"Los Romanones", el clan de curas abusadores de Granada

Según la prensa local, los sacerdotes no usan alzacuellos y tienen un alto nivel económico, por lo que se indagan sus bienes; su edad es de 40 años.
María Gil Tamayo, portavoz de la Conferencia Episcopal Española, pidió perdón por los delitos.
María Gil Tamayo, portavoz de la Conferencia Episcopal Española, pidió perdón por los delitos. (Hugo Ortuño/EFE)

Madrid

Luego de que un joven que en su niñez sufrió abusos sexuales de sacerdotes en Granada, y que provocó que el propio papa Francisco le llamará por teléfono para pedirle perdón, la Fiscalía tiene en la mira a más curas, que supuestamente habrían actuado como una trama organizada; además, podría haber otros cuatro casos similares. Mientras la Conferencia Episcopal Española pidió “perdón y tolerancia cero” para los abusadores.

Los presuntos abusadores se hacen llamar El clan de los Romanones, en honor de uno de sus líderes. Son una docena, 10 sacerdotes y dos laicos. Ultraconservadores de pensamiento, aunque con formas y prácticas muy modernas.

De acuerdo con la prensa local, estos sacerdotes no usan alzacuellos, tienen un alto nivel económico y disponen de muchos bienes. Su edad media es de 40 años.

Su líder es un ex focolar (Movimiento de los focolares), y la espiritualidad del grupo pretende ser igual a la del movimiento fundado por Chiara Lubich, aunque no han sido reconocidos por ellos. Es el clásico movimiento de los que salen de una organización y quieren fundar otra similar. Su “fraternidad” no está reconocida canónicamente, aunque se organizan como si lo estuvieran.

Se trata de un grupo organizado, sin personalidad jurídica, pero con fortísimos lazos internos, algo perfectamente conocido por el clero y arzobispado granadinos.

Víctimas e inmuebles

De acuerdo con medios locales, la investigación eclesiástica sobre los presuntos abusos sexuales a menores por sacerdotes, miembros de la Arquidiócesis de Granada, tiene constancia de cuatro casos más de abusos sexuales. La investigación que lleva la Iglesia trabaja con cuatro expedientes más que surgieron tras la primera denuncia que hizo una víctima el pasado agosto.

La única identidad que transcendió es la del joven de 24 años, actualmente profesor en un centro del Opus Dei, quien contó directamente al Papa las agresiones de las que fue víctima durante al menos cinco años. El resto de identidades no se conocen.

La investigación eclesiástica comenzó en agosto y transcurre de forma paralela a la que tiene la Policía Nacional y la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía.

En este sentido, la Fiscalía de Granada pidió a la policía que investigue a los propietarios y la forma de adquisición de los inmuebles legados a la parroquia del barrio granadino del Zaidín, donde ejercían su ministerio algunos de los sacerdotes implicados presuntamente en el escándalo de abusos sexuales.

La orden judicial pretende esclarecer si existen irregularidades en la donación o adquisición de estos bienes y para ello solicitó a la policía que abra una investigación sobre los inmuebles vinculados con varias parroquias en Granada y, en concreto, que identifiquen a sus propietarios y acudan al registro civil y mercantil para verificar los datos relativos a la  donación de estos inmuebles.

La investigación de la fiscalía no quiere dejar ninguna vía cerrada y, además de los supuestos abusos, quiere conocer lo relativo a los bienes de las parroquias, así como de los curas implicados.

En esta sede religiosa del barrio del Zaidín ejercía su ministerio el párroco líder del grupo de sacerdotes y  también era el lugar donde captaban a jóvenes como monaguillos y trataban de inculcarles la vocación religiosa.

Según la investigación, los abusos sexuales se consumaban habitualmente en departamentos lujosos y en una casa que los sacerdotes poseían en la capital granadina y en dos municipios de la provincia. Todos estos inmuebles están bajo investigación.

Hasta el momento han sido apartados de sus actividades tres sacerdotes y la investigación judicial no descarta que próximamente pudiera haber entre tres o cuatros detenidos.

Por todo esto, en los próximos días el arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez, fue citado en el Vaticano para dar explicaciones al papa Francisco.

Por su parte, el portavoz de la Conferencia Episcopal Española, José María Gil Tamayo, pidió “perdón” en nombre de todos los obispos por el caso de los citados abusos.

“En las filas de la Iglesia no caben aquellos que abusan de las personas que les han sido confiadas, los más indefensos, los niños y los jóvenes (…) Ante delitos, tolerancia cero (…) Quiero reiterar el dolor, el pesar y, al mismo tiempo, de repulsa ante supuestos delitos como los denunciados”, expresó.

Condena el papa negocios en parroquias

El papa Francisco denunció que algunas parroquias se convierten en “casas de negocio” y cobran por sacramentos como bautizos o bodas, durante su homilía en la misa matutina de la capilla de su residencia, la Casa de Santa Marta.

El pontífice reflexionó sobre la liturgia del día en que Jesús expulsó a los mercaderes del templo, “porque habían transformado la casa de oración en una cueva de ladrones” y entonces denunció cómo también ahora los sacerdotes pueden causar escándalo con sus hábitos, con el comercio o la mundanidad.

“Cuántas veces entramos en una iglesia, aún hoy, y hemos visto la lista de los precios” para el bautismo, la bendición, las intenciones para la Misa. Y el pueblo se escandaliza”, exclamó.

Recomendó a los fieles que cuando vean estas cosas “tengan el valor de decírselo a la cara al párroco.

“Hay dos cosas que el pueblo de Dios no puede perdonar: a un sacerdote apegado al dinero y a uno que maltrata a la gente”, dijo, y agregó que es imposible perdonar cuando “la casa de Dios se convierte en una casa de negocios”, porque “la salvación es gratuita”. (Ciudad del Vaticano/EFE)