Apuntar alto aunque se muera en el camino

Con una amplia trayectoria en el teatro, Ricardo Blume es conocido también por los papeles que realizó en telenovelas mexicanas. Recibirá la Medalla Bellas Artes el próximo domingo.
Su carrera abarca teatro, televisión y cine.
Su carrera abarca teatro, televisión y cine. (Nelly Salas)

México

Conocido por sus papeles en telenovelas, el actor Ricardo Blume (Lima, 1933) tiene además una vasta trayectoria teatral. Para reconocer su labor artística, que lo mismo abarca televisión, teatro y cine, el INBA le entregará el próximo domingo la Medalla Bellas Artes a las 20:00, en la sede de la Compañía Nacional de Teatro, en Coyoacán.

El actor habla para MILENIO de su carrera y lo que representa recibir este reconocimiento.

¿Cuál de sus primeros trabajos en México recuerda más?

Muchacha italiana viene a casarse. Fue una novela limpia, sana, sentimental, agradable; fue un hito. En Miami nos invitaron una vez para darnos el Premio a la Telenovela Inolvidable, y de tres nominaciones, yo estaba en dos: Simplemente María y Muchacha italiana viene a casarse.

“Después de eso, Mundo de juguete era otra cosa: no fue una telenovela, sino una serie. Era muy tierna. Eran otros tiempos; ahora hay más sangre, sudor y lágrimas”.

¿Por qué?

El mundo ha cambiado: se apunta abajo. Si apuntas el proyectil hacia las piedras, imagínate a dónde vamos a parar. Uno debe apuntar hacia arriba, aunque se muera en el camino. Debemos apuntar a lo mejor, a darle a la gente lo mejor que tenga. La televisión educa, bien o mal, pero lo hace.

¿Debería tener un papel diferente la televisión actual?

Es difícil, porque hay que dejar que la gente haga lo que quiera hacer. Hay un sentido de responsabilidad: si tienes un cuchillo puedes matar a una persona, pero si tienes metralleta matas a montones. La televisión tiene el poder de la metralleta, no el del cuchillo. Son cosas que se hablan desde que apareció la televisión, y yo soy un actor antes de la televisión.

Usted fundó el Teatro de la Universidad Católica de Perú.

Apunta alto: tiene rigor artístico, disciplina. Lo hicimos a mi entender. Empecé enseñando a los clásicos, que era lo que a mí me habían enseñado. Estuve los primeros ocho años; dejé planteadas las cosas, y después la gente que ahí estaba siguió con el proyecto.

¿En qué espacio se siente más cómodo?

Soy hombre de teatro, donde no hay intermediarios entre el espectador y tú. No hay micrófonos, no hay nada. Pero un actor es un actor de todo, simplemente utiliza distintas técnicas para cada medio. Dicen que el teatro es un trabajo de ojos para afuera, que el cine es de ojos para dentro y que la televisión es un intermedio.

¿Cómo ve el teatro actual?

Muy bien. Hay muchas propuestas, actores y dramaturgos. También está el teatro comercial, al que le va muy bien, aunque es un poco banal. Yo no le dedicaría mi vida a ese tipo de montajes, porque tengo mis propias ideas, pero no critico ni a los actores que hacen comerciales, porque cada quien atiende sus necesidades.

¿Qué le significa la Medalla Bellas Artes?

Esta es una carrera de resistencia y con obstáculos, pero maravillosa. Es un honor recibir la medalla, es como casi cerrar con broche de oro una trayectoria de 62 años.