Los jóvenes Rolling Stones, en la lente de Michael Cooper

Como parte de la gira del grupo por América Latina, el hijo del fotógrafo presenta varias muestras; la de México tiene 25 imágenes.
Keith Richards en Hyde Park en 1969.
Keith Richards en Hyde Park en 1969. (Michael Cooper)

México

Michael Cooper murió a los 32 años, pero legó un tesoro fotográfico del que pudimos ver una muestra en Early Stones, exhibición en la Residencia Británica el miércoles pasado. Veinticinco de sus fotografías de los Rolling Stones, como la de la portada del disco Their Satanic Majesties Request, fueron expuesta con motivo de los conciertos del grupo en México.

Adam Cooper, hijo del fotógrafo, ha difundido la obra de su padre en libros y exhibiciones. Michael Cooper se suicidó cuando él tenía apenas nueve años, rememora en entrevista telefónica desde su casa en Argentina. “Mis recuerdos sobre él son muy vagos, pero lo amaba mucho. Era una suerte de artista bohemio, en el sentido de que realmente no tenía nadie que le dijera qué hacer. Estuvo en el centro de la explosión cultural en el Londres de aquellos años y decidió documentarla”.

El sentimiento general era que todo esto tenía que ver con el cambio: “La gente quería libertad de expresión y se oponía a asuntos con los que estaba en desacuerdo, como la guerra de Vietnam. Durante mucho tiempo se pensó que el cambio estaba llegando y no fue sino hasta fines de los sesenta, ya que los Stones habían dejado Londres por la cuestión de los impuestos y se habían exiliado en Francia, cuando los jóvenes se dieron cuenta que la gente en el poder no los escuchaba. Y las cosas fueron peores, en lugar de mejorar”.

La colección de fotografías de Cooper sobre los Rolling Stones es de 3 mil 500 imágenes, de un legado de 70 mil que, dice su hijo, “cubren cada personaje icónico de los años sesenta y principios de los setenta del siglo XX”.  Entre ellos figuran los Beatles (hizo la famosa portada del disco Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band), Marianne Faithfull y Eric Clapton, los escritores Jean Genet, Allen Ginsberg y William S. Burroughs y los artistas Cecil Beaton, Andy Warhol y David Hockney, entre muchos otros.

¿Qué nos dices de la muestra?

Como los Rolling Stones han estado de gira por América Latina se han realizado exposiciones en distintos países. A México enviamos 25 fotos, una selección de imágenes de diferentes situaciones, como son tomas en el estudio, en Stonehenge, en un viaje a California, viajes a Marruecos, etcétera. Es difícil reunir una exposición de 25 fotos porque es un número muy reducido, cuando debieran haber sido unas 150. Por ejemplo, en Buenos Aires tenemos una exposición de 250 imágenes. Sin embargo la selección que hicimos para México da al público la oportunidad de ver el trabajo de Michael Cooper.

¿Piensas hacer algo más grande?

La intención es que el próximo año, se haga una gran exhibición en una galería o en un museo, además de que viajaría a varios estados de la República para que mucha gente pueda ver este trabajo fantástico. Se haría una exposición sobre los años sesenta, que cubriría todas las áreas de la colección, o podemos continuar con una muestra, a gran escala, de los Rolling Stones.

¿Cuál es el valor de estas fotografías?

Desde el punto de vista social son extremadamente importantes, porque Michael estuvo en el centro de ese periodo. Lo que se recuerda del Londres de los años sesenta era una ciudad que se recuperaba de las heridas de la Segunda Guerra Mundial. Fue la primera vez que diferentes culturas se unieron, pues antes cada quien tenía su pequeño entorno. En los sesenta empezaron a expresarse y, en consecuencia, surgieron muchas ideas creativas. Por ejemplo, a Paul McCartney le encantaba René Magritte y fue el primero que trajo su obra a Londres.

Fue la primera vez que estas áreas culturales unieron fuerzas y empezaron a crear cosas desde su experiencia y a partir de sus conversaciones con gente que tenía otras ideas sobre la creatividad.

¿Cuáles fotos son tus favoritas?

Mi respuesta es siempre la misma: todas son mis favoritas, pero la que me gusta particularmente es una en la que se ve a Keith con lentes oscuros y en ellos se refleja el sol. Me encanta esa foto porque fue tomada en el concierto de Hyde Park en 1969 y, literalmente, Michael solo tuvo un segundo para lograrla y lo hizo. Es una reflexión sobre lo que estaba ocurriendo en ese entonces. Pero todas son asombrosas, en lo que a mí respecta.