo menos han ofrecido cerca de 9 mil funciones.El escritor Jorge Ibargüengoitia aseguraba que si Ruelas hubiese conseguido un productor privado para los Entremeses Cervantinos, se hubiera hecho millonario.

El dato cobra relevancia porque ayer, 20 de octubre, se cumplió el centenario del natalicio de Enrique Ruelas Espinosa (1913-1987), creador de ese montaje al aire libre en la plaza de San Roque, que revolucionó el teatro en México.

Paradójicamente, dicho acontecimiento no está en la programación del 41 Festival Internacional Cervantino (FIC); si acaso se menciona que por los 60 años de los entremeses, la Universidad de Guanajuato organizaría una exposición.

Ceballos lamenta que “justo en el centenario del natalicio de Enrique Ruelas, sea tan poco lo que se le haga, comparado con lo que él le dio a la universidad, a Guanajuato y a la dramaturgia”.

Al también historiador, dramaturgo y editor le parece lamentable montar la exposición Cien años de Enrique Ruelas en la Galería del Atrio de la Universidad de Guanajuato, “un espacio deplorable de apenas 2 por 10 metros, que sería propio para albergar enseres de limpieza. Ninguna galería en el mundo destinaría un lugar así a una persona que dio tanto al arte escénico”.

El investigador cuenta con los pósters de todas las funciones que dio Ruelas antes de los Entremeses Cervantinos —propiedad de la Fundación Enrique y Alicia Ruelas—, “ese tesoro museográfico bien pudo utilizarse para montar una gran exposición conmemorativa”.

Y aunque también se exhibe La guardia iconográfica de Enrique Ruelas, en la Galería Antiguo Hospicio Jesuita, con imágenes inéditas que dan cuenta de la vida y la obra del director teatro, docente y escritor, esos esfuerzos no son suficientes para reconocer a un genio de la dramaturgia, admite el curador de la muestra, Rolando Briseño León.

Este domingo, sin embargo, la Universidad de Guanajuato recordó al maestro Enrique Ruelas, y le rindió un homenaje ante la presencia de su hijo, el doctor Enrique Ruelas.

SIN PENA NI GLORIA

A los organizadores del Festival Internacional Cervantino simplemente se les pasó el centenario del natalicio del principal promotor de los Entremeses Cervantinos, lamentaron los investigadores Edgar Ceballos y Rolando Briseño, así como Rubén Araujo, quien fue el último asistente teatral del maestro Ruelas, y coprotagonista de la obra Dos hombres en la mina.

“Se les pasó programar una fecha tan significativa, porque hay que decirlo: Enrique Ruelas fue un genio de la dramaturgia”, destaca el actor.

No obstante, Jorge Volpi, director del FIC, afirma que no pasó desapercibida la fecha: “Nosotros iniciamos el festival entregándo la Presea Cervantina a Eugenio Trueba, actual director del Teatro Universitario y de los Entremeses Cervantinos. Lo planeamos como una sorpresa, por eso no se anunció.

“Desde el primer día del festival dejamos clarísimo el reconocimiento a la memoria del maestro Ruelas, además estuvimos en la primera representación de los Entremeses Cervantino de esta edición”.

Adelanta que el próximo año en el Cervantino se organizará algo especial para recordar su legado, sin precisar qué, sólo acertó a decir que a principios del 2014 realizará un anuncio al respecto.

MATERIALIZACIÓN DE UN SUEÑO

Los entremeses fueron las obras que Miguel de Cervantes Saavedra menos apreció, pues escribió estas breves piezas para que sirvieran de descanso, se presentaban entre acto y acto de los “dramones de Calderón y Lope de Rueda”, explica Édgar Ceballos.

Aunque Cervantes siempre los consideró algo secundario de su obra, Enrique Ruelas fue un visionario, los retomó para hacer todo un montaje innovador. Entrelazó los entremeses de Cervantes y les añadió un epílogo y un prólogo, que dieron como resultado una obra distinta a la que su autor había escrito. Sin imaginarlo, esta apuesta de Ruelas desde el principio fue todo un éxito.