Con 'Río Escondido' homenajean a María Félix

Como un tributo a la actriz mexicana se exhibirá un rollo en nitrato de celulosa de la extraordinaria película dirigida por Emilio "El Indio" Fernández.

Ciudad de México

La mirada cristalina de María Félix, enmarcada por su cabello oscuro y recogido en dos trenzas, recorre la fachada de Palacio Nacional. Al fondo, el Zócalo de la ciudad luce una bandera mexicana. La actriz, en el papel de maestra rural, es arrastrada por la emoción hacia la oficina del Presidente de la República.

Los planos fotografiados por Gabriel Figueroa enriquecen así los primeros minutos de la película Río Escondido, dirigida por Emilio El Indio Fernández en 1947, cinta que para celebrar los cien años del nacimiento de María Félix será proyectada para público con invitación en la sala Julio Bracho del Centro Cultural Universitario, el martes 8 de abril a las 18:30 horas.

La proyección del rollo, que cuenta con una antigüedad de más de 60 años, tiene como propósito mostrar una de las películas emblemáticas de la época dorada del cine nacional, con actuaciones tan destacadas como la de la homenajeada, Carlos López Moctezuma y Domingo Soler, y la fotografía de Gabriel Figueroa.

Río Escondido es una cinta que, se dice, el cineasta francés Jean-Luc Godard elogió cuando aún era crítico de cine; destaca por los aspectos técnicos perfectamente sobrellevados y porque la protagonista es una mujer que no se asume como víctima de las circunstancias, sino que encarna a una heroína.

“Rodada todavía en la época posrevolucionaria, la cinta nos muestra una estructura social cuya jerarquía es definida por el poder que se ostenta y el género. Pero, en este caso, la protagonista cuenta con la fortaleza de conseguir lo que quiere, no puede reiniciar y dejar de luchar aunque todas las circunstancias estén en contra suya, con lo que se hace un homenaje a la mujer mexicana”, explica Francisco Gaytán, subdirector de Rescate y Restauración de la Filmoteca de la UNAM.

Por otra parte, esta proyección también busca ofrecer una oportunidad única a los espectadores, la de apreciar imágenes a las que ya no se tiene acceso en esta época moderna, de la imagen digital. El rollo de la cinta que se exhibirá es de un material conocido como nitrato de celulosa, aquél que acompañó al cine desde su fundación, alrededor de 1895, hasta aproximadamente 1950, cuando se produjo la película de seguridad, hecha en acetato de celulosa.

Gaytán explica que “el nitrato tiene una gran calidad óptica porque su grano es muy fino y la imagen que vemos en pantalla se construye a partir de granos muy pequeños, cientos de millones.

“Eso hace posible que se vean mejores texturas en pantalla, negros muy profundos, blancos o grises muy brillantes; en este caso siempre hay una resolución de la imagen en la pantalla y genera imágenes muy ricas, imágenes que todavía lo digital no ha podido resolver con esta gran calidad”.

La fotografía de Gabriel Figueroa es resultado también de un trabajo minucioso en el laboratorio, proceso mediante el cual lograba igualar la luz de tomas de diferentes momentos. “Insisto en que es todo una acontecimiento que será difícil registrar en el futuro porque irá desapareciendo poco a poco, aunque la tecnología no haya podido igualar esas calidades”, dice Francisco Gaytán.

La copia, de acuerdo con el especialista en restauración, fue recuperada del Instituto Fílmico de Noriega y, junto con otros 15 mil rollos conforman uno de los tesoros más apreciados de esta institución, que además de conservarse en bóvedas especiales, constantemente se copian digitalmente, para asegurar la conservación de los documentos fílmicos.

CENTENARIO DE UNA DIVA

Nació en Alamos, Sonora (8 de abril de 1914-8 de abril 2002). Desde pequeña se distinguió de entre sus 11 hermanos porque gustaba de alejarse de los juegos de muñeca para divertirse con sus hermanos varones subiendo a los árboles y montando a caballo.

 En la adolescencia, apenas a los 13 años ya era una joven que sobresalía por su belleza y pronto fue coronada como la reina de la universidad y desfiló sobre una carroza.

Ya viviendo en la Ciudad de México, un día a principio de los años 40 el ingeniero Fernando Palacios la abordó en la calle de Palma y la convenció de hacer una prueba para el cine; ella no lo tomó en serio al principio, después asumió el reto y aceptó. Así fue como nació la famosa figura del cine nacional.

Filmó 47 películas, todas con artistas de gran fama como Pedro Armendáriz, Rossano Brazzi, George Marchall, Yves Montand, Gerard Philipe, Vittorio Gassman, Curt Jurgens, Fernando Rey, Jack Palace, Fernando Fernán Gómez, Jorge Mistral, Arturo de Córdova, Jorge Negrete, Carlos Thompson, Ignacio López Tarso y Emilio Fernández, entre otros.

Su belleza inspiró a pintores como José Clemente Orozco, Diego Rivera, Leonora Carrington, José Ocejo, Chávez Marion, Bridget Tichenor, Silvia Pardo, Estanislao Lepri, Leonor Fini, y la colección de retratos de Antoine Tzapoff. En el Palacio de Minería se montó María y sus pintores.